Mundo Obrero Estado Español

EXPLOTACIÓN LABORAL

Temporeros mueren por el miserable alojamiento proporcionado por su empresario

Tres inmigrantes de origen africano mueren en un incendio en el garaje reconvertido en vivienda que el empresario agrícola les alquilaba para vivir.

Jorge Calderón

Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Miércoles 28 de diciembre de 2016 | 19:27

Esta trágica noticia la conocimos el pasado lunes 26. Los tres inmigrantes, dos provenientes de Senegal y uno de Malí de entre 30 y 40 años, murieron en un incendio en una cochera de El Mármol, población de Rus (Jaén). Los tres se encontraban en la localidad para trabajar como temporeros en la campaña de recogida de la aceituna.

Según relatan los vecinos, los fallecidos intentaron salir del local y pedir ayuda con numerosos golpes y gritos de auxilio, pero la puerta solo se podía abrir desde dentro o con la llave que solo tenía el dueño del garaje. Al no poder abrirla, ni venir el empresario que les contrata a liberarles, murieron asfixiados por la inhalación del humo.

Según las primeras investigaciones la causa del incendio pudo deberse a un cortocircuito por la pésima instalación eléctrica del lugar. Otra posible causa que se maneja es la combustión de algún tipo de brasero, que pudieron encender para calentarse en la fría noche.

Como vemos, sea cualquiera de las dos causas, estas muertes son responsabilidad directa del empresario que les contrató y les alojó en ese garaje reconvertido en vivienda. Un lugar, según parece, sin las condiciones mínimas de habitabilidad.

Nefasta instalación eléctrica, sin calefacción (de ahí el brasero), sin ventanas (que hubiera facilitado la salida del humo) y además con una acceso difícil. El dueño les dejó encerrados y estos durante el incendio no consiguieron abrir la puerta y poder escapar.

Sueldos y viviendas de semiesclavitud

A pesar de lo impactante de la tragedia ocurrida, ésta no es una excepción. Los sindicatos y sobre todo, las asociaciones de jornaleros inmigrantes, llevan años denunciado las deplorables condiciones de alojamiento que sufren estos trabajadores agrícolas.

En muchas ocasiones el empresario no les da ningún tipo de lugar para vivir, y se tienen que buscar la vida, que en la mayoría de las ocasiones, debido a los sueldos de miseria que se les paga, les obliga a dormir en bancos del parque o edificios abandonados.

Cuando se les da alojamiento, como ha ocurrido en este trágico suceso, suelen ser garajes o naves reconvertidas que no reúnen las mínimas condiciones de salubridad y habitabilidad y que, como ente caso, pueden provocar la muerte de sus ocupantes.
A esto hay que añadir, como decíamos, los sueldos miserables que se les paga. Sueldos, que pueden llegar a ser, de un euro la hora con jornadas de trabajo extenuantes de hasta 14 o 15 horas diarias. Todo esto para cobrar menos de 20 euros y luego tener que ir a dormir a esos sitios insalubres, que muchas veces el propio empresario que les explota les cobra a “precio de oro”.

Inacción e incapacidad sindical frente al racismo patronal y político

Esta grave situación de injusticia es aplaudida, defendida y puesta en práctica por la mayoría de los empresarios agrícolas, que se aprovechan de la extrema necesidad de estos inmigrantes, para imponerlos estas condiciones horribles.

Aún más, su racismo se manifiesta en que en muchas ocasiones por las mismas horas de trabajo realizadas, les pagan más a un trabajado español que a un inmigrante. Yo mismo, en mi pueblo hace muchos años viví esta situación, cuando habiendo trabajado las mismas horas, durante la vendimia, el empresario me quiso pagar más a mí que a mis compañeros rumanos, por mero hecho de no ser yo extranjero.

No solo son los empresarios sino también gran parte de la clase político los que “practican” este racismo. Hoy mismo, uno de los Vicesecretarios generales del Partido Popular y considerado de los “jóvenes cachorros” del partido, Javier Maroto ha hecho unas declaraciones totalmente xenófobas.

En un entrevista en la Cadena Ser, ha afirmado que: “Hay que priorizar a los españoles frente a los extranjeros a la hora de dar un empleo”, que debido a “la gran cantidad de españoles en paro, hay que controlar la entrada de inmigrantes”, que “solo hay que traer a los que se necesiten”, porque “si un inmigrante no viene a trabajar ¿a qué viene?”.

Con estas declaraciones vemos que los discursos racistas y xenófobos no son patrimonio exclusivo de los partidos de extrema derecha (Frente Nacional y otros), sino que poco a poco van calando en los partidos de la derecha o izquierda moderada y tradicional.

Frente a esto la burocracia sindical de UGT y CCOO, no hace prácticamente nada, al contrario, son ellos los que en muchas ocasiones marginan a los trabajadores inmigrantes agrupándoles, dentro del sindicato, por fuera y al margen de sus compañeros de trabajo.




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