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Terremoto electoral en Irlanda: el Sinn Féin gana en votos (no en escaños)

La caída del bipartidismo -del 80% al 45% desde los años 90-, se entiende como una expresión del hartazgo hacia el "turnismo", que canalizó el Sinn Féin con su discurso por "el cambio".

Lunes 10 de febrero | 19:50

Las elecciones en Irlanda del pasado sábado arrojaron una sorprendente victoria del Sinn Fein. Aunque el recuento de votos comenzó el 9 de febrero a las 9.00 h, los resultados no se conocieron hasta este martes 11 por el complicado sistema electoral irlandés, que cuentan con voto único transferible.

El Sinn Féin ha sido la formación más votada como primera opción con Mary Lou McDonald como candidata a jefa de gobierno con el 24.5% de votos (pero 37 escaños), por el 22.2% (38 escaños) de votos del Fianna Fáil (FF - demócrata cristiano) y en tercer lugar el Fine Gael (FG - neoliberal y conservador) con 20.9%(35 escaños), toda una derrota del actual jefe de gobierno Leo Varadkar.

Según los resultados definitivos y 80 escaños para obtener la mayoría del Parlamento, se pone fin a casi un siglo de bipartidismo entre FF y FG, los cuales vienen gobernando desde las elecciones de 1923 tras la Independencia de Gran Bretaña y la Guerra Civil posterior.

El resultado electoral fue un batacazo para los dos partidos hegemónicos, que recientemente pactaron para formar el gobierno anterior. El Fine Gael y el Fianna Fáil pierden entre los dos un 6.8% de votos y en asientos, de 50 a 35 y de 44 a 38, respectivamente. Una de las lecturas más extendidas es que este vuelco se entiende como un mensaje al Fianna Fáil de Micheál Martin, que a pesar de obtener el mayor número de escaños, perdió voto por izquierda.

Los resultados para el resto de los partidos: Partido Verde (7,1%, pasó de 3 a 12 escaños); Partido Laborista (4,4%, 6 escaños); Partido Socialdemócrata (2,9%, 6 asientos); Solidaridad-El Pueblo Antes que el Lucro (2,6%, 5 escaños).

El Pueblo antes que el lucro, Solidaridad y RISE fueron en alianza, perdiendo un escaño respecto a las elecciones de 2016. Una de las tendencias que observamos es la captación del hastío por el Sinn Féin, que pasaría de 13,8 a 24.5%, obteniendo un 35,7% en Dublín Central.

A partir de ahora se negociarán posibles alianzas, aunque MacDonald ya ha adelantado que hablará con Green Party, Socialdemócratas y S-PBP, así como ha reprochado a Fine Gael y Fianna Fáil que rechazaran en campaña abrir un diálogo con el Sinn Féin. Por otra parte, un posible inédito pacto entre Fianna Fáil y Sinn Féin alcanzaría los 75escaños , próximos a los 80 necesarios para la mayoría.

El lema con el que el Sinn Féin ha obtenido este histórico resultado fue "Time for Change" (Hora de Cambiar), enarbolando un discurso que engarza con el electorado de izquierdas y en favor de medidas antiausteridad.

Algunas de las medidas planteadas por el SF son la congelación durante tres años del precio de la vivienda, la creación de 100.000 viviendas púbicas, la vuelta de la edad de jubilación de los 67 años a los anteriores 65, prometiendo el ahorro de 500 euros mensuales por cuidado infantil y la disminución de las listas de espera con el aumento del gasto sanitario en personal y camas.

A pesar del resultado, muchas de estas promesas electorales también generan cierto escepticismo por la dificultad para arrancar estas conquistas respetando las reglas del juego capitalistas de una Irlanda que en los últimos años de ascenso económico fue calificada como "El Tigre Celta".

El aumento de la desigualdad económica, expresado en un incremento del "sinhogarismo", así como del precio de los alquileres, especialmente en Dublín, donde en muchos casos están por encima de la mitad del salario, son una constante en la realidad económica y social irlandesa. Otros de los indicadores del aumento de la desigualdad son el segundo coste más alto en Europa por cuidado de hijos, las más altas tasas universitarias de Europa y una de las listas de espera hospitalarias más largas.

En ese marco, la caída del bipartidismo (del 80% al 45% de escaños desde las elecciones del 97), se entiende como una expresión del hartazgo hacia el "turnismo", que el Sinn Féin ha aprovechado relegando a un segundo plano la cuestión de la reunificación de Irlanda para adoptar un discurso más social.






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