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CONFLICTO ESTIBADORES

"Ni un paso atrás": escrache de los estibadores a Rajoy en Barcelona

Más de 500 estibadores se concentraron este martes 28 de marzo ante la llegada del presidente del gobierno, Mariano Rajoy.

Carlos Muro

Zaragoza | @muro_87

Miércoles 29 de marzo

El escrache tuvo el objetivo de protestar contra la reforma de la estiba que quiere imponer el gobierno del PP. Una protesta que se produce tras fracasar el intento del gobierno de aprobar la reforma en el parlamento, siendo tumbada por mayoría.

Rajoy inauguraba un acto sobre infraestructuras organizado por el Ministerio de Fomento, para presentar plan de Rodalies 2017-2025 que consiste en una inversión de casi 3.900 millones de euros, de los que 1.882 se destinarán en esta legislatura. El acto pretendía proyectar una buena imagen del gobierno central en Cataluña, al mismo tiempo que garantizar a la gran patronal lucrativos negocios a costa del dinero público.

Mientras tanto, la protesta de los estibadores tenía lugar al grito de “donde están, no se ven, los ladrones del PP”. Una definición bastante exacta de lo que Rajoy y los suyos estaban haciendo en esos momentos. Los trabajadores están hoy más fuertes tras tumbarse la reforma en el parlamento, y siguen con medidas de protesta como único medio contra la liberalización del sector. Hay una batalla ganada, pero la guerra sigue.

Las bengalas de los trabajadores se encendieron durante el escrache, un color rojizo que acompañaba el grito de guerra de “ni un paso atrás”. Los petardos sonaban con un fuerte estruendo, como si fuera la representación de lo que miles de estibadores opinan de la reforma.

Albert Gil, uno de los representantes del comité de empresa de los estibadores del Puerto de Barcelona, declaraba a los medios presentes que existe una “realidad y unos derechos laborales” que se deben respetar.

Negociaciones, intereses patronales y lucha obrera

La próxima ronda de negociaciones entre la patronal (Anesco), los sindicatos y el gobierno se retomará este miércoles, tras fracasadas reuniones de la semana pasada. Lo que representan estas negociaciones son más bien una fotografía fija del estado actual -complejo- del conflicto de intereses.

Los trabajadores han ganado “posiciones” tras tumbarse la reforma, demostrando que la vía de la movilización es efectiva para imponer sus legítimos reclamos. Más aún cuando se encuentran en un sector estratégico que les permite paralizar un sector significativo de la economía.

La patronal Anesco está dividida y en una situación compleja, debido a que representa distintos intereses empresariales que luchan por el monopolio de sus puertos. Un ejemplo es Noatum (controla la terminal de Valencia, una de las más grandes), controlada por capital norteamericano (JP Morgan) que según distintos medios de comunicación y los propios estibadores está siendo la que más presiona al gobierno para la liberalización. Una reforma así “revalorizaría” significativamente su capital.

Otra gran empresa que pesa en el sector es la compañía china Hutchinson Ports Holdings, que está incrementando su actividad en el puerto de Barcelona. Un tercer grupo es todo el conjunto de empresas españolas que monopolizan puertos, que están por una reforma de la estiba para reducir los salarios de los trabajadores, pero no están de acuerdo con una liberalización como pretende JP Morgan, ya que esto puede suponer una amenaza para su monopolio.

En esta situación compleja se encuentra el gobierno del PP que pretende dar respuestas a la patronal y cumplir las exigencias de la UE. Una trama de distintos intereses empresariales estatales e internacionales por el control de puertos estratégicos del Mediterráneo -en competencia directa con los puertos del norte de África-. Y frente a ellos, los trabajadores, que si despliegan su lucha con fuerza pueden hacer temblar la economía española.

El conflicto sigue abierto, a pesar de las negociaciones en curso. Independientemente de su resultado, esta lucha demuestra la potencialidad de un sector estratégico del movimiento obrero, con la capacidad de paralizar las exportaciones e importaciones españolas que circulan en los 46 puertos españoles.






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