Géneros y Sexualidades

25N: Retomar las calles contra las violencias del capitalismo patriarcal

Un año más salimos a las calles organizadas contra las violencias del capitalismo patriarcal, contra la violencia machista, la violencia laboral y policial.

Pan y Rosas Estado español

Estado español | @PanyRosasEE

Miércoles 24 de noviembre | 07:57

Tras año y medio de pandemia, se han agravado las situaciones de violencia hacia las mujeres en los hogares y en el ámbito laboral. La gestión de la pandemia por los Gobiernos ha empeorado las condiciones de precariedad laboral de muchas trabajadoras, y ha hecho evidente la grave crisis de los cuidados. La brecha salarial se ha disparado, el aborto sigue sin ser de acceso libre y universal en nuestro país (restringido para migrantes, menores de edad, etc.) y las agresiones sexuales, racistas y lgtbifóbicas siguen aumentando.

Según datos del Ministerio de Igualdad, durante el estado de alarma crecieron las peticiones de ayuda a servicios de asistencia a víctimas de violencia de género en comparación con el mismo periodo del año anterior. Según informan, hubo 18.700 peticiones, lo que supone un incremento del 61,5% respecto al mismo periodo del año anterior, cuando fueron 11.575. Según datos de feminicidio.net, las mujeres asesinadas por violencia de género son más de 60: el doble de las reconocidas por el ministerio de Igualdad. Un nuevo reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la covid-19 ha dejado más de 13 millones de mujeres desempleadas en todo el mundo este año, lo que significa más mujeres sin empleo a cargo del trabajo del hogar y de cuidados no remunerado. Todo esto ocurre al mismo tiempo que vemos el auge de la extrema derecha y su discurso misógino, lgtbifobico y racista que ataca directamente e identifica como el enemigo a la “ideología de género”, la diversidad sexual y las migrantes.

La gran contradicción que encierra este sistema es que a la vez que aumenta la situación de pobreza y precariedad de la mayoría de las mujeres, nos coloca en los sectores esenciales como la sanidad, las residencias, los servicios asistenciales, la limpieza, la educación o los supermercados, tal y como mostró la pandemia.

Necesitamos un programa de fondo contra las violencias hacia las mujeres

Este gobierno que se autodenomina el más feminista de la historia, muestra a ministras como Irene montero y Yolanda Díaz como ejemplos del cambio. Y con muchas promesas de cambios por "arriba", sacaron al movimiento feminista de las calles.

Pero no olvidamos que el 8M de este año nos prohibieron movilizarnos, y enviaron a la policía para reprimir las marchas en varias ciudades. Al mismo tiempo, los presupuestos que se destinan a prevenir o paliar las situaciones de violencia de género siguen siendo insuficientes, y las medidas que aplican -como la de las casas de acogida para los animales de compañía para mujeres que sufren maltrato- son totalmente cosméticas al no ir acompañadas de un aumento importante de casas de acogida y recursos para las que lo necesitan.

Además, sigue sin legislarse para acabar con la precariedad laboral y pobreza femenina, como hemos visto con la negativa a derogar las reformas laborales que nos afectan especialmente a las mujeres de la clase trabajadora. Y ya sabemos que tener un trabajo precario condiciona a las mujeres que muchas veces permanecen en una situación de violencia debido a esa dependencia económica. Si la dependencia emocional y la dependencia económica son dos de las principales causas para que muchas mujeres no rompan con una situación de maltrato, cualquier medida que no vaya a la raíz del problema es una medida propagandística y vacía.

Estas necesidades materiales no resueltas en la vida de la mayoría de las mujeres muestran las limitaciones de la política del gobierno: sin medidas de fondo, lo único que hacen es poner parches.

No puede haber feminismo para todas sin derogar la racista Ley de Extranjería, que condena al ostracismo a las mujeres consideradas ilegales. No puede haberlo sin derogar las Reformas Laborales, no solo la del PP sino también la del socio de gobierno de Unidas Podemos, el PSOE que ya abrió la puerta a la precariedad y la temporalidad. Hay que garantizar el acceso al trabajo de todas las mujeres, en especial de las que más violencia estructural sufren como las personas trans o las migrantes. Reducir la jornada laboral sin rebaja salarial y socializando el trabajo reproductivo y de cuidados que recae sobre nuestros hombros como una doble carga de trabajo no remunerado.

Por otra parte, la iniciativa legislativa punitivista que ha propuesto recientemente el gobierno para acabar con la prostitución lo único que garantiza es más represión a las mujeres, mientras muchas seguirán recurriendo a la prostitución como único recurso ante la pobreza creciente.

Tampoco se puede acabar con la violencia de género sin aumentar los presupuestos para prevención y recursos para las víctimas. Algo que se podría financiar fácilmente si se dejara de financiar los centros educativos concertados y religiosos desde los que la Iglesia extiende un discurso misógino y reaccionario. Aumentar así los presupuestos para la sanidad y a la educación públicas, para que haya educación sexual integral en todos los niveles educativos y una sanidad que respete los cuerpos y la maternidad de las mujeres garantizando el derecho al aborto, que en muchas comunidades autónomas sigue sin poderse ejercer, y acabando con la violencia obstétrica. ¡Separación inmediata de la Iglesia y el Estado!

Este 25N es necesario plantarse ante la destrucción y la privatización de los servicios públicos, acabar con las externalizaciones y financiar adecuadamente los Servicios Sociales para garantizar el acceso a recursos de las mujeres en situación de violencia, pobreza o dependencia y para garantizar las condiciones laborales del personal que las lleva a cabo. En su inmensa mayoría son mujeres que sufren la precariedad, tal como denuncian las trabajadoras del SAD que se mantienen acampadas frente al Ministerio de Trabajo y que han sido ignoradas por la ministra.

Si ganan las huelgas, ganamos todas

Estamos viendo en estos días una ola importante de conflictos de trabajadores y trabajadoras, desde la huelga del metal en Cádiz, a la lucha de las limpiadoras del Guggenheim y las cuidadoras del SAD. A pesar de la pasividad de las direcciones sindicales, la solidaridad obrera se multiplica. Desde el movimiento de mujeres tenemos que apoyar con fuerza estas luchas, porque si ganan, ganamos todas. Mientras tanto, el gobierno “más progresista de la historia” manda represión y tanquetas contra los huelguistas. Desde Pan y Rosas tenemos claro que son ellos, haciendo estas políticas de derecha, los que le abren el camino a la extrema derecha misógina, racista y reaccionaria.

Nosotras luchamos porque el movimiento de mujeres se ponga de pie para luchar junto a las trabajadoras y trabajadores por todas nuestras reivindicaciones.
Nuestra perspectiva es anticapitalista y revolucionaria, por una sociedad sin ningún tipo de explotación ni opresión; donde no nos exploten del nacimiento a la muerte, ni nos maten por ser mujeres, migrantes o LGTBI. Y queremos organizarnos junto a vosotras, creando alianzas con los otros sectores oprimidos y explotados, para golpear en el corazón de este sistema, tumbarlo y sobre sus cenizas, construir una nueva sociedad.






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