Política Estado Español

NEGOCIACIÓN PSOE-PODEMOS

PSOE – Podemos, cuestión de estética mediática, no de programa

Antonio Hernando contestó al documento presentado por Iglesias una vez este “rompió” de nuevo negociaciones el pasado viernes. Nueva batalla discursiva antes de la votación del pacto por las bases de Podemos.

Ivan Tamajón

Barcelona | @Ivan_Borvba

Lunes 11 de abril de 2016 | 19:53

Foto: EFE

Apenas 48h después de que Pablo Iglesias y la cúpula de Podemos escenificaran el penúltimo desencuentro “definitivo” en las negociaciones con el partido socialista, Antonio Hernando, portavoz del grupo socialista en el Congreso, ha devuelto la pelota al tejado morado.

Acusados de inmovilistas por Iglesias y los suyos, Hernando comunicó por carta a los dirigentes de Podemos que el PSOE “habría admitido el 70% de las propuestas de Podemos”. El documento de respuesta del partido socialista esgrime los puntos de acuerdo o de posible negociación con la propuesta de acuerdo de Podemos. Entre ellos políticas en materia de economía, laboral y fiscal.

El documento elaborado por la cúpula y el equipo negociador del PSOE está configurado por 17 medidas. Estas medidas se centran especialmente en materia social y económica, aunque prácticamente todas ellas con matices que hacen prácticamente imposible su desarrollo. Y menos si estas son impulsadas por un partido que intenta agarrarse a un discurso social, pero que en la realidad ha sido y es la pata izquierda del Régimen del 78 y su ADN político desde hace ya varias décadas es el de un partido social liberal.

En la propuesta del partido socialista destacan aspectos sociales como el aumento del 3% del salario mínimo, el Ingreso Mínimo Vital, ya presente en su programa electoral y la creación de un parque de viviendas de alquiler para familias desahuciadas, previa negociación con la Sareb.
En materia laboral lo más destacable es que es se busca sustituir el contrato laboral indefinido por un contrato laboral fijo discontinuo. Y por último el documento aborda modificaciones fiscales centradas en recomponer las bases imponibles sin subir los impuestos a las rentas medias.

Todo un cuento de hadas que no tiene punto de apoyo en la realidad. Las irrisorias medidas económicas sobre el salario, en un Estado con el 22,7% de paro, no pueden ser sino un simple maquillaje en estos momentos de negociación. El impacto de esta medida en la clase trabajadora, en medio de la brutal crisis, es insignificante. De igual modo pasa con la creación de un parque de viviendas de alquiler social, en negociación con “el banco malo”. Un banco, que más allá de que obtuviera las viviendas de las entidades bancarias para limpiar las cuentas de estas de cara a los controles del Banco Central Europeo, no gestiona directamente ni la venta ni el alquiler de la vivienda, sino que es la entidad bancaria quién lo hace.

De igual modo sucede con las reformas fiscales. Como apunta el documento, estas medidas tan solo podrán ser llevas adelante cuando “la situación económica lo permita”. Y parece que con los 10.000 millones de recortes que anuncia la Troika esperando a la vuelta de la esquina, es fácil imaginar que estas medidas de reformas tributarias, como todas las políticas sociales que se esperan beneficiar de esta mayor recaudación, caerán en saco roto.

Los únicos puntos que no han sido mencionados en este documento y que son los causantes, según Hernando, de la falta de acuerdo entre ambas formaciones son la cuestión de la formación de gobierno y la cuestión catalana.

El partido socialista se niega a incorporar en la estructura de gobierno a miembros de Podemos, si bien en este asunto también el propio Pablo Iglesias rebajó sus pretensiones. Y en la cuestión catalana, Podemos viene sosteniendo una posición del derecho a decidir que está enmarcada dentro de la reaccionaria legalidad del Régimen del 78. Lo que hace de la consigna impulsada por la formación morada, sin un movimiento popular que la lleve hasta el final, poco menos que una quimera. No obstante, la debilidad de este consigna en manos de Podemos no es suficiente para el PSOE. Si hubo una línea roja que le marcaron los barones en el comité ejecutivo de enero a Pedro Sánchez, fue la de no discutir lo más mínimo sobre esa cuestión central.

¿Entonces, dónde está la diferencia entre PSOE y Podemos?

En términos políticos y de programa, es normal que el portavoz del grupo socialista estimara cumplidas en un 70% las exigencias de la formación de Pablo Iglesias. Las propuestas de Podemos presentadas el pasado jueves suponían una batería de concesiones a sus interlocutores y un abandono de las demandas de las clases populares. El documento asumía el copago farmacéutico, el despido barato, las puertas giratorias, las reformas estructurales ya destinadas desde hace muchos meses al olvido y otras reformas democráticas, como la modificación de la ley electoral.

La cuestión de fondo es que la situación no divisa un desenlace claro. Las contradicciones internas de todos los protagonistas limitan sus maniobras, a diferente escala, por supuesto. Del mismo modo las contradicciones externas, como la presión del establishment o de sectores sociales en pro de una “estabilidad parlamentaria burguesa”, llamado al cual se suma Ada Colau inclusive, configuran un panorama de difícil resolución.

Sin cuestiones programáticas que los diferencien en exceso lo que ahora están dirimiendo ambas formaciones, es quien se sitúa en el imaginario del electorado como culpable si el 3 de mayo no hay gobierno y se convocan nuevas elecciones.

Hoy fue el turno de golpear del PSOE. Consciente de que su pacto con C’s y la cuestión catalana son un freno para Podemos (veamos hasta cuándo), el mensaje lanzado por Hernando no se dirige a Iglesias y a la dirección de Podemos. Se dirige a sus bases que en pocos días deberán decidir que hacer frente al pacto PSOE-C’s.

Es un mensaje lanzado en clave de marketing electoral, con el único de objetivo de remover la base de la formación morada, no tanto de cara a esta consulta, como de cara a unas hipotéticas nuevas elecciones generales.

Si el viernes Iglesias, Errejón y compañía buscaban pasar la patata caliente al PSOE y hacerle pagar la factura de unas nuevas elecciones con un ataque a su inmovilismo, hoy es el PSOE quien le devuelve la jugada. Una más, y seguro no la última, de este show de pura estética mediática entre ambas formaciones.






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