SUPLEMENTO

“Nosotras luchamos por el socialismo, porque el capitalismo no va más”

ENTREVISTA CON LUCÍA NISTAL DE LA CRT

“Nosotras luchamos por el socialismo, porque el capitalismo no va más”

Redacción Contrapunto

Entrevistamos a Lucía Nistal, investigadora de la UAM y dirigente de la CRT, una de las referentes de las plataformas universitarias contra la monarquía.

Una de las imágenes de esta semana ha sido la de los ministros y ministras de Unidas Podemos en pie y aplaudiendo al rey Felipe VI ¿Qué significado le das a este gesto?

Este gesto es la penúltima muestra -porque ya hemos podido ver otras como votar contra la publicación de la hoja de servicio de Billy el Niño por dudas jurídicas- de un nuevo salto en la integración de Unidas Podemos al régimen monárquico. Ya dejaron claro en el debate de investidura que asumían absolutamente el consenso del 78, reivindicando la Transición e incluso agradeciendo a ministros franquistas que se pasaran a la democracia, como hizo Pablo Iglesias. Vimos cómo juraron lealtad al rey y a la Constitución, por mucho pin que llevaran en la toma de posesión, y los vimos votando en contra de investigar al rey emérito por sus negocios dudosos con Arabia Saudí.

Unidas Podemos no ha venido a cuestionar el régimen ni sus instituciones. Forman parte del gobierno de Su Majestad que, nos dice que respetar instituciones como la monarquía responde al espíritu republicano y pretende apuntalar, con un barniz “progresista”, a un régimen que atraviesa una grave crisis orgánica azuzada por movimiento democrático que pelea por el derecho a decidir, por el cuestionamiento a la monarquía o la crisis de representación y el sistema de partidos, y que tiene como trasfondo la mayor década de recortes, pérdida de derechos y una grave crisis social.

El escritor Isaac Rosa se preguntaba en su columna de esta semana si gestos como éste no anticipan otras cesiones de mayor calado sobre otras cuestiones políticas, económicas, sociales, culturales o de política internacional ¿crees que está en lo cierto?

Totalmente. No se trata solo de gestos, ese “respeto institucional” con el que los justifican es el que impide investigar la corrupción de la Corona o votar a favor de hacer pública la hoja de Billy el Niño por si no cumple “equis” requisitos legales, es el que obliga al pago de la deuda, a rescatar bancos, el que prohíbe el derecho a decidir…

No es tampoco el primer gesto, ya se abstuvieron de votar contra la mordaza digital antes si quiera de entrar en el gobierno o hablaron en contra de las movilizaciones en Catalunya aplaudiendo la actuación policial y judicial. Ahora son parte del gobierno de la quinta potencia imperialista europea que continúa políticas racistas, abre nuevos CIEs, defiende a las multinacionales españolas, mantiene las tropas en Iraq, envía apoyo a Erdogán para que continúe masacrando a la población kurda o a policías a Chile a entrenar a los carabineros de Piñera.

Si nos fijamos en el programa de su acuerdo de gobierno se nos terminan de despejar las dudas, lo que viene es la política neoliberal del PSOE de toda la vida, por eso ya han dejado claro que no van a derogar las dos reformas laborales, solo unos pocos artículos de la última, o incluso van a tomar medidas regresivas que constituyen verdaderos ataques a la clase trabajadora como la subida de la edad real de jubilación a los 67 años que predica Escrivá, el ministro de Seguridad Social, en lugar de bajarla y subir las pensiones mínimas como se exigía desde la huelga de Euskal Herria del pasado 30 de enero, que por supuesto Podemos se negó a apoyar.

Tú has sido parte del movimiento de los referendos sobre la monarquía que han sumado decenas de miles de votos contra esta institución. La juventud tuvo un papel muy importante desde las universidades ¿qué expresaron aquellas consultas en más de 30 universidades?

