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Aragonés es investido presidente de la Generalitat: un gobierno más del autonomismo liberal

Pere Aragonès ha sido elegido presidente del Govern de la Generalitat en su tercer intento, producto de un acuerdo entre ERC y Junts después de meses de negociaciones. Un Govern que continúa con la hoja de ruta del procesismo autonomista liberal.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Viernes 21 de mayo | 11:58

Pere Aragonès ha sido elegido este viernes president del Govern de la Generalitat de Catalunya por el Parlament con los votos favorables de su formación, ERC, junto con los de Junts y la CUP.

Después de meses de negociaciones entre ERC y Junts desde las elecciones del 14 de febrero, finalmente se ha llegado a un acuerdo entre ambas formaciones para investir Aragonès como 132º president de la Generalitat en un Govern de coalición.

Un entendimiento en el que la CUP ha actuado de intermediario para hacer sentar a ambas formaciones del procesismo bajo cuatro puntos mínimos para encauzar las negociaciones y hacer posible la investidura de Pere Aragonès.

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De esta forma se pone también punto final a una situación de interinidad, tras la represión por parte del Régimen del 78 cuando el Tribunal Supremo ratificara la condena del TSJC a Quim Torra por desobediencia el pasado mes de septiembre. Desde entonces Aragonès había asumido la presidencia en funciones.

No obstante, un gobierno entre ERC y Junts no es sino una reedición del último ejecutivo que en medio de la pandemia optó por rescatar a los grandes empresarios, aplicó las mismas restricciones sociales que el Gobierno central de Pedro Sánchez e impuso así pagar la crisis al conjunto de la clase trabajadora y a las miles de familias que se han ido quedando sin ingresos.

El Govern de la Generalitat saliente, que es una viva imagen del que nos espera con el Govern presidido por Pere Aragonès, dejó morir a miles de residentes por no priorizar medidas que afectaran a los grandes lobbies capitalistas.

En lugar de ello, se profundizaron contratos millonarios con grandes empresas, mientras las UCI de las clínicas privadas seguían vacías o el material de toda la industria farmacéutica seguía en manos de grandes familias como Almirall o Grifols.

No obstante, si por alguna razón se ha demorado la formación del Govern hasta casi el límite establecido es por las diferencias en cómo ambas formaciones burguesas tenían pensado enfrentar esta nueva legislatura de retorno al autonomismo.

Sí bien ERC cree que la mesa de diálogo con el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos tiene que ser el principal organismo para postergar la independencia de Catalunya para las calendas griegas, Junts mantenía que el Consell per la República tenía que tener su peso ante el embate con el Estado español. Ambos organismos, al fin y al cabo, solo sirven para desactivar la movilización en las calles.

Sin duda pero, la cuestión más de fondo eran también las dificultades para llegar a un acuerdo en el reparto de las conselleries de mayor peso, teniendo en cuenta que en esta legislatura el Govern tendrá que hacerse cargo de la gestión de las ayudas millonarias de la Unión Europea frente a la crisis de la Covid-19.

Por último, hay que recordar también que Pere Aragonès fue el principal promotor de la Ley Aragonés, proyecto que pretendía profundizar en la privatización de los servicios públicos y elevar a su máximo exponente el carácter neo-liberal del Govern.

Este es, cuanto menos, lo mínimo que se puede esperar del Govern al que la CUP acaba de dar su apoyo, posponiendo, además, la independencia de Catalunya para dentro de diez o veinte años, tal y como afirmó Oriol Junqueras, mentor y antecesor de Pere Aragonès.






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