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Trasnacionales responsables de catástrofes ambientales se asocian a Pemex

La australiana BHP Billiton, asociada con Pemex para la exploración y explotación del campo Trion, es responsable de la peor catástrofe ambiental acaecida en Brasil: la de Minas Gerais en 2015. Se mantiene en la impunidad. Otras trasnacionales beneficiadas tienen una trayectoria similar.

Bárbara Funes

México D.F |

Martes 6 de diciembre de 2016

Bajo la modalidad de contrato farmout -asociación de Pemex con una empresa privada para la exploración y explotación de hidrocarburos- BHP Billiton se hizo con el más prometedor de los campos petroleros de aguas profundas: el bloque Trion. La explotación y producción de hidrocarburos iniciará en 2023.

Según el gobierno de Peña Nieto esto es un acuerdo “histórico” al representar una inversión de 11 mil millones de dólares y la producción potencial de 120 mil barriles diarios en 2025.

Fue la empresa Samarco -sociedad entre BHP Billiton y Vale- la responsable del mantenimiento de la represa construida para almacenar los residuos de la extracción de hierro de distintas minas del estado de Minas Gerais. Tanto se había almacenado -sin las medidas de seguridad industrial requeridas, producto del afán de lucro de los empresarios- que la represa colapsó, y dejó como saldo más de 19 muertes y la contaminación de la región, en especial del Río Doce, que abastecía de agua a 230 municipios y ahora contaminada con residuos tóxicos por al menos cien años, según especialistas. Se trata de la peor catástrofe ambiental en Brasil, cuyas consecuencias aún no pueden calcularse.

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Por su parte, las trasnacionales British Petroleum (BP), Total, ExxonMobil y Chevron, ganadoras del área dos y tres, también son responsables de graves crímenes industriales.

El área 1 de la Cuenca Salina fue adjudicada a la inglesa BP, fue responsable el derrame de petróleo en el Golfo de México a raíz de la exploración de una plataforma en 2010.

A su vez, el área 2 del Cinturón Plegado, fue adjudicada a la estadounidense Exxon Mobil y a la francesa Total. La primera fue responsable de un derrame de petróleo crudo en Alaska en 1989, y en también en 2012 de otro en el río Niger, que perjudicó gravemente al sector pesquero. La segunda, Total, estuvo implicada en 2012 en una fuga de gas en una plataforma situada en el mar del Norte en Europa y se prepara para perforar las aguas de la Boca del Amazonas.

La estadounidense Chevron -que resultó adjudicataria de un contrato con Pemex para el campo Cinturón Plegado Perdido 3- también ha estado involucrada en graves catástrofes ambientales, como la de Ecuador, donde provocó el derrame de residuos tóxicos que provocaron serias afectaciones al medio ambiente y a las personas. Y encuentra resistencia la explotación de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, Argentina, tanto en las calles por parte de trabajadores y organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, etc., como en la legislatura provincial por parte de los diputados del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT).

Algunas de estas trasnacionales serán socias de Pemex para devorar las reservas de hidrocarburos. Otras operarán solas o en consorcios. Y su afán de lucro ya los ha llevado a devastar regiones enteras en todos los rincones del mundo. Porque para los capitalistas, sus ganancias valen más que millones de vidas humanas y que todos los ecosistemas.

Si se concreta el avance la reforma energética -un salto en la subordinación a los gobiernos imperialistas-, las poblaciones que habitan en el área del Golfo de México enfrentarán un grave peligro, así como el medio ambiente de la región.

Contra la barbarie capitalista, otro modelo de producción es posible

El petróleo sigue siendo fundamental para la producción industrial, aunque se han realizado algunos avances en la investigación y producción de otras energías “limpias”, como la solar, la eólica, la térmica, entre otras.

Pero lo que definitivamente no es fundamental es que la extracción y refinamiento de los hidrocarburos se realice a costa de poner en riesgo la vida de los trabajadores y las trabajadoras del petróleo, así como de los pobladores de las regiones donde se realiza esta producción, y tampoco es indispensable la devastación ambiental que hoy genera.

La aplicación de la reforma energética pone en riesgo las condiciones laborales del sector y el medio ambiente. Por eso es fundamental que la resistencia de los petroleros de Veracruz se extienda a todo el país y que se una al magisterio que enfrentó en las calles la reforma educativa para encabezar la lucha contra la entrega de los recursos del país, por la renacionalización de la infraestructura y los campos petroleros rematados al capital privado.

Ése es el primer paso de una lucha cuya perspectiva sea que la clase trabajadora gestione la producción del sector petrolero como paso fundamental para que controle el conjunto de la industria y los servicios, como parte de la lucha por el poder.

Sólo los obreros y las obreras del sector petrolero pueden garantizar una exploración y explotación racional de los hidrocarburos que preserve el medio ambiente para las futuras generaciones. Una producción cuyas ganancias se utilicen para satisfacer las necesidades de la mayoría de la población: alimento, vestido, vivienda, educación, salud, esparcimiento. Para dejar de ser un engranaje más de la maquinaria capitalista, que garantiza a unos pocos vivir en el lujo a costa del trabajo y las penurias de millones. Para construir un nuevo mundo, donde las personas seamos sujetos del progreso conjunto de la humanidad.

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