Política Estado Español

ENCUENTRO ESTATAL EN MÁLAGA

Un importante paso hacia la formación de nueva alternativa política anticapitalista y de clase

El pasado sábado 28N Málaga fue el escenario del primer Encuentro estatal “No hay tiempo que perder”. Participaron militantes de diversas organizaciones políticas de izquierda y activistas críticos de Podemos provenientes de Andalucía, Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia y Burgos.

Diego Lotito

Madrid | diegolotito

Miércoles 2 de diciembre de 2015

El Encuentro, como consta en su manifiesto de convocatoria, tenía el objetivo de avanzar en la construcción de un nuevo espacio anticapitalista y de clase, con un programa de ruptura y una organización democrática, que sea una alternativa política tanto a Podemos como a Unidad Popular (IU), las dos candidaturas a la izquierda del PSOE que se presentan a las próximas elecciones generales del 20D.

Después de un saludo de apertura de los anfitriones, a cargo de José Vargas -secretario general de Podemos Málaga-, y Rocío Filpo -referente de la corriente “Andalucía desde abajo”-, el Encuentro eligió una mesa para presidirlo y moderar los debates, en la que estuvieron Alejandro García y David de IZAR, Josefina Martínez de Clase contra Clase y Elo Armilla de Podemos Granada.

Construir una alternativa anticapitalista a Podemos e Izquierda Unida

El debate del Encuentro duró varias horas, con decenas de intervenciones de los participantes, que tomaron la palabra para referirse a la situación política en el Estado español y el balance de las dos principales corrientes políticas ubicadas a la izquierda del PSOE (Podemos e IU), las perspectivas abiertas para el surgimiento de un nuevo espacio o movimiento político que se reivindique anticapitalista y por la independencia de clase, así como las propuestas de resoluciones.

En cuanto a la situación política en el Estado español, varias intervenciones hicieron hincapié en el marco en que vamos a las próximas elecciones generales del 20D, teñidas por un giro conservador en el que las ideas regeneracionistas burguesas del Régimen político han ocupado el centro de la escena. Ya sea con un nuevo gobierno continuista, en el que se coaliguen la vieja derecha del PP con la nueva derecha cool de Ciudadanos, o con un menos probable –al menos por lo que indican las encuestas- gobierno del PSOE, tanto en alianza con Ciudadanos o incluso con Podemos, todas las variantes hacen prever un escenario en el que no habrá ningún cambio sustancial para la clase trabajadora y los sectores populares. Sea cual sea el resultado, seguirán gobernando los representantes políticos del capitalismo español, los que durante años han impuesto recortes, despidos, reformas laborales y ataques a las libertades democráticas.

En ese marco, el balance de Podemos y de Izquierda Unida en el último período fueron uno de los aspectos centrales en los debates.

Muchos de los que hablaron sostuvieron que Podemos ha tomado un claro curso regeneracionista del Régimen del ‘78. Su viraje hacia el “centro del tablero” y su transformación en una “máquina de guerra electoral”, la moderación de su programa, dejando fuera demandas elementales como el no pago de la deuda, son parte de una estrategia donde ocupar espacios en las instituciones se ha convertido en un fin en sí mismo. Su política de “ambigüedad calculada” en el caso catalán, queriendo ubicarse en una posición “intermedia”, se aleja de la lucha por la autodeterminación de los pueblos y en cambio lo acerca al españolismo del PP, PSOE y Ciudadanos. La incorporación del general de la OTAN Julio Rodríguez en sus listas, ha traspasado todas las líneas rojas posibles, mostrándolo como un partido más defensor del status quo capitalista. La experiencia de muchos de los participantes del encuentro con Podemos también se expresó en la denuncia de la completa burocratización de la organización, digitada a dedo por su dirección.

Sobre Unidad Popular, que algunos honestos activistas todavía pueden ver como una alternativa por izquierda a Podemos, se señaló en numerosas ocasiones que se trata de una “marca blanca” de Izquierda Unida, en un intento de salir de su grave crisis interna. Una organización que cuenta con una larga trayectoria de pactos con el PSOE y aplicación de recortes en la gestión de gobiernos, como en Andalucía, además de los casos de corrupción que involucraron a varios dirigentes de la organización. Con un programa reformista de “humanización” del capitalismo, Unidad Popular no es ninguna alternativa para los trabajadores y la juventud.

Tanto Podemos como Unidad Popular saludaron en su momento la llegada al gobierno de Syriza en Grecia, partido al que presentaron como un “ejemplo” de la izquierda europea. Pero en Grecia se mostró el fracaso de la estrategia reformista, ya que en pocos meses Tsipras capituló por completo ante la Troika, pasando a aplicar recortes y ajustes contra los trabajadores y el pueblo griego. En ese sentido, el encuentro reafirmó la necesidad de construir un espacio político que presente una alternativa frente a organizaciones como Syriza, Podemos y Unidad Popular-Izquierda Unida, que defienden programas reformistas para “humanizar” al capitalismo y cuya estrategia se reduce a buscar una “regeneración democrática” del régimen político.

