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Pablo Iglesias y la imposibilidad de superar el capitalismo “nosotros solos”

En las últimas semanas, la moderación del discurso del líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha sido directamente proporcional con el aumento de intención de voto en las encuestas. Una entrevista realizada en Ecuador por el presentador Jordi Évole, del programa español Salvados, fue el escenario elegido para subir un nuevo escalón de moderación: "Somos muy pequeños para cargarnos el capitalismo nosotros solos”, dijo Iglesias.

Diego Lotito

@diegolotito

Jueves 30 de octubre de 2014

Un momento de la entrevista de Jordi Évole con Pablo Iglesias. Captura de pantalla. Fuente: La Sexta

La entrevista en el famoso programa de televisión, se transmitió el mismo día que finalizaban las votaciones por internet de los documentos que darán forma y contenido a la nueva formación política, en la que las propuestas de Iglesias y su equipo se impusieron por amplia mayoría.

En la entrevista realizada en Ecuador, país en el que estuvo para entrevistarse con el presidente Rafael Correa (antes había estado con Evo Morales en Bolivia), Iglesias se mostró fascinado por el “estilo” de algunos de los líderes de los gobiernos posneoliberales latinoamericanos, como Chávez o Correa. Sobre éste último, dijo que le gustaba “ese estilo que no se deja intimidar por los ricos”.

Sin embargo, Iglesias hubo de reconocer que para enfrentar la crisis no hay otra manera que adaptarse a las reglas del sistema capitalista. “No se puede salir de la crisis haciendo a la gente más pobre”, dijo como si se tratase de una máxima tan evidente que nadie podría cuestionarla.

“La clave es que la gente compre cosas y, si los salarios son miseria, la gente no puede consumir”, dijo. “Es terrible, pero aunque defendamos que el capitalismo puede ser la destrucción del mundo, mañana hay que dar de comer a la gente y nosotros somos muy pequeños para cargarnos el capitalismo nosotros solos”, afirmó, para terminar citando a su “ejemplo de estilo” preferido: “Como dice Correa, ’hay sociedades con mercado y sociedades de mercado’. Hay que apostar por las primeras”.

La idea de que la superación del capitalismo está “más allá de nuestro horizonte” y la única alternativa realista es aplicar una política económica neokeynesiana y extender los marcos de la democracia liberal, no es algo particularmente novedoso en el discurso de Iglesias.

Iglesias sostiene explícitamente en la entrevista que “No tenemos voluntad de expropiar, pero sí que las empresas asuman responsabilidad social”.

Pero lo llamativo de estas declaraciones es la idea de que “nosotros solos” no podemos superar el capitalismo. Un “nosotros solos” que deja entrever que los cambios sólo se piensan “desde arriba” (desde el gobierno o el líder) y que muestra un profundo escepticismo en la potencialidad trasformadora de la clase trabajadora y la mayoría social explotada por el capitalismo. Una concepción en la que, al fin y al cabo, no existen sujetos sociales de transformación, tan sólo “base electoral”.

Así como en otra entrevista Iglesias expresaba una visión idílica del pequeño y mediano empresariado como representante del futuro del país, su visión subestima el papel social fundamental de la clase trabajadora en cualquier proceso de transformación y enfrentamiento con los poderes reales del capitalismo. A la vez que sobrestima el papel del líder y las maniobras “por arriba” que promete realizar si llega al gobierno.

Un concepto que está en la base de la apelación apolítica, “ni de izquierdas ni de derechas”, que Iglesias hace a la ciudadanía en general para que apoye su programa político moderado, su modelo de partido centralizado en su propia figura mediáticay, eventualmente, su candidatura a presidente del gobierno.

Ilusiones y realidades

Las ilusiones de amplios sectores de la población en Podemos son enormes. Pero la formación liderada por Iglesias aún no ha pasado por la prueba del poder. Por ello vale la pena hacer el ejercicio de analizar otras experiencias de formaciones de la izquierda reformista en Europa.

El caso de la izquierda reformista griega Syriza, que va primero en las encuestas si se realizaran elecciones generales, es aleccionador.

El pasado 1º de septiembre Réna Dourou, líder de Syriza en Atenas, asumió como presidenta de la región de Ática tras haber ganado las elecciones en mayo. Su triunfo fue muy festejado por amplios sectores que vieron en la derrota de los conservadores la oportunidad de comenzar a cambiar su situación de penurias. Sin embargo, a poco de asumir, Dourou ya mostró su moderación y cautela para administrar el gobierno regional, decepcionando las grandes expectativas de muchos de los trabajadores y sectores populares que la votaron.

A días de asumir, la dirigente de Syriza, en un tema tan sensible como el desempleo (recordemos que en la región del Ática más del 30% de la fuerza laboral está desempleada), declaró: “Yo nunca prometí que iba a resolver el desempleo. Yo dije que iba a tratar de asignar fondos de la Unión Europea para proyectos que no agraven el desempleo. (…) Yo sé que este discurso poco romántico ha desestabilizado a una parte de mi formación, pero he trabajado trece años en el sector privado y soy realista.”

Y para dejar clara su posición, concluyó: “Voy a trabajar respetando mis valores de izquierda, pero a la cabeza de la región, uno tiene que ser pragmático”.

En el mismo sentido va otra frase que también pronunció en la entrevista: “en política nunca hay que comprometerse a algo que no se pueda cumplir inmediatamente; hay que ser prudentes”.

Un discurso de “pragmatismo” y “prudencia” que suena muy parecido a las apelaciones a la “eficacia” y el “sentido común” que son tan propias del politólogo español, Iglesias.

Si se presentara en coaliciones amplias en las próximas elecciones municipales en el Estado español, Podemos podría ganar los Ayuntamientos de algunas ciudades del país. Aunque la ambición de Iglesias es ganar el gobierno en las generales del 2015.

Entonces será mayor la presión para “moderarse” y “ser prudentes” en los marcos del capitalismo.

El debate no es si Pablo Iglesias y un posible gobierno de Podemos “puede o no puede” por sí sólo resolver los problemas de la población trabajadora. La cuestión es que para revertir los brutales ataques que está padeciendo la mayoría de la población no hay otra alternativa que enfrentar a los capitalistas y sus políticos a sueldo (la “casta”), organizando a la única fuerza social capaz de hacerlo, la mayoría de los trabajadores y el pueblo pobre, en una lucha que cuestionará las bases de este sistema capitalista.

Como decía hace poco Nicolás del Caño, diputado nacional del PTS-FIT en Argentina, “No hay lucha contra la casta política sin un programa anticapitalista, porque la casta política es la representación política de la burguesía. Te guste o no te guste hablar de izquierda y derecha, de burgueses y trabajadores.”

Para enfrentar la crisis que vivimos, hay que estar verdaderamente dispuestos a “tomar el cielo por asalto”.






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