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Podemos y el Gobierno, una “guerra” de pandereta contra el virus

Podemos apoya el plan del gobierno como un “escudo social” en la “guerra” contra el coronavirus. La realidad es que ni siquiera hay un plan serio para que no colapse la primera línea de defensa sanitaria.

Federico Grom

Barcelona | @fedegrom

Miércoles 18 de marzo | 20:14

Después del fin de semana de "crisis" en el gabinete, ante los anuncios de Sánchez, se realizó hoy la primera sesión plenaria en estado de alarma.

Contrastaba la imagen de un parlamento casi vacío, “que no supone en absoluto un incumplimiento de su deber reglamentario de asistencia” sino “el cumplimiento de las recomendaciones de las autoridades sanitarias” con la realidad de miles de trabajadores y trabajadoras que aún deben asistir a sus puestos de trabajo hacinados en el transporte público y sin condiciones de seguridad.

Parece que “las recomendaciones sanitarias” para ciertos sectores de la clase trabajadora están por debajo de las ganancias de los capitalistas. Y no me refiero a los trabajadores y trabajadoras que son parte de los servicios esenciales como la sanidad, la alimentación, la limpieza, las telecomunicaciones y los transportes, quienes son hoy la primera “línea de defensa” y lo que en una guerra serían las líneas de aprovisionamiento de la vanguardia (la sanidad) y la retaguardia (la gente confinada en sus hogares).

Esos trabajadores y trabajadoras que son aplaudidos por la gente desde sus balcones y que Unidas Podemos, en la intervención de Echenique, quien estuvo presente en el hemiciclo por la formación morada se apropió como arma de defensa del gobierno para responder las críticas de la derecha del PP y VOX.

Desde Unidas Podemos se ha salido a dar apoyo de su grupo parlamentario a las “medidas valientes” tomadas por Sánchez y su “estrategia económica”. “En tiempos de guerra, economía de guerra” finalizó el portavoz para decir que se siente “orgulloso de su gobierno”. Limitándose a proponer medidas adicionales, como implementar un ingreso mínimo, o una ayuda a las familias por el alquiler. En términos generales, según ellos "vamos por buen camino", pero hay que seguir presionando por más medidas sociales.

Pero más allá de la arenga, todavía se está muy lejos de tomar las medidas “de guerra” y económicas en consecuencia necesarias para garantizar la salud a la mayoría de la población y enfrentar los efectos posteriores de dislocación de la economía más que previsibles en el corto plazo.

Desde Podemos e Izquierda Unida se esfuerzan en presentar el plan del Gobierno como las medidas sociales más importantes en el último tiempo, algo que sería un triunfo producto de que Podemos es parte del gobierno.

Pero la realidad es que no hay siquiera un plan serio para que no colapse la “primera línea de defensa”, la sanidad pública.

Hasta el propio Iñigo Errejon señaló que el gobierno liberal de Macron "rebasó por izquierda" al gobierno progresista de Coalición. “Hace falta mucho más. No puede ser que el gobierno de Macron sea más progresista que el de Sánchez.” twitteaba Errejón. Haciendo alusión a la batería de medida tomada por su homólogo francés.

Es que si descontamos a los 117.000 millones que son inyección de dinero público, los 100 mil millones que son inyección económica a las empresas, con mucha probabilidad a pérdida, tan solo 17.000 millones, ni el 2% del PIB, es lo que se destinará para la clase trabajadora y "grupos vulnerables".

El gobierno de Sánchez con la colaboración de Unidas Podemos está llevando adelante un salvataje a la banca y a las grandes empresas por parte del Estado que empequeñece a aquel realizado en la crisis iniciada en el 2008. Han aprobado ERTEs express para los empresarios junto a paquetes de ayudas y los han desentendido del problema cargado los costes a las arcas públicas. Más allá de las diferencias con la última crisis económica, que las hay, las consecuencias de la crisis actual se pretenden descargar sobre la clase trabajadora y los sectores populares nuevamente.

Las líneas de un plan de guerra

Si el “dique de contención” contra esta pandemia es “el sistema de salud público y el Estado de bienestar” como señala Sánchez, tanto el PP como el PSOE se han dedicado a horadarlo sistemáticamente hace más de una década. A esto responde hasta el final las medidas de confinamiento masivo.

El estado de alarma habilita al Estado utilizar los recursos de la sanidad privada. Pero no queda claro cuánto se ha hecho en este sentido más allá de declararlo. Los profesionales de la sanidad denuncian la falta de insumos básicos en su pelea diaria.

Los sindicatos de médicos de Madrid como AMYTS, como muchos otros, denuncian que «Los refuerzos no llegan. No hay médicos para sustituirles, ya escasean también enfermeras y otros profesionales. Los centros de salud saturados y con pocos profesionales, el SUMMA112 desbordado. No hay suficientes servicios de limpieza»

No se puede esperar a una situación como la de Italia, en la que se debe elegir entre quien vive y quien muere. Si hay una guerra contra el virus como sostienen, y “lo más duro está por llegar” como dijo Sánchez hoy, “cuando a nuestro sistema sanitario llegue el mayor número de personas contagiadas….cuando se manifiesten las consecuencias económicas de la emergencia” no se puede esperar sentados a que eso ocurra o limitarse a aplaudir o sentirse orgulloso de que seamos los mismos de siempre quienes paguemos esta crisis.

Es necesaria y urgente la puesta efectiva sin compensación de todos los recursos de la sanidad privada al servicio de reforzar el sistema de salud público. No se puede permitir que la sanidad privada haga negocios de esta crisis.

Que se obtengan todos los recursos necesarios para abordar la crisis sanitaria, mediante la expropiación sin compensación y la puesta bajo control obrero y de comités científicos de toda la farmaindustria (laboratorios y empresas farmacéuticas), para combatir la pandemia

Son necesarios de forma urgente tests masivos de detección para todos los que tienen síntomas.

Así como camas de terapia intensiva con asistencia respiratoria y lo necesario para atender aquellos casos que presenten síntomas graves.

Para todo esto es necesario la organización de todo el personal médico y de enfermería que haga falta en la peor de las previsiones, por lo que es necesario la contratación urgente de más personal.

Que todo el sistema sanitario pase a estar controlado por comités de trabajadores, científicos y usuarios. Al igual que en el resto de las empresas y sectores que se vean obligados a mantener su actividad.

Más en general significa revertir el desmantelamiento neoliberal de los sistemas de salud en base a impuestos progresivos y extraordinarios a los grandes capitalistas.

Prohibición de los despidos, garantizar el 100% del salario a todos quienes se encuentren en cuarentena, así como los servicios y necesidades esenciales. Así como garantizar las condiciones de trabajo de los sectores esenciales de la economía que deben seguir trabajando.

Se impone la estatización de los sectores esenciales de la economía y la banca, al servicio de superar esta crisis sanitaria, económica y social a favor de las mayorías y para la reorganización de la economía de forma democrática para llevar adelante la reconstrucción de la sociedad sobre bases distintas a las que la llevaron al colapso.






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