Juventud

OFENSIVA CONTRA LA UNIVERSIDAD

¿Qué es el 3+2 y por qué supone un ataque a la juventud?

La reforma educativa del 3+2, un ataque que se quiere aplicar desde el próximo curso, encarece aun más la posibilidad de tener la misma formación académica que hasta ahora. Se trata de una de una medida con la que pretenden seguir profundizando en la elitización de la universidad pública.

Pere Ametller

@pereametller

Viernes 12 de febrero de 2016

Foto: EFE

Con el 3+2, el sistema universitario, secuestrado desde hace décadas por la dictadura del IBEX-35 y la vieja casta política de PP y PSOE, dará una nueva vuelta de tuerca más en su proceso de elitización que arrancó con la implementación del plan Bolonia.

Con esta reforma, que nos quieren aplicar a partir del curso que viene, se pretende reducir los grados, pasando de 4 a 3 años, y amplíar los másters de 1 a 2 años. Todo con el fín de eliminar una serie de contenidos indispensables para nuestra formación y traspasarlos a unos másters que cuestan entre 3.000 y 7.000 euros anuales. Es obvio que con ello reducen nuestra formación universitaria básica y nos obligan a cursar dos años de máster si es que quieres salir preparado para ingresar al mercado laboral. Es un nuevo paso en la elitización de la educación universitaria.

Actualmente, debido a sus anti-sociales precios, solo un 20% de los universitarios cursa másteres no obligatorios. Ahora, con la implantación del 3+2, serán muchos más los jóvenes que no tendrán que acceder a la formación y especialización de los másters. ¿Cual será la “solución” del régimen elitista universitario ante esta situación? ¿Seguir el esclavizador modelo de Estados Unidos, introduciendo las becas salario?

Mientras tanto, los universitarios seguimos pagando los platos rotos del Plan Bolonia y la reaccionaria LOMCE. En cuatro años, han quedado fuera de la universidad más de 45.000 jóvenes. Todo debido al recorte presupuestario en becas y el aumento de las tasas universitarias de hasta un 66%, incluyendo las de grado y máster. A todo esto, hay que sumarle el resto de los recortes en educación: los 32.000 profesores y personal no docente despedidos de los centros educativos y los brutales ataques contra sus derechos laborales.

Toda esta ofensiva contra el conjunto del sistema universitario viene siendo llevada a cabo desde hace décadas. Sin embargo, es desde el inicio de la crisis económica cuando más se está haciendo notar sobre la clase trabajadora y los sectores más desprotegidos como la juventud.

Es un nuevo paso en la elitización de la educación universitaria, obligando a abandonar los estudios a los que menos recursos económicos tienen. Ya que si sumamos el precio de los grados y los dos años de máster, la formación universitaria puede costar en torno a los 20.000 euros.

Además, se pretende poner el sistema universitario al servicio de los intereses económicos de las grandes empresas. La apuesta es que el sector privado financíe en parte la universidad y que a la vez sea este sector el que decida cada vez más a que se deben orientar los estudios y la investigación. A la vez, la financiación de la universidad dependerá de los “resultados” que ésta obtenga, entrando así en un espiral de competencia entre universidades por financiarse, que perjudicará, como no, la calidad de la enseñanza.

Por otro lado, con todo esto los estudios humanísticos y de letras pueden estar condenados a su extinción a medio plazo, debido al bajo interés de las grandes empresas en financiar estas materias. Por consiguiente, las universidades que las ofrezcan serán menos “competitivas”. El camino a seguir que proponen es la creación de universidades “de primera” y otras “de segunda”, como así lo muestra la Universitat Pompeu Fabra, proyecto de CDC, ejemplo de lo que sería la universidad pública elitista.

Decir que están destruyendo nuestro futuro ya no es algo nuevo. Día a día vemos cómo se aplican los recortes de este gobierno al servicio de los capitalistas, recortes de nuestros derechos conseguidos tras años de lucha. Ahora, vuelven a cargar contra la universidad pública, cada vez menos pública, cada vez menos universal. Más cara, elitista e inaccesible a los hijos de los trabajadores, cada vez más en manos de las empresas.

Por todo ello, es vital poner en pie un gran movimiento entre los estudiantes, jóvenes y trabajadores para imponer la gratuidad de la universidad, garantizando el acceso a la educación a todos los sectores y luchar para que la juventud salga del paro y el trabajo precario.

Hoy es más necesario que nunca poner en pie un gran movimiento estudiantil. Solamente organizados, desde la base y en solidaridad con la clase obrera y el resto de sectores oprimidos podremos enfrentar los ataques de esta democracia para ricos al servicio del IBEX-35.






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