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EL PODER DE LOS BANCOS

Tribunal Supremo: estas son mis sentencias, si no les gustan (a los bancos) tengo otras

Tan solo 24 horas ha durado la sentencia del Tribunal Supremo que obligaba a la banca a pagar el Impuesto en las escrituras de las hipotecas. El IBEX35 presiona y gana.

Viernes 19 de octubre | 14:52

El Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD) de las escrituras de las hipotecas hasta ahora lo pagaban los clientes. Pero el Tribunal Supremo emitió una sentencia este jueves que trasladaba esa carga impositiva a los bancos. El diario Público aseguraba que “una hipoteca media de 150.000 euros conllevaría un importe próximo a 1.500 euros”. La agencia de calificación financiera Moody’s calculaba que debido a este fallo los bancos deberían desembolsar hasta 4.000 millones de euros.
Cuando todavía estaba fresca la tinta de la sentencia, y aún no se confirmaba si iba a tener efectos retroactivos sobre las hipotecas de los últimos años, el Supremo emitió este viernes una rectificación.

En una nota informativa, el presidente de la Sala Tercera de dicho organismo sostiene que la sentencia “supone un giro radical en el criterio jurisprudencial” y que causará una “enorme repercusión económica y social”. Por ese motivo, el tribunal ha decidido “dejar sin efecto todos los señalamientos sobre recursos de casación pendientes con un objeto similar” y pasar la decisión al Pleno de la Sala para que decida “si dicho giro jurisprudencial debe ser o no confirmado”.

¿Qué sucedió en estas 24 horas para que se tomara la inédita decisión de dejar en el aire una sentencia de este tipo? La banca y el establishment pusieron el grito en el cielo y presionaron para que se reviera, alegando que iba a generar grandes pérdidas a la “economía”.

Tan solo minutos después de conocerse la sentencia, los mercados del Ibex35 se hacían escuchar provocando fuertes caídas en los valores accionarios de la banca: “La lista de bajadas la encabezó el Sabadell, que perdió el 6,7%. Le siguieron Bankinter (cayó el 6,27%), Bankia (5,11%), CaixaBank (4,54%), BBVA (2,70%) y Santander (2,05%). Entre todas, perdieron casi 5.900 millones de euros de valor en Bolsa en una sola sesión.” (El País, 19 de octubre).

Los bancos ya habían hecho saber que, si aceptaban cumplir con esta nueva normativa, trasladarían a los clientes los costes con intereses crediticios más altos. Un mensaje “mafioso” que dejaba claro algo: en este sistema, la banca siempre gana.

La noticia cobra una dimensión particular al conocerse esta misma semana más detalles de la escandalosa estafa global que protagonizaron entidades financieras como el Banco Santander, Bank of America, Deutsche Bank, Macquarie Group, BNP Paribas y grandes millonarios. En esta trama mundial, las entidades, brokers y fondos de inversión se ponían de acuerdo para hacer operaciones de venta y compra de acciones en plazos muy cortos, emitir certificados fiscales y reclamar al fisco la devolución de impuestos por miles de millones de dólares. Se estima que tan solo en Alemania, se apropiaron 10.000 millones de euros de los contribuyentes, por “devoluciones de impuestos” que nunca habían pagado.

Son las mismas entidades financieras que durante la crisis se beneficiaron de los fondos de rescate de los estados, una cifra nada despreciable que aquí ascendió hasta 77.000 millones de euros, de los cuales el Estado español ya dio por “perdidos” nada menos que 60.000 millones.

Y es la misma "casta judicial" que mientras envía a la cárcel a periodistas, tuiteros, activistas, actores y políticos independentistas, cubre de impunidad a los corruptos y salva a los grandes bancos cuando hay fallos en su contra.

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Ante esta increíble trama de estafa, extorsión a la sociedad y muestras del control que ejerce la banca y el IBEX35 sobre los Estados y los fallos judiciales del Supremo, solo parece quedar una opción: terminar con la "casta judicial" y nacionalizar la banca y ponerla al servicio de la mayoría social, para brindar créditos baratos y poner a disposición de las necesidades sociales las viviendas vacías que acaparan para especular. En síntesis, expropiar a los expropiadores. Nunca suenan tan filosas las palabras de Bertolt Brecht: ¿Qué es el robo de un banco en comparación con fundar uno?”






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