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Abusos en monasterio mendocino: denunciaron al cardenal Poli y los obispos Malfa y Ojea

Lo hizo ante el Vaticano el mismo denunciante de los curas y obispos (abusadores y encubridores) involucrados en los hechos del monasterio Cristo Orante de Tunuyán. Los miembros del Episcopado apoyan públicamente a los denunciados sin mostrar pruebas de su inocencia.

Daniel Satur

@saturnetroc

Martes 15 de junio | 15:09

Mario Poli, Oscar Ojea, Carlos Malfa y Marcelo Colombo | Foto CEA

Una nueva denuncia agita por estas horas las turbias aguas del Vaticano y sus sucursales de Argentina. Un hombre de 28 años denunció ante la Congregación para los Obispos de la “santa sede” al cardenal primado y arzobispo de Buenos Aires Mario Poli y a los obispos Carlos Malfa y Oscar Ojea, los tres miembros de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), máximo órgano de conducción la Iglesia católica en el país.

La denuncia del hombre (del que este medio preserva la identidad por obvias razones) está dirigida al prefecto de la Congregación para los Obispos del Vaticano, el cardenal Marc Ouellet y cuenta con el patrocinio del abogado mendocino Carlos Lombardi, especialista en Derecho Canónico y de dilatada trayectoria en defensa de sobrevivientes de abuso eclesiástico.

El escrito enviado al Vaticano (al que accedió La Izquierda Diario) denuncia a “los integrantes de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), cardenal obispo Mario Aurelio Poli, y obispos Carlos Humberto Malfa y Oscar Vicente Ojea, a los efectos que se los investigue y determine las eventuales responsabilidades que pudieran surgir” respecto a sus conductas contrarias a los preceptos que, formalmente, integran las normativas con las que se maneja el Vaticano.

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El denunciante, que tenía 17 años al momento de empezar a sufrir los abusos sexuales de dos autoridades del monasterio Cristo Orante de Tunuyán, asegura que Poli, Malfa y Ojea actuaron en clara violación de lo que afirman la carta apostólica “Como una madre amorosa” y el canon 1389 del Código de Derecho Canónico (el “código penal” vaticano que aplica internamente a todas las diócesis católicas del mundo).

La carta “Como una madre amorosa” declara que cualquier obispo (y demás jerarcas de las comunidades católicas) puede ser “legítimamente removido de su cargo, si por negligencia ha puesto u omitido actos que hayan provocado un daño grave a los otros”, sea “físico, moral, espiritual o patrimonial”. Y especifica que en el caso de abusos sexuales alcanza para removerlo con que “la falta de diligencia sea grave”.

A su vez el “canon 1389” dice que “quien abusa de la potestad eclesiástica o del cargo debe ser castigado” e incluso puede ser “privado del oficio”, al igual que quien “por negligencia culpable, realiza u omite ilegítimamente, y con daño ajeno, un acto de potestad eclesiástica”.

Monasterio del Cristo Orante de Tunuyán, cerrado tras las denuncias de abusos sexuales
Monasterio del Cristo Orante de Tunuyán, cerrado tras las denuncias de abusos sexuales

“Responsabilidad solidaria”

El denunciante acusa a los tres jerarcas de la Iglesia argentina por la “responsabilidad solidaria en que podrían haber incurrido por la manifiesta acción de apoyo a tres obispos denunciados (Marcelo Daniel Colombo, Marcelo Mazzitelli y Dante Braida), vulnerando las disposiciones eclesiásticas vigentes que tienen obligación de cumplir”.

Como informó Augusto Osorio en otro artículo, hace pocos días Colombo (arzobispo de Mendoza), Mazzitelli (obispo auxiliar de la misma ciudad) y Braida (obispo de La Rioja) fueron denunciados por el mismo sobreviviente ante la Nunciatura de Buenos Aires (embajada del Vaticano en Argentina).

Junto a ellos denuncia a los monjes Diego Roqué y Oscar Portillo (quienes abusaron de él en el monasterio entre 2009 y 2015), al vicario judicial del Tribunal Interdiocesano Bonaerense Ricardo Medina y a los presbíteros Ricardo Poblete y Mario Panetta (de la Arquidiócesis de Mendoza). A los tres últimos los acusa de no investigar ni sancionar a los abusadores e incluso de interferir en el caso en favor de ellos.

La nueva denuncia contra Poli, Malfa y Ojea es porque el último sábado, una vez enterados de que el sobreviviente acusó ante el Vaticano a esos ocho curas y obispos, emitieron un comunicado desde la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, donde apoyan firmemente a los denunciados.

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Comunicado de la CEA (subrayado nuestro)
Comunicado de la CEA (subrayado nuestro)

Contradicciones

En su comunicado el Episcopado brinda un “total respaldo” a Colombo (el cuarto miembro de la Comisión Ejecutiva de la CEA), Mazzitelli, Braida y demás denunciados, al tiempo que desestima “de manera rotunda cualquier actitud de encubrimiento” por parte de ellos. Y lo hicieron con una celeridad tal que no puede menos que dársele crédito a las sospechas del sobreviviente y denunciante, quien lleva años esperando respuestas concretas de la curia sin éxito.

El sobreviviente afirma en su escrito enviado al Vaticano que la Conferencia Episcopal Argentina se ha solidarizado con los denunciados “sin mencionar qué constancias tuvieron presentes para sostener” ese respaldo. También de permitir que Colombo (denunciado) sea parte de la firma del comunicado de la CEA en su apoyo. E incluso de “confundir” y “manipular” a la opinión pública tergiversando la denuncia del 1° de junio que originó el escándalo.

Pero además en la denuncia se deja en evidencia una grave contradicción entre los propios obispos. La CEA en su comunicado asegura que los abusos en el monasterio Cristo Orante fueron “condenados” y se sancionó “a los responsables del delito”. Pero el propio obispo Marcelo Colombo había declarado judicialmente en la causa tramitada en Mendoza, donde la víctima denunció los daños y perjuicios que recibió, negando la existencia de cualquier tipo de delito relacionado con abusos sexuales contra el joven.

Es más, Colombo llegó a afirmar en su presentación ante el Poder Judicial mendocino que victimario y víctima tenían una “relación consentida”, lejos de cualquier instancia de violencia y maltrato.

Al afirmar que la curia de Mendoza “ha declarado con firmeza su condena a las situaciones de abuso que se produjeron en dicho Monasterio y obrado en consecuencia para sancionar a los responsables del delito”, Poli, Malfa y Ojea no hacen más que negar lo afirmado tiempo antes por Colombo. Pero, en un mismo acto, lo terminan respaldando y dicen que el arzobispo actuó como corresponde.

Por eso el denunciante, ahora, no sólo acusa a Colombo y los otros siete hombres de sotana sino que suma en su objetivo de verdad y justicia a los tres jerarcas de la Conferencia Episcopal Argentina. Resta saber si finalmente Jorge Bergoglio, a través de su ladero en la Congregación para los Obispos Marc Ouellet, responderá a la denuncia. Lo que está confirmado es que la denuncia enviada por e-mail a Roma llegó a sus destinatarios.

Nada hace prever que el papa Francisco vaya a actuar de forma contraria a su propia trayectoria, es decir que se le ocurra procurar verdad y justicia para la víctima denunciante. Por el contrario, lo más probable es que el Vaticano opte por dos alternativas: o el respaldo público a la Conferencia Episcopal Argentina y la decena de curas y obispos denunciados; o el ensordecedor silencio que todo lo dice.






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