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CATALUÑA

Aumenta la presión de JxSí sobre las CUP para avanzar en el frente nacional

JxSí y la CUP enfrían las negociaciones al no encontrar salida al debate en torno al futuro presidente. Aún así la marginación de los aspectos sociales en el debate sigue sin aportar una ruptura de clase a la dirección del proceso ni cuestiona la política de mano extendida a CDC.

Ivan Vela

@Ivan_Borvba

Jueves 19 de noviembre de 2015

Foto: EFE / Toni Albir

Tras la aprobación de la declaración de inicio de la construcción de un Estado catalán independiente por parte de los 72 parlamentarios independentistas –JxSí y CUP- y los dos fallidos intentos de investidura a Mas por los votos negativos de la CUP, el proceso catalán ha entrado en un punto de stanb by. Estos han servido para que el núcleo duro de CDC mostrara públicamente sus reticencias a apoyar su estabilidad parlamentaria en la CUP.

Estos días pesos pesados del partido burgués, han aparecido públicamente criticando las exigencias de la CUP para favorecer la continuación del proceso bajo la dirección de CDC. El Consejero de Economía, Mas-Colell, artífice de privatizaciones tan sonadas como la empresa pública Aigües Ter-Llobregat -de la que son usuarios más de cinco millones de personas-, expresó el pasado 16 de noviembre que “no se pueden aceptar las demandas de la CUP”.

El consejero en funciones esgrimió que la CUP, formación a la que le achacó una “inmadurez parlamentaria”, está imponiendo medidas inaceptables y que buscan eliminar “buenas políticas y buenas relaciones” del gobierno de Mas. En esta línea, también apuntó al carácter “anticapitalista y de extrema izquierda” de la formación liderada por Baños, algo que según Mas-Colell, erosiona la relación con las clases medias.

En la misma dirección apuntaban las declaraciones efectuadas por Felip Puig, antiguo responsable de interior durante el 15M y actual Consejero de Empresa y Ocupación y responsable político de subvencionar despidos con dinero público, que sostenía que un partido con “10 parlamentarios no podían marcar la política económica”.

También Francesc Homs, hombre fuerte de CDC, apuntaba y exigía a la CUP un mayor entendimiento y voluntad negociadora para evitar las elecciones anticipadas el próximo año.

Sin lugar a dudas toda una batería de acusaciones y presiones hacia la CUP por parte de los hombres fuertes de los gobiernos de Mas, punta de lanza de los recortes y las medidas austericidas llevadas adelante por el ejecutivo catalán. ¿Pero podemos decir que estas reacciones por parte de los representantes de la burguesía sea una carta sorpresa?

Consecuencias de un debate limitado

El debate extremadamente personalista, centrado en la figura de Mas sí, Mas no, ha impregnado el proceso tras las elecciones autonómicas dejando en un segundo plano otros debates más profundos, que cuestionan el frente nacional al cual la CUP busca sumarse desde el inicio. Precisamente el hecho de que estos debates quedaran sepultados tras la figura de Artur Mas, ha servido para que esta tensión inevitable tardara más en llegar a la superficie mediática.

No obstante ha tenido que ser el partido representante de los intereses capitalistas quien diera el toque de atención a la debilidad del proyecto. Esto se ha debido a que la CUP se mantiene en su línea de no plantear un camino alternativo, profundamente rupturista con lo los representantes del Régimen del 3%, un proyecto asentado en la independencia de clase y la unidad con el resto de sectores populares del Estado español.

Estas tensiones propias de las divergencias ideológicas deberían haber estallado en un estadio mucho más prematuro del proceso si la CUP hubiera planteado una política de ataque a la estructura política y económica de los Mas-Colell, los Homs y los Puig. Por el contrario la formación de Baños ha presentado como exigencias un “programa social” de mínimos que desecha todo debate en torno las privatizaciones ya efectuadas o a la reforma laboral, por citar dos ejemplos claves. Aún así, la “buena voluntad” de Baños y los suyos expresada en su “no tranquilo, no ha servido para limar asperezas con un partido pilar del Régimen del 78.

Habrá que ver la reacción de la CUP los próximos días y en especial a las directrices dirimidas en su asamblea del próximo 29 de Noviembre. Las declaraciones públicas de miembros de CDC han desvelado una disyuntiva política que si bien no ha sido propiciada por la formación de izquierdas, le otorga la posibilidad de que en su seno y entre su militancia, se cuestione el seguidismo a la hoja de ruta de CDC. Por qué más allá que el cargo presidencial lo ocupe Mas, Munté o Romeva, más allá del individuo, está el sistema. Ese sistema de relaciones políticas, económicas, de favores, de suculentos beneficios privados a costa del empobrecimiento de la clase trabajadora y las clases populares, ese sistema está más allá de Mas, del mismo modo que estuvo más allá de Pujol.

Por ello, por llevar a cabo hasta el final el democrático derecho a decidir por parte del pueblo catalán, es necesario que se rompa el corsé de los gobernantes del 3% y que la movilización de los sectores populares de Cataluña y del resto del Estado español hagan temblar los cimientos del Régimen del 78 español, pero también los del 3% catalán.






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