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REFORMA LABORAL

Barra libre para la patronal: cómo se siguen garantizando ERTEs, impagos y abusos

La poca capacidad de negociación colectiva de los trabajadores, la lentitud de la justicia en materia laboral y la legalidad vigente en favor de las empresas hacen que los trabajadores estén indefensos ante los ataques de la patronal.

Lunes 8 de noviembre | 15:17

Para la clase trabajadora la indefensión marca cualquier conflicto laboral con la empresa, donde la capacidad negociadora y de movimientos es mucho mas limitada que para la patronal. Si tú, como empleado, faltas varios días a trabajar y la empresa te despide podría considerarse que has abandonado tu puesto de trabajo por lo que perderías tu trabajo, el derecho a indemnización e incluso el derecho a paro.

Pero en cambio, si la empresa no cumple con su parte del contrato y decide no pagarte la nómina, hasta el tercer mes no podrías judicializar el conflicto. Mientras esto ocurre, tu tienes que seguir pagando el alquiler, la hipoteca, las facturas y todos los gastos necesarios en el día a día.

Esto es lo que les ocurrió a los trabajadores de Mopavid, una empresa de Badalona en la que sus trabajadores han sufrido impagos de salarios desde el mes de junio. Estos se veían obligados a seguir trabajando para no perder los salarios que les debían, pero a su vez no estaban cobrando su sueldo por lo que muchos no podían afrontar los pagos de alquiler o hipoteca.

La empresa vidriera se había acogido a los ERTEs en junio de 2020 pero pronto tuvieron que volver porque había trabajo. No fue hasta diciembre de 2020 cuando la empresa empezó a pagar la nómina tarde e incompleta. Finalmente, los trabajadores tuvieron que forzar un ERE para recibir sus salarios a través del Fogasa ya que la vía judicial iba a ser tortuosa y la empresa iba a cerrar.

Los ERTE han permitido a las empresas sacar y meter trabajadores de sus plantillas a conveniencia y prácticamente sin contrapartidas, más allá de la exigencia del mantenimiento del empleo que se ha mostrado como una gran falacia.

PP Y PSOE sin diferencias en lo económico

Si hay algo en lo que los dos grandes partidos clásicos del régimen del 78 se parecen es en la cuestión económica respecto a los bolsillos de los grandes capitalistas. Ambos llevan dándole mas poder negociadores y judicial a las grandes empresas en detrimento de los trabajadores. Desde la liberalización del mercado de trabajo regulando las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) por parte de Felipe González para facilitar la mano de obra barata con la externalización y subcontratación de las empresas en el año 1994, hasta la última reforma laboral del Partido Popular en el año 2012 abaratando y facilitando el despido.

La última reforma laboral dio una última vuelta de tuerca a la perdida de poder y negociación de los trabajadores y sindicatos con la prevalencia de convenios de empresa o la ultraactividad en la negociación del convenio, haciendo que la empresa siempre tenga la última palabra a la hora de negociar.

Hubo un avance en los motivos del despido, ya que casi cualquier cosa puede meterse en el comodín de cuando existan causas “económicas, técnicas, organizativas o de producción”, pero además eliminaron los gastos de tramitación en el caso de despidos improcedentes, por lo que a las empresas le sale muy rentable despedirte de modo disciplinario.

Este tipo despido corresponde a pagarte 5 días por año trabajado, con el objetivo de esperar a que sea un juez quien diga que te corresponde un improcedente, haciendo que sea el trabajador quien, con la presión de no poder pagar sus facturas a tiempo, esté más dispuesto a negociar a la baja de esos 33 días por año trabajado que corresponden.

Otro de las muchas facilidades otorgadas a la patronal fue la posibilidad de aplicación de EREs por causas “económicas, técnicas, organizativas o de producción” sin necesidad de una autorización administrativa.

El PSOE no está dispuesto por si mismo a derogar estas dos últimas reformas laborales, pero tampoco son capaces sus socios de gobierno con la ministra “comunista” Yolanda Díaz al frente del Ministerio de Trabajo.

¿Qué plan de lucha?

Las burocracias sindicales están sujetando a la clase trabajadora, impidiendo un plan de lucha frente a la no derogación de la reforma laboral sino reformar solo alguno de sus puntos, pacificando a sus bases con una negociación por arriba.

Con un panorama de desempleo estructural, la precarización del trabajo y la indefensión de los trabajadores hacen imprescindible levantar un programa unitario y de independencia de clase, de emergencia laboral y de lucha anticapitalista, antirracista, feminista y de la juventud, por ser los sectores más golpeados por la crisis.

Un programa que debe defender como reivindicaciones mínimas esenciales la derogación total de las reformas laborales de Zapatero y Rajoy, el reparto de las horas de trabajo sin disminución salarial, un salario mínimo de 1.500 euros y la nacionalización bajo control obrero de las empresas que cierren o despidan trabajadores, acompañado de un programa de inversión pública ofensivo y decidido para la creación de empleo y la mejora de los servicios públicos, sobre todo en la sanidad, la educación y los servicios sociales.

Para imponer y diseñar el programa de movilizaciones en la calle hay que imponer a las burocracias sindicales el frente único de lucha, sobre la base del desarrollo de asambleas democráticas de trabajadoras y trabajadores. La izquierda sindical tiene que ponerse a la cabeza de esta batalla. Porque solamente a través de la lucha de clases unitaria y continuada se podrá imponer un programa de este tipo a la patronal y al Gobierno de cara a lograr que la crisis la paguen los capitalistas.






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