Sobre esta base de acuerdo en el diagnóstico de la situación y la deriva de las dos principales corrientes reformistas del Estado, la mayoría de las intervenciones coincidieron en la necesidad de que este nuevo espacio político defienda un programa de ruptura anticapitalista y de clase, que sintetice las demandas políticas, sociales y democráticas más sentidas de los trabajadores, la juventud, las mujeres y los sectores populares.

Al mismo tiempo, varias intervenciones destacaron que frente a la estrategia reformista de reducir toda la lucha a la conquista de posiciones en las instituciones de la democracia burguesa, es necesario contraponer una estrategia que promueva la lucha de clases y la movilización social como la única vía efectiva de conquistar nuestras demandas. Y en relación a este último aspecto, se planteó también la necesidad de promover el frente único y la coordinación de las luchas de las y los trabajadores, como parte de una lucha sin cuartel contra las burocracias sindicales, que vienen actuando desde que comenzó la crisis como uno de los más fieles sostenes del Régimen, aislando las luchas obreras y condenándolas a la derrota.

Hacia un nuevo Encuentro en Madrid

Tras casi cinco horas de debates y múltiples intervenciones de los presentes sobre las tareas que tenemos por delante quienes bregamos por una perspectiva anticapitalista consecuente, el Encuentro resolvió una serie de propuestas.

Entre las más importantes, el compromiso de convocar a un segundo Encuentro estatal en Madrid, con una fecha a determinar en el mes de febrero, del que pueda participar la mayor cantidad de activistas y militantes de todo el Estado.

Por otro lado, se resolvió también formar dos comisiones de trabajo: una comisión de contenidos, que tendrá a su cargo la elaboración de un llamamiento al segundo Encuentro y de su preparación, así como una comisión de difusión para seguir diseminando los documentos y llamamientos que surjan de la iniciativa.

Finalmente, se acordó también impulsar Encuentro o Asambleas regionales en las distintas ciudades y territorios para preparar la participación del segundo Encuentro.

Un importante paso adelante y un desafío político para la izquierda anticapitalista y revolucionaria

El encuentro de Málaga, en el que nos reunimos un sector de la militancia y el activismo de la izquierda revolucionaria y anticapitalista, fue un importante paso adelante en el camino de que surja una nueva alternativa política a las distintas variantes de la izquierda reformista en el Estado español.

Aunque la ubicación geográfica y el poco tiempo de preparación de este primer Encuentro dificultó una mayor participación de militantes y activistas de otras ciudades y regiones del Estado, las más de 90 personas que nos reunimos en Málaga logramos acordar una serie de definiciones políticas y organizativas que, de avanzar, pueden ser el germen del surgimiento de un nuevo espacio político que se proponga superar los estrechos márgenes del neo reformismo.

Los y las militantes de Clase contra Clase, que hacemos Izquierda Diario, participamos del Encuentro con una delegación de compañeras y compañeros que viajamos desde Barcelona, Zaragoza y Madrid, con el objetivo de aportar a un debate y una perspectiva política que entronca con las ideas que venimos defendiendo hace tiempo.

Poco antes de la convocatoria del Encuentro, decíamos en nuestra declaración ante la convocatoria de elecciones generales que la “situación hace que sea necesario y urgente dar pasos en la conformación de una alternativa política a los proyectos del nuevo y el viejo reformismo de izquierda. Las organizaciones que nos reivindicamos de la izquierda obrera y anticapitalista, junto a sectores de están abandonado Podemos o IU y los jóvenes y trabajadores que ya están haciendo una experiencia con estas formaciones o los gobiernos del cambio en muchas ciudades, tenemos el desafío de dar pasos en un agrupamiento que se proponga abordar las tareas del momento desde una perspectiva anticapitalista y de clase.”

Por ello impulsamos y participamos de este Encuentro, para discutir esta perspectiva política. Para proponer la necesidad de desarrollar un nuevo frente político, que ante la bancarrota del neo reformismo como hemos visto en Grecia con Syriza, tenga como referencias experiencias avanzadas de la izquierda anticapitalista y revolucionaria como el Frente de Izquierda y de los trabajadores en Argentina. Pero también para plantear que hace falta impulsar al mismo tiempo el frente único en la lucha de clases, así como desarrollar un gran movimiento en la juventud contra las guerras imperialistas, contra la xenofobia, el racismo y en defensa de las libertades democráticas. Y por último, para defender la necesidad de seguir adelante y convocar un nuevo Encuentro estatal en Madrid que de un nuevo impulso a esta iniciativa.

Muchas de estas cuestiones se resolvieron en el Encuentro y son un punto de apoyo para avanzar. Quedó pendiente un debate profundo del programa, algo que por espacio y tiempo no era posible abordar, pero que deberá ser uno de los ejes del próximo Encuentro, así como avanzar en mayores definiciones sobre la situación, las tareas y sobre todo que estrategia política hace falta desplegar para dar una salida anticapitalista, revolucionaria e internacionalista en el Estado español y en Europa.






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