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Prysmian Group quiere despedir 120 trabajadores en Barcelona

Prysmian Group, multinacional dedicada a la fabricación de cable para telecomunicaciones con sede en Milán, anuncia su intención de despedir alrededor de 120 trabajadores de sus oficinas en Barcelona

Joe Molina

Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57

Miércoles 21 de noviembre | 17:39

Para hacernos una idea, el Grupo Prysmian es líder mundial del sector de sistemas de cables para energía y telecomunicaciones. Con casi 140 años de existencia, una facturación de más de 11.000 millones de euros y una plantilla de unos 30.000 trabajadores en más de 50 países con 112 plantas, opera en los negocios de cables subterráneos y submarinos y los sistemas de transporte y distribución para el sector de las telecomunicaciones, fabrica también cables y accesorios para transmisión de voz, vídeo y datos. Prysmian es una sociedad anónima que cotiza en la Bolsa italiana en el índice FTSE MIB (Financial Time Stock Exchange Milano Indice Borsa).

El conflicto ya viene de años atrás, en 2009 los representantes de CCOO, CGT y FTC que conformaban la mayoría del comité, UGT en principio no se unió, se encerraron en las instalaciones que Prysmian tiene en Vilanova y la Geltrú en la provincia de Barcelona para protestar por el despido de 22 trabajadores jóvenes, intentando llegar a acuerdos para bajas incentivadas entre la plantilla de más edad.

Ahora, desde junio de 2018 los 500 trabajadores de Prysmian acumulan más de tres semanas de paros parciales, parando la producción de cableado dos horas en cada turno, dos veces por semana con el objetivo de recuperar el poder adquisitivo que los trabajadores perdieron en 2009 cuando se aceptaron por parte de las direcciones sindicales un recorte salarial del 18% y el aumento de las horas de trabajo anuales.

En junio de 2018 Prysmian adquirió General Cable, empresa catalana dedicada a la fabricación de cables y componentes para la industria de las telecomunicaciones, con 3 plantas de producción en el Estado español y aproximadamente 700 trabajadores, por una cantidad próxima a los 3.000 millones de dólares.

Prysmian Group ha anunciado que ha decidido cerrar las oficinas que posee la recientemente adquirida General Cable en la calle Casanova de Barcelona y despedir a los 121 trabajadores que allí se dedican a servicios comerciales, recursos humanos, finanzas, contabilidad, logística e informática entre otras tareas.

La plantilla que ha realizado dos jornadas de huelga en este mes de noviembre y no descarta ir a la huelga indefinida, denuncia que desde el anuncio de estos despidos el único compromiso de Prysmian ha sido la recolocación de los trabajadores que considera necesarios contratándolos en otras empresas del grupo así como traslados a la planta de Vilanova e incluso a Italia o Francia, pero sin asegurar las mínimas garantías exigibles ante un traslado de esa magnitud, únicamente reconociendo la antigüedad que se tenía en General Cable.

Sergio Maldonado, abogado del Colectivo Ronda y asesor de la plantilla de General Cable, considera que los términos de estos traslados están rodeados de todo tipo de incertidumbres y no justifican el desmantelamiento del centro de trabajo. En una operación de 3.000 millones de dólares, se pueden dar episodios puntuales de duplicidad de estructuras o puestos de trabajo, pero no de ¾ de la plantilla como se pretende en esta ocasión.

Es imposible que Prysmian pueda despedir la práctica totalidad de los profesionales de los servicios centrales de General Cable y seguir ofreciendo a sus clientes los mismos servicios de soporte logístico, administrativo y comercial sin los recursos técnicos y humanos con los que hasta ahora.

Para los trabajadores afectados es evidente que se trata por un lado de una deslocalización, pues Prysmian quiere derivar procesos hechos aquí hacia Italia, Francia y Islas Mauricio, y por otro lado la sustitución de trabajadores despedidos por otros mediante subcontratos que abaratarán costes salariales, peores condiciones laborales y minimizar el pago de indemnizaciones, haciendo un uso fraudulento de un expediente de despido colectivo supuestamente motivado por causas organizativas.

Además, la empresa tiene la voluntad de desprenderse de un inmueble en el centro de Barcelona donde están ubicados dichos servicios centrales y propiedad de General Cable obteniendo un beneficio multimillonario, pues los afectados por el despido son únicamente los adscritos a ese centro de trabajo.

Hace unos días y desde esta misma redacción denunciábamos el trapicheo financiero de compra-venta de multinacionales en el caso Phone House, este es otro claro ejemplo. Trapicheo especulativo donde los trabajadores son solo números, cifras que van y vienen de unas manos a otras sin las mínimas consideraciones personales o laborales.

Una vez más los trabajadores, la clase trabajadora, será la única perjudicada en este entramado de negocios turbios, con la destrucción de empleo en pos de aumentar los beneficios de capitalistas que desde un sillón deciden quien trabaja y quien no y en qué condiciones, es por todo esto que debemos oponernos enérgicamente, organizarnos, apoyar con todos los medios posibles conflictos como este y parar el uso fraudulento que se da de las leyes laborales.






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