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Mujeres e inmigrantes precarios: el perfil del servicio público de asistencia domiciliaria

En el marco de la campaña Valemos Más Que Esto, entrevistamos a Alfons y Fina, integrantes de la APADC y trabajadores de los servicios de asistencia a domicilio.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Martes 21 de marzo | 21:11

En el local de la APADC (Associació de la Plataforma Assistència Domiciliària de Catalunya) nos juntamos con Alfons y Fina. Allí mismo, cada martes ponen el local a disposición de todas las trabajadoras y trabajadores que necesiten cualquier tipo de ayuda o simplemente para escuchar las docenas de quejas de su sector.

Alfons y Fina nos hablan sobre la precariedad laboral que sufren las trabajadoras y trabajadores de este servicio público y las empresas que privadas que se lucran de ello. Además, para revertir esta situación, nos explican como desde la Plataforma intentan organizarse y plantar cara para conseguir mejores condiciones laborales.

¿Como son vuestras condiciones laborales y cuales creéis que definen más la precariedad de tu puesto de trabajo?

Alfons:

De entrada, los contratos que tenemos, la mayoría son de jornadas reducidas y eso repercute en unos salarios muy bajos. Eso teniendo en cuenta que la jornada laboral, en este sector, es de 37 horas y la mayoría no llega a trabajar esas horas. La gran mayoría puede tener sobre la 25 o 26 horas. Según un estudio que se hizo sobre el sector hace tiempo, no llegaban a cien las trabajadoras que trabajaban las 37 horas. La empresa calcula que hay unas 1900 personas trabajando para ella en diferentes servicios. Afortunados los que están en la franja entre las 27 y las 33 horas. Yo puedo decir que era un afortunado porque tenía 33 horas. Pero imagínate, 33 horas a mi sale a un sueldo de 800 euros. Hay más de un 50% de trabajadores y trabajadoras, mucho más, que no llegan a las 24 horas. Salarios de 500 o 400 euros, o menos.

¿Cuantos trabajadores y trabajadoras puede haber entre Clece, Valoriza y Suara, las empresas concesionarias de este servicio público?

Fina:

Todas tienen servicios de atención domiciliaria, limpieza y TF (Trabajo Familiar). Concretamente, en atención domiciliaria Valoriza tiene casi 800 trabajadoras, Clece casi 900 y Suara 1500 trabajadoras en dos zonas. Pero a parte Suara gestiona muchas residencias. Estas residencias que gestiona Suara figuran como una cooperativa pero funciona como una empresa al uso, también sufren la precariedad. En total son unas 3200 trabajadoras de asistencia domiciliaria. 3200 personas precarias.

A:

En Suara tienen unas condiciones un poco mejor que los demás, muy poco, pero por esta razón los trabajadores tienen miedo de perder estas condiciones y eso les frena a la hora de sumarse a la Plataforma.

¿Cuál es el tipo de perfil que trabaja en este servicio?

A:

Algunas compaginan dos trabajos, es la única forma de poder sacar a la familia adelante. En este colectivo la gran mayoría son mujeres. Muchas son separadas y con hijos. Es un sector básicamente femenino. Hasta hace diez años los hombres no trabajaban en este sector. Además, actualmente es un sector con un gran porcentaje de trabajadoras inmigrantes. Estas empresas se aprovechan de muchos inmigrantes que vienen aquí y tienen miedo de perder el único trabajo que han encontrado.

F:

A la Plataforma vienen muchas compañeras que nos explican sus casos y algunos son realmente espeluznantes. Situaciones muy peliagudas en un sector que se está precarizando cada vez más, nos están quitando todo y más. El empresario no tiene en cuenta que un trabajador pueda estar bien y tener mejores condiciones.

¿Cómo funciona el sistema precario de las subrogaciones y cómo os ha afectado?

A:

Teóricamente no tendría que afectar en nada. En una subrogación entras con las mismas condiciones que tenías. Pero, se ha demostrado que no lo están respetando. Clece le ganó la contrata a ABD porque ofrecía precios más bajos y condiciones más precarias. Así estamos. Esto afecta en el tipo de contrato. La gran mayoría son de muy corta duración, muchas suplencias por un tiempo muy determinado por enfermedad o vacaciones y con un horario muy reducido. Hay contratos que no llegan ni a las diez horas. En una jornada laboral por convenio de 37 horas te dan un contrato de 10 horas. Las empresas incumplen el convenio constantemente. Por ley no se puede hacer menos de doce horas. Y encima un contrato de obra y servicio. De cara al empresario y de cara al gobierno esto va de coña porque representa que es gente que baja la tasa de paro. Pero en realidad no es nada más que precariedad y miseria.

