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PRECARIEDAD LABORAL

Semana Santa un órdago de precariedad laboral y mal pagado

La patronal prevé un récord de contratación para la semana santa. Pero no es oro lo que brilla, más trabajo pero por pocos días y mal pagado.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Lunes 25 de marzo | 20:09

Se acerca la Semana Santa y se espera un reavivamiento del mercado laboral. El sector de hostelería, transporte y diversión se preparan para uno de los momentos importantes de ventas en el año. Se espera un aumento del consumo y es un período en el cual el turismo se pasea por el país (sobre todo teniendo en cuenta el buen tiempo que hace).

La patronal se frota las manos esperando hacerse un pequeño agosto. Sin embargo, ese agosto lo hacen sobre la base de la sobreexplotación y el sobreesfuerzo de millones de trabajadores precarios, mal pagados y que apenas si trabajarán unos días para volver a las colas del paro apenas acabada la campaña de ventas.

Paro y precariedad juvenil

Las peores condiciones laborales, desde hace décadas, las sufren los sectores que se incorporan al mercado laboral, es decir, los jóvenes. El paro juvenil llegó al pico del 55% durante la crisis, ahora ha rebajado al 33%. Lo cual no quiere decir que haya una mejora sustancial porque la temporalidad y la precariedad que sufren los jóvenes en la península duplica la media europea.

Según la empresa de trabajo temporal (precario y malpagado) Randstad en ésta campaña de semana santa se crearán unos 200.000 trabajos. Algo más del 7% respecto del año pasado. Los sindicatos, por su parte, alertan que los contratos precarios en semana santa representaran 9 de cada diez que se firmen. Lo que no suelen decir los sindicatos es que ésta situación ha sido favorecida por las reformas laborales de Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Reformas que ellos no enfrentaron y que el PSOE se negó a anular, pese a sus anuncios en ese sentido.

Otro aspecto muy importante son los sueldos. Los ingresos anuales de los jóvenes que trabajan oscilan entre 8.000 y 16.000€ anuales. Lo cual hace casi imposible la emancipación. En el Estado español se van de la casa de los padres el 8% de los jóvenes entre 20-24 años, mientras en el resto del Unión Europea lo hace un 30% de media. Cuestión que también explica que la tasa de natalidad sea más baja que el reto de la Unión.

Además de salarios bajos y un paro aún muy alto, la juventud trabaja pocas horas y suele tener contratos temporales. Un cóctel explosivo que hace imposible pensar en “planificar” el futuro. El futuro para millones de jóvenes es hoy y ahora. El 37% de los jóvenes tienen contrato temporal y casi el 20% a tiempo parcial. E incluso los jóvenes son castigados con trabajos de becarios o como autónomos. La patronal puede disponer de ellos a gusto.

Las mujeres, en especial sufren una enormidad el acceso al mercado laboral. Tres de cada cuatro de los empleos parciales son ocupados por mujeres, lo que explica en buena medida la brecha salarial ya que estos empleos tienen un salario menor.

El 14,8% de todo el empleo es a jornada parcial, siendo más de la mitad del mismo involuntario (1,8 millones de personas que quieren trabajar más horas pero no encuentran un empleo de esas características). De hecho, cerca de cinco millones de mujeres en edad de trabajar se encuentran en riesgo de pobreza.

Otro colectivo muy afectado en el mercado laboral es el inmigrante. Las tasas de paro entre el colectivo inmigrante está siendo del 20,6% contra un 15% de los trabajadores nativos. Y la tasa de actividad también es desfavorable. Siendo ésta del 58,7% contra el 71% de los trabajadores españoles.

Pero las empresas ganan millonadas

Los bancos, las energéticas y las grandes empresas españolas han aumentado sus ganancias durante estos años llegando a niveles pre-crisis. Muchos analistas, incluso la patronal hablan de que es hora de que los salarios también recuperen los esos niveles. Sin embargo, nadie explica que si las empresas ganan más dinero que el 2007-2008 es precisamente porque los salarios han caído en picado, entre otros motivos.

El gran logro de la gran patronal española precisamente ha sido la enorme devaluación salarial. Según el Instituto Nacional de Estadística en los 10 años anteriores el ingreso salarial medio cayó un 7%. De hecho la masa salarial ha crecido mucho menos que en el resto del continente, según el Banco de España.

Lo que está claro es que para revertir ésta situación se necesita una política de choque y completamente opuesta a la aplicada en estos años de crisis. Hay que aumentar el SMI mucho más que los 900€, todo el mundo sabe que no se puede vivir y, más aún con los alquileres por las nubes. Esos aumentos deben salir de los miles de millones de euros que ganan las empresas del Ibex 35.

Pero una medida mínima tan radical no será hecha por el PSOE, ni por un Gobierno de progreso como le gusta llamar a Pablo Iglesias un hipotético gobierno del PSOE y Podemos. Es necesario que los trabajadores se autorganicen en los sindicatos echando a esa loza pesada que es la burocracia sindical y que así se exprese la base trabajadora que pide a gritos mejorar radicalmente su situación económica.






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