www.izquierdadiario.es / Ver online / Para suscribirte por correo o darte de baja, haz click aquí
La Izquierda Diario

Miércoles 13 de Diciembre de 2017

Twitter Faceboock

GALICIA CORRUPCIÓN
Trabajo a cambio de sexo: el caso de Baltar en Ourense, más común de lo que se cree
Jacobo A. García | Vigo | @Jacobscarface

El presidente de la Diputación de Ourense, José Manuel Baltar, es denunciando por una mujer que le acusa de ofrecer trabajo a cambio de sexo. Un nuevo caso inscrito en una repugnante tradición machista y caciquil de la política burguesa en Galicia.

Link: http://www.izquierdadiario.es/Trabajo-a-cambio-de-sexo-el-caso-de-Baltar-en-Ourense-mas-comun-de-lo-que-se-cree?id_rubrique=2653

Foto: EFE / Brais Lorenzo

Este lunes eldiario.es ha publicado una exclusiva en la que se relata con detalle la denuncia de una mujer al presidente de la Diputación de Ourense por haberle ofrecido trabajo a cambio de sexo.

La denunciante acusa a José Manuel Baltar de haberla empujado a mantener relaciones sexuales a cambio de un puesto de trabajo fijo en la Diputación de Ourense. Los hechos se remontan al 2010, año en el que José Manuel Baltar aún no presidía la Diputación, que estaba en manos de su padre. Sin embargo, como aquel, ya tenía poder e influencia suficientes para contratar a gente a dedo.

Por aquel entonces, Baltar hijo se comprometió a dar un empleo fijo a la denunciante, según consta en el escrito que ha presentado en la Fiscalía. Baltar niega los hechos y se jacta de haber despedido a los trabajadores contratados por su padre de forma fraudulenta. “Yo hice el primer ERE de una Administración pública en la Diputación de Ourense”, declara.

La denunciante, sin embargo, ha aportado mensajes de texto y grabaciones como pruebas de este execrable ofrecimiento. Declara que aceptó el pacto porque necesitaba el empleo, debido a su mala situación económica. "Me encontraba en una situación desesperada y pensé que si no iba a ese hotel nunca me darían el trabajo. No me siento orgullosa, pero pude quedar más veces y no quise", afirma. Tras el encuentro sexual, José Manuel Baltar nunca llegó a contratar a la mujer.

En el año 2012, Baltar hijo vuelve a hablar con la mujer, cuando él ya controla la Diputación de Ourense. Con desprecio afirma en un mensaje de texto: "Tengo que echar a 130 tíos a la calle. A mí me van a joder porque todos son hijos de no sé cuántos, cuñados de no sé quién, hermanos de no sé qué….". Sin embargo sigue manteniendo su promesa. En la última de las conversaciones a las que tuvo acceso eldiario.es, Baltar se muestra en un tono más encendido. Ella le echa en cara haber estado "prometiendo esto y aquello, cuando mandabas mensajes para acostarte conmigo". Baltar responde: "Eres tú la que está pidiendo. Si tú quieres algo, no la cagues. No hagas el ridículo y el gilipollas".

Estos son los hechos y su gravedad parece haber conmocionado a todos por igual. O a casi todos, puesto que hasta el cierre de esta edición de Izquierda Diario, el presidente de la Xunta y líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, ha evitado exigir responsabilidades al presidente de la Diputación de Ourense.

Los hechos denunciados son repudiables e inadmisibles desde todo punto de vista. Sin embargo, merecen una reflexión más profunda sobre lo sucedido. Este tipo de hechos, a pesar de lo que se cree (o se quiere creer), son mucho más comunes de lo que cabría esperar, especialmente en la Galicia interior.

El PP gallego: una tradición política corrupta, caciquil y machista

Compra de votos contratando autobuses que llevan a merendar a ancianos y hacia el colegio electoral, chantajes manifiestos, promesas de trabajo a familiares, o amenazas directas. Estos son los métodos de los cuales se ha valido el PP gallego para gobernar y obtener sus mayorías absolutas desde el inicio de la “democracia”. Si a esto le incluimos un sistema electoral injusto que prima los votos de las provincias de Lugo y Ourense, con menos población, entendemos por qué un ex-ministro franquista como Manuel Fraga Iribarne pudo gobernar durante décadas esta tierra.