¿Podéis explicar como fue la lucha contra la subrogación?

A:

La lucha fue para que Clece respetara las condiciones que teníamos en ese momento en la empresa de la cual salíamos. Y lo primero que hizo Clece fue quitarnos el tiempo de recorrido, los tiempos de desplazamiento entre un usuario y otro. Tu podías salir a las cuatro de la tarde y entrar quince minutos después en otro domicilio pero eso no contaba como trabajado y no se cobraba. Eso se lo conseguimos arrebatar a la empresa mediante la lucha. Protestamos 70 personas ante las puertas de la empresa.

Otra reivindicación que iba en función de esto eran los tiempos. Si tu en un día trabajas más de seis horas tienes derecho a veinte minutos de descanso. Entonces lo que hacían era rebajar los tiempos de trabajo en el domicilio y si podían te eliminaban los veinte minutos del desayuno o de descanso. Imagínate lo que se ahorran con 900 trabajadoras. Otras veces entre un servicio y otro pasa una hora y media y el trabajador se tiene que quedar tirado en la calle como se dice vulgarmente ¿Que haces? ¿Te vas a un bar, te vas a un parque? ¿Que haces? Esto tampoco lo contabilizaban. Nos impidieron adelantar servicios. ABD ya era así pero Clece lo ha superado con creces.

F:

Esto viene de muy lejos. Salimos de Clece y entramos subrogados a ABD. El año pasado volvimos a entrar en la subrogación hacia Clece. Toda la plantilla, toda, pasamos a Clece, oficinas y mandos intermedios también, por eso estamos en la misma dinámica tanto en una empresa como en la otra. Continuamos con el mismo mal. A este tipo de empresas solo le interesa su solvencia. La precariedad del trabajador no les importa para nada.

Ahora estáis luchando por la remunicipalización del servicio ¿Cómo está llevando el tema el Ayuntamiento de Barcelona en Comú?

F:

Del Ayuntamiento no sabemos mucho, la verdad. El Ayuntamiento se ve limitado al funcionariado que puede tener. Esto lo dificulta. Dicen que si remunicipalizan este servicio, aumentan los funcionarios y hay un cupo por ley. Aunque cuando les interesa si que cambian la ley. Parece que tienen interés en remunicipalizar pero yo me pregunto si BeC no podría hacer más para todo esto. Parece que han creado un grupo de gente para estudiar la precariedad del sector y dar servicios de calidad, pero no se hasta que punto lo están trabajando, porque no lo vemos. Y además las empresas están incumpliendo el convenio y los pliegos de condiciones y hasta el estatuto de los trabajadores. Debería haber sanciones por parte del Ayuntamiento pero no tenemos constancia de ello. Lo único que han hecho es pedirnos pruebas de que en realidad se esté incumpliendo todo esto por parte de la empresa y esto es muy difícil.

¿Y los grandes sindicatos?

A:

CCOO y UGT no están por la labor. Ellos son partidarios, por lo que yo he oído, de que la remunicipalización no es buena para el sector. Ponen barreras. Sin embargo, CCOO y UGT están en las mesas paritarias del sector. Ahora Co.Bas ha podido entrar también pero hasta ahora era terreno de los grandes sindicatos. En Valoriza y Suara CCOO son mayoría en el comité de empresa. En Clece conseguimos que Co.Bas sea mayoritario, 16 delegadas de 21. Para seguir luchando, nos favorecería que tanto Co.Bas como los demás sindicatos puedan entrar en las demás empresas.

¿Cómo creéis que los trabajadores más precarios podemos combatir esta situación?

F:

Se está vulnerando los derechos humanos, los derechos al trabajo digno. Partimos de la base de exigir un trabajo digno. Las empresas se aprovechan de esto y meten miedo a los trabajadores para que no puedan movilizarse y exigir mejores condiciones. La empresa sabe que este sector es muy individualizado, sabe que entre muchos compañeros no nos conocemos y se aprovecha de eso. Es una forma de dividir a los trabajadores. Pero yo creo que en la unión está la fuerza. Lo veo claramente en otras luchas. Lo que más me duele es que estamos muy separados, cada uno va a lo suyo y eso no favorece en nada a la lucha contra la precariedad. Si nos unimos somos mayoría. Tenemos que organizarnos y salir a la calle para exigir nuestros derechos.






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