Política Estado Español

ELECCIONES 28A

Una ley electoral antidemocrática para garantizar la continuidad del régimen

Un sistema electoral eminentemente antidemocrático del que se viene aprovechando desde hace décadas el estatus quo del régimen del 78.

Asier Ubico

Delegado de CGT Telepizza, Zaragoza

Sábado 27 de abril | 13:20

En estas elecciones 5 millones de personas inmigrantes no tendrán derecho a voto y el voto de la población trabajadora y urbana valdrá, en algunos casos, cuatro veces menos.

El Régimen electoral del 78

Este sistema electoral fue creado por los fundadores del Régimen del 78 con el objetivo restringir la representación parlamentaria de la clase obrera urbana. La LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) junto a la división en dos Cámaras le permite al Régimen distorsionar y manipular el supuesto principio de sufragio universal e igualitario.

El sistema D’Hondt se utiliza para repartir los restos y ayuda a los partidos más votados, pero el verdadero problema se encuentra en el tamaño de las circunscripciones y la asignación de escaños. La LOREG fija las circunscripciones en las provincias.

Con una asignación mínima se produce una hiperepresentación de las provincias más despobladas y una infrarrepresentación de las más pobladas. La circunscripción de Madrid tiene un escaño por cada 179.290 habitantes mientras que en Soria solo necesita 46.110 habitantes. Por si esto fuera poco, las votaciones al Senado (que veta las leyes del Congreso) aún son más antidemocráticas. Todas las provincias tienen cuatro diputados por igual independientemente de su tamaño.

En una de las entrevistas que le hicieron poco antes de fallecer en 2007, Leopoldo Calvo-Sotelo (presidente del Gobierno por UCD) reconoció que el objetivo de la Ley electoral que se elaboró en la Transición española era obstaculizar que el Partido Comunista llegase a las instituciones. Y esto solo podía hacerse restringiendo aun más la representación democrática a las clases trabajadoras urbanas. Objetivo que corroboro también uno de los padres de la Constitución, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.

Como denuncio Vicenç Navarro, el primer borrador de la Ley Electoral que daba más representación a las provincias menos pobladas fue redactado por el movimiento fascista (el Movimiento Nacional) y la aprobación de esta Ley por el Gobierno de Suárez fue la condición exigida por el Movimiento para su disolución.

Un parlamento más reaccionario que hace 40 años

Desde que se impusiera la LOREG en los 70, el parlamento se hizo cada vez más antidemocrático, como ponen en evidencia los datos de la “España vacía”. Según el estudio de “Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa” (SEPAs) la despoblación es tal en España que en el 53% del territorio solo vive el 5% de la población. La migración de la población rural hacia las ciudades y el desarrollo de metrópolis en las que se hacinan millones de trabajadores de todo tipo de industrias de servicios, producción y logística junto a barrios dormitorio, han cambiado brutalmente la geografía humana.

Según datos de Publico, de los 505.000 cuadraditos de 1 Km de lado que tiene el estado español, solo vivimos en un 13% de ellos. El resto es un enorme páramo. A esto se le agrega un sorprendente dato. Y es que las ciudades españolas viven mucho más apretados y hacinados que el resto de los europeos: 20 de los 33 cuadrados más densos de Europa (40.000 habitantes por km2 o más) están en España. Hay más trabajadores enlatados en 1km2 de Hospitalet de Llobregat que en el Distrito XVIII de París. Desde este punto de vista, contra más peso social y económico en la distribución urbanística adquirió la clase obrera más antidemocrático resultó el Parlamento español.

Por un programa democrático radical para enfrentar al bunker y la extrema derecha

El problema de base del régimen electoral ha sido denunciado una y otra vez en varios artículos por Vicenç Navarro (miembro del Consejo Ciudadano de Podemos desde 2017), pero es insuficiente. Es necesario acabar con este juego electoral y luchar por una Circunscripción única basada en un diputado cada 20.000 electores, que pueda ser revocado y cobre el salario de una maestra.

Para que el derecho de voto de la población trabajadora, inmigrante y la juventud esté menos restringido, es importante plantear esta cuestión. Pero esto no acabaría aquí, el régimen seguiría teniendo los fiscales, el Tribunal Constitucional y el Supremo para echar abajo cualquier reforma progresiva que beneficie al pueblo trabajador. Incluso la Constitución del 78 sigue otorgándole a la Monarquía (y detrás de ella, al Ejército Español del que se nutre parte de Vox y el PP) la capacidad de veto contra el sufragio universal.

Una Reforma Electoral radical, que se enfrente al Régimen del 78, está ligada a la lucha por una Asamblea Constituyente realmente democrática donde poder discutir de todos los problemas sociales sin veto alguno, cuyos diputados sean votados cada 20 mil electores, revocables y con el sueldo de una maestra, algo que solo podemos conseguir mediante el desarrollo de una lucha masiva de la clase trabajadora y los sectores populares.






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