Internacional

ANÁLISIS

Un desgaste prematuro del macronismo

El presidente francés vive su primera gran crisis política. Sin haber podido capitalizar la victoria de la selección nacional de fútbol, a solo cuatro días El Eliseo está a la defensiva. Una muestra elocuente del desgaste prematuro del macronismo.

Juan Chingo

Comité de redacción de Révolution Permanente

Viernes 20 de julio | 11:02

El llamado “affaire Benalla”, por el que están investigando a un jefe de seguridad de Macron por pegarle a manifestantes haciéndose pasar por un policía, ha puesto a la Presidencia a la defensiva. El presidente francés está cuestionado por haber aplicado una sanción de solo dos semanas a su empleado y por la sensación de que actuó por encima de la ley. Pero como dice el especialista en comunicación, Arnaud Benedetti, de la Universidad París-Sorbona, el asunto es más profundo porque El Elíseo ha sido golpeado en su corazón por partida triple: en primer lugar porque se trata de uno de sus empleados, en segundo porque el asunto remite más que a un registro del “viejo mundo” a uno más arcaico o antiguo digno de la corte de Luis XIV y sus escándalos de envenenamientos, o al peor de los momentos del mitterrandismo; y finalmente porque viene a cerrar el período de “luna de miel” con el gobierno, incluyendo su promesa de llevar a cabo una nueva práctica en la política. Y agrega: “recordemos que el increíble destino de Emmanuel Macron se construyó electoralmente sobre la degradación moral, que supo explotar inteligentemente. La disputa mediático-judicial de François Fillon fue solo uno de los escándalos que permitieron su victoria. Sin ese contexto, el joven [Macron] no estaría ahora en el Elíseo... El increíble episodio actual del empleado del Elíseo siembra dudas sobre todo el relato que el macronismo ha levantado durante el último año”.

Un affaire de Estado que testimonia del desgaste prematuro de Macron

Pero el “affaire Benalla” no cae del cielo. Ya antes del Mundial una serie de pequeños hechos que hasta hace poco podrían pasar como banales, como el maltrato público de Macron a un adolecente (a quién reprendió por haberlo llamado “Manu”), el anuncio de que estaba considerando construir una piscina en el fortaleza de Brégançon, donde pasaría sus vacaciones, o el oneroso cambio de la vajilla del Eliseo dieron lugar a largas polémicas, mostrando un cambio de estado de animo de la opinión pública. Como señalaba hace unas semanas el editorialista de Le Monde, Gérard Courtois: “Un estado de indulgencia prevaleció durante trece meses, pero ahora se está desvaneciendo rapidamente. Ahora, el jefe de Estado les genera odio a los que ya irritaba; deja molestos a los que le daban el beneficio de la duda, decepciona a una parte de los que había seducido, y desencanta a los que había convencido", y agrega: "Hasta ahora, Emmanuel Macron ha dominado el escenario de su comienzo de mandato”, pero esto puede cambiar a partir de ahora.
La crisis política en curso antes del comienzo de las vacaciones muestra que ya es el caso.

Los fundamentos y la dinámica del bonapartismo neoliberal macronista en crisis

Pero que el macronismo haya sido puesto a la defensiva con este affaire releva más profundamente una crisis de fondo de su proyecto y de las bases de su aplicación.
Es que contrariamente a sus intenciones iniciales la huelga de los ferroviarios, aunque no logró sus objetivos, demostró que Macron no es Margaret Thatcher. Por el contrario, la enorme determinación de los ferroviarios a pesar de los límites de su dirección y su increíble y derrotista estrategia de lucha, puso un límite a sus ínfulas bonapartistas. La apertura de una mesa de negociación con los representantes sindicales y patronales grafica este obligado cambio de método al inicio de su más complicado segundo año de mandato. Una confirmación de su bonapartismo débil, como nos aventuramos a decir en el medio del vendaval macronista no solo de la prensa oficial sino también de las organizaciones de izquierda y extrema izquierda a comienzo de su mandato en 2017.

