Política Estado Español

OPINIÓN

Pedro Sánchez, ¿limpiacristales o estratega?

Pedro Sánchez está incapacitado para cambiar la política social, económica, cultural e internacional del Régimen del 78 por la sencilla razón de que no tiene una alternativa política, ni tan siquiera una República burguesa.

Antonio Liz

Historiador, Madrid

Lunes 11 de junio | 18:14

Foto: EFE

Pedro Sánchez ha demostrado en los hechos que tiene inteligencia y determinación políticas derrotando a los dinosaurios del PSOE y a todo su aparato en elecciones internas y concretando el “no es no” a Mariano Rajoy cogiendo al vuelo la oportunidad que le ofreció la sentencia del Caso Gürtel para presentar una moción de censura que tuvo que apoyar la mayoritaria y diversa oposición porque posicionarse a favor del gobierno del PP con el voto en contra o la abstención le supondría costes políticos.

Su inteligencia política también se ha demostrado en la composición de género de su gobierno ya que, por primera vez en la historia política española, las mujeres son mayoría en el gobierno, tanto que ahora ya se le denomina el Consejo de Ministras y Ministros. Esto supone un claro guiño político a las mujeres, a causa de las grandes movilizaciones que protagonizaron este pasado 8 de marzo.

Que el PSOE de Pedro Sánchez haya podido sacar adelante una moción de censura donde se necesitaban todos los votos de la diversificada mayoría de la Cámara Baja para derrotar al PP y a Ciudadanos sólo se puede entender por el hartazgo social y el empacho político que había generado el gobierno de Mariano Rajoy. No obstante, la pretensión política general de Pedro Sánchez al presentar esta moción de censura fue bastante obvia desde el comienzo ya que hasta se la indicaron con claridad en el Congreso de los Diputados sus contrincantes políticos en el debate de la propia moción: posicionarse para las próximas elecciones generales.

La pregunta ahora es si Pedro Sánchez conseguirá a través de la gobernanza de unos meses o de un año y pico, situarse en la parrilla de cabeza para las próximas elecciones generales. Para intentar conseguir esto el gobierno “socialista” tendrá que dar una imagen combinada de progresismo social y cintura territorial. La parte social en teoría la tiene fácil ya que le sería suficiente con pedirle a la Cámara Baja la derogación de la Contrarreforma Laboral y de la Ley Mordaza y proponer el incremento del Salario Mínimo Interprofesional. La parte territorial no es nada complicada porque consiste en gestos como el que ya ha hecho de retirar el pre-control del presupuesto de la Generalitat y mantener la negociación con los “independentistas” catalanes en el marco de la Constitución otorgando reformas estatutarias y prometiendo un horizonte de reforma de la Carta Magna –horizonte muy limitado porque eso requiere contar obligatoriamente con el PP y Ciudadanos.

Pero los problemas políticos del gobierno del PSOE están en los límites políticos del propio PSOE. Para ver esto sólo tenemos que retrotraernos a la historia “democrática” del PSOE desde que gobernó en el año 1982: OTAN, Terrorismo de Estado (GAL), Reconversión industrial, No condena del régimen franquista en las Cortes, Reforma del artículo 135 de la Constitución, Corrupción… Con esta tradición vomitiva, que empezó cuando el servicio de inteligencia (SECED) de Carrero Blanco le posibilitó a Felipe González y a los suyos asistir al Congreso de Suresnes (1974) para eliminar al PSOE histórico de Rodolfo Llopis y la CIA financió al nuevo PSOE a través del Partido Socialdemócrata Alemán de Willy Brandt para llevarlo al poder, no cortó Pedro Sánchez ya que no la ha denunciado.

