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TURQUÍA ATENTADO

Ataque suicida en una zona turística de Estambul causa una decena de muertos

Al menos diez personas han muerto y otras quince han resultado heridas en una fuerte explosión que se ha producido este martes a las 10.20 (hora local) en la turística plaza de Sultanahmet, en el centro de Estambul. Nueve de las personas fallecidas tenían nacionalidad alemana. El ataque se da en el marco de una brutal ofensiva represiva del gobierno turco contra el movimiento kurdo.

Martes 12 de enero de 2016 | 14:29

Foto: EFE

El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, sostuvo que el atentado ha sido obra de un “terrorista suicida de origen sirio” del cual se sospecha que fuera miembro del Estado Islámico, informó EFE.

Otros medios, sin embargo, apuntan a que el atacante es un ciudadano saudí. Según la agencia Dogan, se trataría de Nabil Fadli, nacido en el año 1988. El vice primer ministro, Numan Kurtulmus, ha indicado que el atacante ha sido identificado a partir de restos encontrados en el lugar de los hechos, informa Reuters.

De momento, los medios turcos hablan de que hay nueve alemanes y un noruego entre los heridos, mientras que la Embajada de Perú en Ankara confirmó que un ciudadano de este país también está herido. Entre los heridos se encuentra también una guía turística de nacionalidad turca que habitualmente trabaja con grupos de turistas procedentes de Alemania.

La explosión se produjo en la explanada de la Mezquita Azul, zona donde hay otros monumentos turísticos como Santa Sofía, el palacio de Topkapi y el aljibe bizantino. Esta zona es el principal complejo turístico de Estambul, ciudad que recibe al año casi 10 millones de viajeros.

En este vídeo compartido por un periodista puede verse el caos posterior al atentado y un vehículo policial volcado del que se intenta rescatar a algunas personas atrapadas en su interior.

“Escuchamos un sonido fuerte y miramos al cielo para ver si estaba lloviendo porque pensé que era un trueno, pero el cielo estaba claro”, relata a Reuters un turista kuwaití de 24 años que estaba de compras en uno de los bazares. “La explosión fue muy fuerte. Nos sacudió mucho”, cuenta una mujer que trabaja en una tienda de antigüedades cerca.

El Gobierno turco ha prohibido a los medios de comunicación distribuir vídeos o fotos relacionados con el atentado. El viceprimer ministro, Numan Kurtulmus, envió una hora después de la explosión una orden al Consejo de Radiotelevisión imponiendo el veto temporal aludiendo razones de seguridad nacional y orden público.

“Se considera apropiado la imposición de la prohibición temporal de difusión sobre el incidente”, señala la orden sobre la explosión producida en Sultanahmet.

Los medios de comunicación están cumpliendo por lo general esta orden, una medida que el Gobierno turco ha aplicado de forma rutinaria en los últimos años cuando se han producido situaciones parecidas. La oposición y organizaciones civiles han denunciado este tipo de censura y en la red social Twitter se podían ver mensajes de rechazo, como que tras estos ataques las prohibiciones de informar “llegan antes que las ambulancias”.

Turquía ha sido escenario frecuente de atentados en los últimos meses, en el marco de una ofensiva represiva del gobierno de Erdoğan y el Estado turco, especialmente contra el movimiento kurdo. El pasado 10 de octubre, alrededor de un centenar de personas murieron y más de 500 resultaron heridas en un atentado en Ankara. En su mayoría se trataba de militantes de izquierda solidarios con la causa del pueblo kurdo.

Atentado en Ankara. Foto: EFE

El ataque de Ankara fue el mayor sufrido por las fuerzas de izquierda y sindicales en décadas. Se trató de un acto brutal dentro de una oleada de masacres, en el marco de la bonapartización del régimen de Erdoğan, al que se responsabiliza, de forma directa o indirecta, por el atentado. Poco antes, el 20 de julio, un suicida se detonaba en un acto de organizaciones de izquierda a favor de los kurdos de Siria, en la localidad suroriental de Suruç, matando a 33 personas.

En los últimos meses el régimen turco ha avanzado en su militarización y medidas represivas contra toda la oposición, en especial contra el pueblo kurdo, que continua resistiendo tanto al régimen de Erdoğan como a la ofensiva del Estado Islámico en Rojava y el norte de Siria.

Entre los últimos y brutales hechos de represión contra los kurdos en Turquía está el asesinato de tres activistas políticas kurdas, Seve Demir, Pakize Nayır y Fatma Uyar, a manos de la policía turca el pasado lunes, y la matanza de doce estudiantes, también a manos de la policía, en Edremit (Wan).

El pasado sábado 26 de diciembre, en la ciudad alemana Dusseldorf, tuvo lugar una manifestación impresionante en solidaridad con la población kurda en Turquía.

Mientras recrudece la ofensiva militar del régimen asesino de Erdoğan contra el pueblo kurdo, la Unión Europea ha “premiado” a Erdoğan con 3.000 millones de euros para que se ocupe de frenar la llegada de refugiados sirios a Europa.






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