Si la batalla de la SNCF (empresa de ferrocarriles) no le ha permitido acelerar el tempo, los cambios geopolíticos en Europa y en el mundo están generando una, más grave aún, crisis del relato macronista. Es que en un mundo donde el proteccionismo y el nacionalismo reaccionario están de vuelta, su neoliberalismo globalista y su europeísmo optimista no solo suenan ilusorios sino que tienen cada vez menor asidero o quedan fuera de moda en la realidad política nacional e internacional. Así, Françoise Fressoz, en Le libéralisme présidentiel à l’épreuve se pregunta: “¿Qué pasa si Emmanuel Macron llegó demasiado tarde? ¿Y si el presidente más joven al que la República se atrevió a entregarse ya estaba pasado de moda porque el mundo ha cambiado mucho más rápido que él?". Y agrega: "La izquierda ha dicho que él es un "presidente de los ricos", la derecha que es “el presidente de las grandes ciudades". En realidad, Emmanuel Macron es fundamentalmente un liberal que evoluciona en un mundo que cada vez lo es menos. Él está muy necesitado de aliados para hacer que su política tenga éxito”.

En este marco nos preguntamos: ¿Los cambios geopolíticos acaecidos en 2018 herirán de muerte al proyecto macronista como la crisis de 2008 a su antecesor Sarkozy y su política de ruptura? Lo que es seguro es que, como dice Fressoz “La confrontación de Macron con la realidad revela áreas de fragilidad en su política nacional e internacional". Así: "El presidente de los Estados Unidos da vida a su lema “America first" al imponer aranceles a sus aliados... Al hacerlo, hunde una cuña en el liberalismo y complica la tarea de Emmanuel Macron, porque ¿Cómo explicar que el buen funcionamiento del ascenso social depende del libre juego de la competencia y el libre comercio si el segundo mayor poder exportador lo impugna?... Europa podría haber sido un contrapeso al trumpismo, pero se ha convertido en la otra preocupación del presidente francés... No solo la pareja de Merkel-Macron está fuera de control, sino que ya no es más quien controla el juego en Europa”.

El último cartucho del establishment para reformar Francia

Como explicamos, el macronismo es la expresión ultima del establisment que se vistió de “outsider” para aplicar el mismo programa neoliberal de las últimas décadas. Más aun, su victoria inesperada fue la expresión de la aceleración de la crisis orgánica del capitalismo francés que se ha llevado puesto el sistema de partidos que gobernaron Francia bajo el régimen ultrapresidencialista de la V República, al que el escandalo actual viene a corroer aún más.

En este marco, frente al desgaste de los cuerpos intermediarios y la existencia de frágiles salidas alternativas institucionales, es decir, frente a la crisis de las válvulas de escape del régimen parlamentario, el fracaso de Macron puede llevar al caos o al temor a que la radicalidad se exprese de forma violenta y caótica. No es ajeno a esta perspectiva preocupante para la burguesía que un personaje del establishment como Alain Minc se inquiete abiertamente. Para dejar en claro de quién estamos hablamos, en una entrevista que el director del diario Libération, Laurent Joffrin, le hace a Minc lo presentan de la siguiente manera: “ensayista, economista, asesor o administrador de muchas empresas, en un momento cercano a Nicolas Sarkozy, miembro del comité estratégico del grupo Bolloré, editorialista... Alain Minc está en todo lo que tenga que ver con la política y el poder. En las elecciones presidenciales de 2017 apoyó a Alain Juppé antes de unirse a Emmanuel Macron”. En la entrevista Minc dice que el "puño de hierro" es necesario para las reformas, pero que le preocupa que la falta de equidad social pueda conducir a un "espasmo" de características impredecibles. En sus propias palabras “las desigualdades generadas por el sistema de mercado aumentan el riesgo de un espasmo social, una revuelta cuya forma es impredecible". “En todo caso, no podemos continuar así, la desigualdad es demasiado fuerte. Nos arriesgamos a la insurrección. Ya comenzó en las urnas, con el surgimiento de partidos populistas”.

Es hora de que la vanguardia obrera tome conciencia de lo que dice este ardiente liberal y se prepare desde ahora con una estrategia independiente y para vencer en la “Batalla de Francia” en los años por venir.






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