Pedro Sánchez ha heredado una tradición política de la que no se ha desprendido. Y en esa tradición también está la creación, desde 1982 hasta hoy, de una casta burocrático-política de Altos Cuadros Administrativos del Estado, casta de la que el propio gobierno de Pedro Sánchez está atiborrado. La composición mayoritariamente femenina del gobierno de Pedro Sánchez no tiene nada que ver con el feminismo revolucionario sino con el acople de los regímenes políticos de los Estados capitalistas a las nuevas mentalidades sociales, razón por la que sus gobernantes han pasado de gobiernos donde anidaba a sus anchas un machismo visceral y un racismo supremacista a entender que los intereses económicos y políticos del Gran Capital alcanzan mayor estabilidad social cuando su régimen político está representado por personas negras (Barack Obama) o por mujeres (Margaret Thatcher, Theresa May, Angela Merkel) ya que, al fin y al cabo, lo único que verdaderamente importa es mantener intacta la propiedad privada de las empresas, los bancos y los grandes medios de comunicación.

Por todo lo dicho, no es de pitoniso afirmar que el gobierno de Pedro Sánchez, su Consejo de Ministras y Ministros, seguirá, en lo fundamental, la trayectoria social y política del gobierno del PP. Nos tememos que ni tan siquiera va a proponer derogar en el Congreso de los Diputados la Contrarreforma Laboral de 2012 sino que la dejará para que la discutan los “interlocutores sociales”, esto es, la Patronal y los Sindicatos. Claro, como la Patronal está totalmente en contra –obvio- no hay nada que acordar, con lo que ya está cumplido el supuesto principio democrático del consenso –como si fuera democrático consensuar la explotación y la marginalidad social.

Sobre la “equiparación salarial” el gobierno de las Ministras y Ministros sólo tendrá como objetivo que esta equiparación sea entre los altos y altas ejecutivas de las grandes empresas y de las altas esferas de la Administración pero ni por un momento se les pasará por la cabeza igualar los salarios de diputados, ministros y altos cargos de la Administración con los de trabajadores y trabajadoras a quienes lo máximo que se le podrá dar –si se da- es un incremento en su paupérrimo Salario Mínimo Interprofesional.

El gobierno de Pedro Sánchez tampoco hará nada sobre la recuperación de la propia soberanía nacional del Estado en el ámbito de la defensa militar, algo de lo que ni se habla tan siquiera en el Congreso de los Diputados. Así, se seguirán manteniendo las bases militares estadounidenses en el “territorio español” para continuar con la tradición que viene directamente del Generalísimo Francisco Franco que fue el que firmó en 1953 con los EEUU de Eisenhower el primer “acuerdo” sobre las bases, y se seguirá dentro de la OTAN. Si Franco llevó tropas del ejército español a la Rusia soviética con la División Azul para mantener “la civilización cristiana” hoy los gobiernos del PSOE-PP llevan tropas del ejército español a las fronteras de la Rusia de Putin a través de la OTAN para mantener “la democracia”. Así, los gobiernos del PP-PSOE no sólo no están haciendo nada por la seguridad colectiva de toda la población en materia militar, sino que, por el contrario, están posibilitando con sus políticas pro-belicistas ponerla en un gran riesgo directo ya que misiles nucleares rusos apuntan directamente a la base aéreo-naval de Rota (Cádiz) por ser parte del escudo anti-misiles que protege a los EEUU.

Pedro Sánchez está incapacitado para cambiar la política social, económica, cultural e internacional del Régimen del 78 por la sencilla razón de que no tiene una alternativa política, ni tan siquiera una República burguesa. No obstante, este Régimen del 78 se verá zarandeado cuando muera Juan Carlos I porque los medios de comunicación de masas no van a poder ocultar del todo la fortuna que le va a dejar en herencia a su hijo Felipe VI y también se vería zarandeado en el momento que se diese otra crisis económica similar a la comenzada en 2007.

Una alternativa integral al Régimen del 78 sólo es posible a través de una República de las trabajadoras y los trabajadores. Para caminar por esta vía es totalmente imprescindible que la izquierda revolucionaria en el Estado español se ponga las pilas para fortalecerse organizativamente con el objeto de que pueda tener influencia programática y social en millones de trabajadoras y trabajadores. Otra salida por izquierda no hay.






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