Géneros y Sexualidades

RACISMO Y EXPLOTACIÓN

Temporeras de la fresa: justicia patriarcal con rancio olor a racismo y explotación

Archivada la causa por acoso sexual de las temporeras de Huelva. Las trabajadoras que denuncian que “Las fresas que te comes están manchadas de esclavitud”, merecen que el movimiento de mujeres ocupe las calles contra la justicia capitalista, racista y patriarcal.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Domingo 16 de diciembre de 2018 | 19:32

Que el capitalismo necesita del patriarcado es una realidad más que evidente para las mayorías explotadas con rostro de mujer. Y si de intersecciones hablamos, habría que agregar del patriarcado racista contra aquellas triplemente oprimidas: por mujeres, trabajadoras e inmigrantes.

La noticia indigna, aunque no debería sorprender si viene de parte de una de las instituciones con mayor prontuario en materia de garantizar la impunidad patriarcal: queda archivada la investigación sobre acoso y abuso sexual a cuatro temporeras de la fresa de origen marroquí, por parte de su patrón, según lo sentenció el juzgado de primera instancia e instrucción 3 de la Palma del Condado (Huelva), ya que según el juez “no aparece debidamente justificada la perpetración del delito”.

Fresas manchadas de explotación y racismo

Es conocido lo que factura anualmente el negocio de la fresa en Huelva, alrededor 320 millones de euros a costa de la explotación brutal de casi 50.000 mujeres. Muchas de ellas son residentes y proceden de Rumania y Polonia, pero las temporeras que vienen de Marruecos, este año alrededor de 4.500, son contratadas a través de la ANAPEC (Agencia Nacional de Promoción de Empleo y Competencias).

Pero sigamos con el caso archivado, que además, obedece a la solicitud del abogado del empresario investigado que considera a la denuncia de las temporeras de “maniobra” para no dar curso a su regreso a Marruecos una vez terminada la temporada de la fresa. Los abogados de las trabajadoras habían solicitado su regularización por circunstancias excepcionales, a lo cual la Subdirección General de Inmigración aún no ha respondido.

Lo que da cuenta la demanda del letrado del empresario es que las trabajadoras de la fresa están atadas a un contrato laboral que implica la vuelta al país una vez terminada la temporada de producción.

De este modo queda limitada la movilidad en el país de “acogida” controlada por los empresarios que tienen a disposición a las mujeres inmigrantes cuando lo necesitan. Una realidad que se extiende a miles de mujeres trabajadoras procedentes de otros continentes, atadas al chantaje de “los papeles”, es decir de las reaccionarias y racistas leyes de extranjería.

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Justicia capitalista, racista y patriarcal

La indignación y las campañas estallaron en las redes para denunciar cómo actúa la justicia patriarcal, como en el caso de ‘La Manada’, siendo una de las instituciones más odiadas no sólo por el movimiento de mujeres. También por miles de activistas, tuiteros y raperos por las condena y leyes mordazas, o por el peso de la Fiscalía y la aplicación del 155 contra el pueblo catalán. El movimiento de mujeres multiplicaría sus fuerzas para luchar contra la justicia patriarcal, creando alianzas con todos estos sectores.

El archivo de este caso demuestra que la violencia sexual es un eslabón más de una larga cadena de violencias que el Estado y sus instituciones legitiman, asegurando de este modo los millonarios negocios de los capitalistas.

Y en el caso de los empresarios de la fresa estos negocios se nutren de las condiciones laborales brutales, tal como denuncian las trabajadoras: jornadas bajo 40 grados, sin autorización para beber agua hasta medio día desde 6.30 de la mañana, hacinamiento en barracones, acceso a la ducha limitado -en algunos casos una vez a la semana-, condiciones de comida escasa y, por si no fuera suficiente, repetidos casos de acoso y violación. Todo bajo el miedo a ser despedidas, la ausencia de derechos y en muchos casos el desconocimiento del idioma.

Esta es la larga y siniestra cadena de violencias contra la que luchan y resisten las temporeras de la fresa. Por lo que las campañas por redes no son para nada suficientes.

Las temporeras de la fresa merecen y necesitan con urgencia, un movimiento de mujeres y feminista que no quede atrapado y paralizado en la ilusión de que la institución judicial resuelva estos u otros casos. Merecen un movimiento de mujeres que luche contra la precariedad y la explotación laboral, por la derogación de la Ley de Extranjería y el cierre de los CIEs.

Las trabajadoras que denuncian que “Las fresas que te comes están manchadas de sufrimientos, esclavitud, abusos y demás vejaciones”, merecen que el movimiento de mujeres y feminista ocupe las calles de todo el Estado español, gritando bien alto contra esta justicia capitalista, racista y patriarcal.

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