Géneros y Sexualidades

MANIFESTACIÓN 28 DE JUNIO

Orgullo Crítico: “nuestros derechos no son mercancía en manos del capitalismo rosa”

La Plataforma Orgullo Crítico Madrid convoca a la manifestación del Orgullo Crítico del 28 de junio en rueda de prensa explicando sus críticas a la comercialización del orgullo y su propuesta reivindicativa.

Martes 27 de junio

Fotos: ID

La plataforma del Orgullo Crítico Madrid ha convocado este lunes a la prensa para presentarse y convocar a la manifestación del Orgullo Crítico este jueves 28.

En su comunicado se presentaron como una plataforma de colectivos y personas que participan a nivel individual y que lleva más de diez años reuniéndose “para denunciar el proceso por el cual las luchas y reivindicaciones LGTBIQ se han vaciado de contenido y denuncia política, convirtiéndose en un evento en el que un puñado de empresarios se llena los bolsillos, planteando un modelo de orgullo comercial sin ninguna reivindicación”.

En esta ocasión, como explicaron en la entrevista que hicimos hace unos días, al ser nombrada Madrid la capital del World Pride 2017, llevan todo el curso trabajando en comisiones para gestionar un Orgullo Crítico “más potente, inclusivo y plural que nunca”.

Con el objetivo de llenar de contenido político este Orgullo, la plataforma ha estado desarrollando una serie de ejes temáticos a los que hicieron mención en el acto. E primero de ellos, el capitalismo rosa, hace referencia a “cómo el capitalismo ha fagocitado la lucha LGTBIQ y ha absorbido y normalizado a una parte del colectivo, los hombres gays, y en menor medida algunas mujeres lesbianas, que han alcanzado un estatus económico como para poder ser sujeto consumidor y, en algunos casos, también parte del entramado económico, comercial y empresarial que sustenta a ese capitalismo teñido de rosa”. En el caso de Madrid, nos cuentan, la marca comercial del Orgullo es MADO, creada por la Asociación de Empresarios Gays y Lesbianas (AEGAL), que es la encargada de gestionar el espacio público, las licencias, cesiones, patrocinios y, en definitiva, aprovechar el evento para su lucro. La gestión de la “mal llamada manifestación, que se parece más a la Cabalgata de Reyes que a las revueltas de Stonewall” está en manos de FELGTB y COGAM, totalmente integradas en este circuito comercial.

En relación a este capitalismo rosa aparece la homonormatividad como “la imposición de cánones estéticos, de formas de vivir basadas en el consumo, en la última moda y formas de relacionarnos buscando aceptación en los términos impuestos por el patriarcado: el matrimonio y la familia”, donde sobra “todo lo que no es hombre blanco, musculado, bronceado y vestido al último grito de la moda”.

Otro de los ejes mencionados fue el de homonacionalismo que, como explicábamos en un artículo anterior, atiende a la “utilización islamófoba y xenófoba de la lucha y las personas LGTBIQ que sitúa los problemas de homofobia y transfobia ‘fuera de nuestras fronteras’”. Ponen de ejemplo la Europa LGTBIQ-friendly que pretende diferenciarse del exterior homófobo y tránsfobo “mientras mantiene sus políticas racistas y LGTBIQ-fobas, ocultando las violencias que se dan dentro de nuestras fronteras, y observando impávida como el Mediterráneo se transforma en una fosa común de personas que vienen huyendo de la guerra y del hambre”.

Tuvimos la oportunidad de preguntarles sobre la necesidad de internacionalizar la lucha y las reivindicaciones, teniendo en cuenta que la “fiesta del capitalismo” de este año es mundial, y que las empresas que adornan sus productos con la bandera del arcoíris son multinacionales, mientras la homosexualidad está penada con la muerte en 7 países y en más de 70 te puede llevar a la cárcel. Nos respondieron que entienden su internacionalismo desde la solidaridad y la lucha con distintos colectivos, tejiendo redes, pero siempre teniendo mucho cuidado con la mirada homonacionalista y huyendo de la posición que marca nuestras conquistas como objetivo último al que llegar y la manera de ser libre a exportar, un discurso que hay que problematizar, manteniendo un foco y mirada crítica, recordando que en el Estado Español también nos queda mucho por hacer, ya que el hecho de contar con alguna ley (deficiente) no significa que ya está todo hecho.

También denuncian el pinkwashing o lavado rosa de Estados y empresas, como es el caso del Estado de Israel que se posiciona como lugar abierto a la diversidad mientras mantiene políticas imperialistas y racistas, o la Comunidad de Madrid, que saca un par de banderas arcoíris en las fiestas de guardar mientras “defiende una ideología profundamente racista, machista, homófoba y misógina” o el Corte Inglés, como política laboral LGTBQ-foba y machista peo que saca un anuncio de publicidad que incluye una pareja gay homonormativa para lavar su imagen.

Frente al World Pride afirman que “el espíritu de lucha con el que nació el Día de la Liberación Sexual se fue perdiendo, transformándose en una fiesta desbordada de consumo, con el único fin de llenarle los bolsillo a un grupo de empresarios y comerciantes a quienes no le interesa en lo más mínimo nuestros derechos, nuestras identidades y disidencias, y mucho menos nuestro bienestar”. Un ejemplo claro de esto es el hecho de que el Orgullo ya no se celebra el 28 de junio, aniversario de la revuelta de Stonewall, sino el primer fin de semana de junio, mucho más disponible para el consumo. Desde la Plataforma han querido llamar a la alianza con diferentes movimientos sociales para “visibilizar y denunciar esta deriva neoliberal de la lucha por la liberación LGTBI. Un evento como este, además, colabora en la creación de un modelo de ciudad orientado al turismo, que destruye los barrios y gentrifica.

En su comunicado hacen referencia al gobierno de Ahora Madrid, “lo más grave es ver a un Ayuntamiento que se promociona como una política renovadora y de cambio, pero sigue a los pies de los empresarios, colaborando con suntuosas subvenciones y la cesión del espacio público, y promoviendo la fiesta con su “Ames a quien ames, Madrid te quiere”, olvidándose de las reivindicaciones de la gente a la que interpeló en su campaña electoral”.

Por todo ello y porque “necesitamos un Orgullo que no mida su importancia y necesidad por los millones de euros que genera”, porque las agresiones homófobas siguen siendo una realidad, porque no se destinan recursos para hacer política LGTBI, porque las personas trans siguen patologizadas, porque nuestras formas de sentir y vivir siguen cuestionadas, porque se impone un modelo hegemónico y normativo de ser gay o lesbiana al alcance de pocas, reivindican el día 28 de junio como día del Orgullo y convocan a las 19h en la Plaza de Nelson Mandela, para recorrer las calles diciendo “alto y claro que nuestros derechos no son mercancía en manos del capitalismo rosa, y nuestras identidades no se arrodillan frente al sistema cisheteropatriacal que intenta dominarnos”.






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