En aquellos referendos jóvenes estudiantes e investigadores organizamos a pulso consultas en decenas de universidades del Estado y recogimos decenas de miles de votos en contra de la monarquía, por el derecho a decidir y a favor de abrir procesos constituyentes para decidirlo todo. Quedó claro que las nuevas generaciones, que por supuesto jamás votamos la Constitución, no le debemos nada a este régimen más que precariedad y represión, que no estamos dispuestas a seguir siendo súbditas de Su Majestad y que queremos tomar nuestro futuro en nuestras manos.

Esta generación ahora mismo está en un sentido como huérfana de representación, aquellos que se dicen herederos del 15M son ya parte del Régimen del 78, vemos el ascenso de la extrema derecha y los que se autoproclaman la única alternativa posible, están en el gobierno aplaudiendo al rey…

Hasta aquí hemos llegado, creo que cada vez somos más los que tenemos claro que hace falta involucrarse y militar para construir una izquierda que no se arrodille ante “Su Majestad”, que se enfrente a esta democracia para ricos, que rechace la represión, que pelee por el derecho a decidir, que no nos diga que la única alternativa que nos queda es gestionar con -cada vez menos- gestos progresistas este capitalismo que salva a los bancos y nos precariza a la juventud y a las mujeres mientras persigue a nuestros hermanos migrantes. Una izquierda que hable claro y luche por un programa anticapitalista y revolucionario, de expropiación de los expropiadores, y por gobiernos de los trabajadores, la única salida realista para acabar con la precariedad, el problema de la vivienda o atajar la crisis climática.

Estamos viendo el ejemplo en Francia, con una huelga histórica contra la reforma de las pensiones, pero también contra esa democracia para ricos francesa que hoy preside Macron, hemos visto también el ejemplo de Chile, con una enorme presencia de la juventud, tomando las calles, organizándose y resistiendo la represión porque están hartos de la precariedad a la que les ha condenado los 30 años de políticas neoliberales. Son solo dos de muchos ejemplos que dejan claro que son el capitalismo neoliberal y sus ejecutores los que están profundamente cuestionados, y el Estado español no es una excepción.

Siguiendo con las universidades ¿qué te pareció el nombramiento de Castells como ministro de universidades?

Bueno, lo del ministro de universidades es bastante grave. Estamos hablando de un académico que, más allá de las aportaciones que pueda haber hecho en la Sociología, defiende abiertamente el modelo norteamericano de universidad. En varios artículos suyos podemos leer cómo aboga por subir las tasas, por la mayor entrada de empresas y en contra de que estudiantes y trabajadores puedan elegir al equipo rectoral.

De hecho, ya tenemos una universidad con tasas elevadísimas que ha expulsado a miles de estudiantes de las facultades por no poder pagar esas cifras, ya sufrimos la gestión de la universidad por parte de empresarios que dirigen los Consejos Sociales y empresas que hacen negocio con los becarios, programas de estudio y financiación, y el poder de decisión de los estudiantes ya es hoy en día ridículo. Pero si se cumplen los deseos de Manuel Castells, en lugar de revertir el enorme avance neoliberal que ha precarizado nuestras universidades y las ha convertido en fábricas de mano de obra barata que no cuestione el statu quo, va a avanzar más en esa línea. Esto es algo que no podemos permitir.

El horizonte de acabar con el Régimen del 78 ¿sigue estando planteado?

Evidentemente hay fuerzas que tratan de cerrar la crisis del régimen, hoy estamos viviendo todo un intento de restauración encabezado por el gobierno de coalición. En lugar de cuestionar, organizarse y movilizarse hay que confiar en lo que venga de arriba, del gobierno. Eso nos dicen desde la burocracia sindical e incluso sectores muy ligados al gobierno de movimientos sociales como en el 8M. No es casual que este año muchos territorios no llamen a la huelga el 8M, a pesar de la pelea que hemos dado muchas compañeras a favor de profundizar la huelga, como las compañeras de Pan y Rosas. Es como si ya no fuera necesario movilizarse por acabar con la precariedad laboral, que nos golpea en especial a nosotras, consagrada en las reformas laborales que PSOE y Unidas Podemos no van a derogar. O contra las leyes de extranjería o los CIEs que eran demandas del manifiesto del año pasado y que el gobierno va a mantener. O por la separación de la Iglesia y el Estado, el fin de la financiación a la Iglesia o los conciertos educativos.