Por poner sólo un ejemplo conocido por quien escribe. Valdeorras es una comarca situada en el noreste de la provincia de Orense. Su principal sector económico son las canteras de pizarra que exportan a todo el mundo; canteras donde los trabajadores cobraban en negro y no tenían derecho a la sindicalización. Pero el dinero lo compraba todo, mientras que a la población se la controlaba con drogas y prostitución. Es un secreto a voces que muchas personas perdieron su empleo por negarse a falsificar censos para que votasen los muertos, así el dinero correspondiente a una mayor población quedase en manos de los caciques locales. Sea cual sea el color político en las instituciones nadie se atreve a cuestionar esta situación.

También es conocido como conseguía los votos el alcalde franquista de Viana do Bolo, aunque de esto hace ya unos 20 años. Siempre perdía las elecciones en el principal núcleo de población, pero semanas antes de la votación se paseaba por las aldeas y parroquias amenazando a los vecinos con cortarles el suministro de agua y luz si no le votaban. Acabó con un hachazo en la cabeza de un vecino enfurecido, que sin embargo no consiguió arrebatarle la vida. Los vecinos no fueron capaces de echarle antes de su muerte, pero en su funeral la festejaron efusivamente.

Historias que parecen más típicas de otra época, pero que son la viva muestra de la corrupción intrínseca al sistema político y económico. En muchos de estos pueblos del interior todo el mundo sabe que para encontrar trabajo tienes que trabajar en el sector público (Sanidad o Educación) o ser amigo del alcalde y hombres poderosos del lugar (empresarios, narcotraficantes, proxenetas, etcétera). En estos pueblos, las repugnantes propuestas como la de Baltar hijo a una mujer desesperada por conseguir un trabajo, siguen siendo moneda corriente. Cierto es que en sus aristas más retrógradas, con el tiempo esta situación ha ido mejorando levemente. Pero esto ha sido así, más que por la acción de una justicia tan corrupta como ineficaz, por el blanqueo de capitales y cierta moderación consciente de las élites corruptas.

No es descartable que Feijóo y el gobierno gallego se vean obligados a condenar los hechos, cosa que no han hecho hasta ahora. Pero en caso de hacerlo, sin duda afirmarán que se trata de un caso puntual de corrupción. Nada más lejos de la realidad. La hipocresía galante y el estilo moderado de tecnócrata no serán suficientes para engañar al pueblo gallego. Nada se puede esperar de un presidente que después de publicarse fotografías suyas en un yate junto al reputado narcotraficante Marcial Dorado, no se le ocurre decir otra cosa que en una excursión conjunta que realizaron a una estación de esquí sólo se acuerda de que “había mucha nieve”, con el obvio doble sentido que eso implica. No conseguirán transmitir una imagen renovada de un partido nacido del más rancio franquismo y nutrido del caciquismo y la extorsión.

Aunque se manifieste toda nuestra rabia contra este caso, en el que está implicado Baltar hijo, a muchos no nos sorprenden. Que estos casos sean de conocimiento público, y se transmitan a cuentagotas a través de las instituciones judiciales, no hace más que confirmar nuestras sospechas.

El PP ha sufrido un duro revés en las principales ciudades gallegas en las últimas elecciones locales. Pero al contrario de lo que afirman algunas de las nuevas fuerzas políticas, estos execrables sucesos no se curarán con un liberalismo ideal y competitivo, o con un capitalismo suavizado y humano. Son parte integrante de un sistema político y social que los utiliza para su propia perpetuación.

La clase trabajadora y los sectores oprimidos de la sociedad gallega han demostrado históricamente su valentía para cambiar esta situación. Desde el movimiento agrario, hasta la resistencia antifranquista, pasando por las huelgas pre-revolucionarias del ‘72, y el potente movimiento estudiantil en la transición y posterior, hasta llegar a las múltiples luchas actuales en todos los sectores obreros y populares, el pueblo gallego siempre ha hecho frente a la injusticia y la opresión. Siempre ha habido sectores que se han atrevido a luchar y no ceder al miedo y al chantaje.

Este nuevo y repudiable caso de corrupción y machismo, nos recuerda que la tarea de transformar este este régimen podrido y corrupto sigue más vigente que nunca, al igual que la necesidad de unificar las luchas de los distintos sectores para enfrentarlo social y políticamente.

 
Izquierda Diario
Síguenos en las redes
/ IzquierdaDiarioEs
@iDiarioES
+34 611 313 477
redaccion@izquierdadiario.es
www.izquierdadiario.es / Para suscribirte por correo, haz click aquí