Este intento de restauración tenemos que combatirlo o nos vamos a comer otros 40 años de régimen monárquico del 78 y otros tantos de políticas neoliberales. Se trata de luchar contra la desmovilización, pero también de construir una alternativa política. Esa otra izquierda que hablaba antes, una izquierda totalmente independiente de los partidos del régimen, con un programa anticapitalista y que haga bandera del desarrollo de la autoorganización y la movilización defendiendo una perspectiva revolucionaria.

Para eso es clave la militancia revolucionaria. Yo soy militante de la CRT, una organización marxista revolucionaria. Nosotras luchamos por el socialismo, una idea que cada vez más jóvenes se plantean, aunque sea de una manera general. Una sociedad donde las y los trabajadores seamos quienes dirijamos todo democráticamente, la economía esté al servicio de las necesidades sociales y no el lucro de unos pocos, donde desterremos toda forma de explotación y opresión. Para eso es necesario volver a hablar de revolución, de cómo nos preparamos para aprovechar los procesos de lucha que se abrirán para conseguir realmente una transformación social de este calado.

Esta perspectiva no es todavía la general, la mayoría considera que hay que pelear por ampliar la democracia existente. ¿Cómo se articula esto para nosotros? Luchando por imponer asambleas constituyentes libres y soberanas en todo el Estado, la institución más democrática posible dentro del marco de la democracia representativa. Hablamos de asambleas con plenos poderes para abordar y decidir sobre todas las cuestiones democráticas y sociales, electas en circunscripciones únicas, con cargos revocables, sin tutela de las Cortes o el Senado, el Tribunal Constitucional o, por supuesto, la Monarquía. De asambleas que puedan deliberar y decidir sobre todo, y que, con toda seguridad, para poder hacer efectivo esas decisiones tendrán que imponerse mediante la lucha de clases y la autoorganización. Luchar por esta perspectiva creemos que lleva a enfrentarse a los marcos del capitalismo y su Estado, avanzar por tanto en la lucha por un gobierno de los trabajadores y trabajadoras, expropiar a la burguesía y socializar los medios de producción bajo control democrático de la clase obrera.

Por último, sobre esa necesidad de construir otra izquierda con esta perspectiva ¿a quién os dirigís desde la CRT con este llamamiento?

Creemos que cada día serán más los sectores que no confiaran en este gobierno, desde luego están haciendo méritos para ello. Nos dirigimos a ellos, a los que vieron la necesidad de poner en pie una huelga en Euskal Herria y apoyarla desde el resto del Estado con exigencias básicas que este gobierno no está dispuesto a satisfacer, a todos y todas aquellas que han terminado de perder cualquier mínima confianza en el gobierno a la luz de los últimos gestos, a la juventud que no está dispuesta a heredar esta democracia monárquica para ricos.

También nos dirigimos a la izquierda que se reivindica anticapitalista, y que ahora mismo tiene la responsabilidad de contribuir a construir una alternativa política. La CUP, que es la única fuerza con presencia parlamentaria que se opone por izquierda al gobierno de coalición y se niega a formar parte de la restauración del régimen y a la que apoyamos desde la CRT en las últimas elecciones, tiene que ser parte de ese proceso. Por otra parte está Anticapitalistas, que si bien critica la entrada al gobierno no termina de romper con Podemos, lo que es un escándalo a esta altura, por ejemplo en Andalucía y gestiona el Ayuntamiento de Cádiz con la misma política de los mal llamados “Ayuntamientos del cambio” que poco cambiaron. Es urgente un balance profundo de su papel impulsando Podemos y rompan definitivamente con la formación que hoy gobierna con los socioliberales del PSOE.

En definitiva, no hay tiempo que perder para generar un espacio de debate e intercambio, buscar confluencias y construir una alternativa política que no deje libre el campo de la oposición al gobierno a la derecha y la extrema derecha. Es hora de poner en pie una izquierda independiente de los partidos del régimen que pelee por una salida a la crisis del régimen para las mujeres, la juventud, los y las migrantes y, en definitiva, la clase trabajadora.

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