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INVESTIGACIÓN DEL SUPREMO

Basta de monarquía y corrupción: que la fortuna de la Casa real sea para la sanidad pública

No permitamos un nuevo pacto por arriba para salvar a la Casa real y sus corruptelas. Hay que luchar por un referéndum para decidir sobre la forma de Estado y para terminar con la monarquía.

Martes 9 de junio | 18:54

El Tribunal Supremo retoma la investigación abierta por Anticorrupción sobre el papel del rey emérito en la construcción del AVE en Arabia Saudí. Pero no se investigarán los actos de corrupción de Juan Carlos, ni tampoco si ha lavado dinero o si ha cometido fraude fiscal, sino si esto último lo hizo antes o después del 2014, en el momento de su abdicación.

Si el Tribunal Supremo considera que el lavado del dinero -producto de la corrupción- se produjo antes de esa fecha, el rey emérito quedará, nuevamente, impune. Lo ampara el famoso artículo constitucional de la “inviolabilidad” del monarca, una garantía de barra libre para la corrupta casa real y para las acciones de comisionista de Juan Carlos, amigo de dictaduras saudíes y millonarios españoles.

Sobre los hechos no hay duda posible: la investigación suiza reveló que la examante de Juan Carlos I, Corinna Larsen, recibió en 2012 una transferencia de 65 millones de euros por parte de la fundación panameña Lucum. Esa cuenta de la fundación había recibido, en el año 2008, la suma de 100 millones de euros por parte del ministerio de finanzas de Arabia Saudí. La cuenta, gestionada por el gestor de fondos ginebrino Arturo Fasana, pertenecería al rey emérito.

En septiembre de 2018, un juez de la Audiencia Nacional archivó la llamada “pieza Carol”, una causa abierta a partir de las grabaciones difundidas por el excomisario Villarejo. Este había filtrado la grabación realizada en 2015 a Corinna Larsen, asegurando que el Rey tenía cuentas secretas en Suiza. ¿Por qué se archivó la causa? La excusa fue la inviolabilidad del Rey, ya que los hechos investigados ocurrieron cuando este aún no había abdicado.

En junio de 2014, el rey Juan Carlos I pasó a ocupar el título de “rey emérito”, una decisión tomada después de otros escándalos que rodeaban a la familia real, como el del caso Nóos que involucraba a la infanta Cristina y a Iñaki Urdangarin, o la caza de elefantes en Botsuana. El prestigio de Juan Carlos estaba por los suelos y su abdicación hacia Felipe VI, que aparecía en los medios de comunicación como “el preparado”, fue un intento de lavar la cara la Monarquía.

En marzo de este año, cuando la investigación en Suiza avanzaba a pasos agigantados, y ya no era posible “esconder el elefante” en la habitación, Felipe VI decidió separarse de los escándalos de su padre, anunciando que renunciaba a su herencia personal y quitándole a Juan Carlos el “estipendio” establecido en los presupuestos de la Casa del Rey, nada menos que 194.232 euros anuales. Por esta vía Felipe VI intenta una nueva “lavada de cara” de la monarquía, una institución completamente anacrónica y totalmente reaccionaria, que ha sido un pilar clave del régimen del 78 desde sus orígenes.

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Y como buenos partícipes de ese orden monárquico que son, PP, Ciudadanos, VOX y el PSOE se negarán una vez más a que los escándalos de corrupción de la Casa real se investiguen desde el Congreso, tal como han solicitado desde los grupos parlamentarios de ERC, Junts per Catalunya, la CUP, PNV, BNG, MasPaís, Compromís y EH Bildu. Estos partidos registrarán este miércoles el pedido de una comisión de investigación “relativa a la trama vinculada a las presuntas ilegalidades cometidas por miembros de la Casa Real y las influencias políticas, diplomáticas y comerciales con Arabia Saudí”.

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En el caso de Unidas Podemos, han anunciado este martes que solicitarán también una comisión de investigación parlamentaria, aunque ya saben que será rechazada por sus socios de gobierno, por lo que no pasa de ser una declaración totalmente testimonial, consustancial con la renuncia de Podemos e Izquierda Unida a a plantearse seriamente la lucha por terminar con la monarquía y su corrupción infinita. Y aún menos siendo parte del gobierno pro monárquico junto al PSOE, como se vio en el acto de inicio de la Legislatura, con los ministros de Unidas Podemos aplaudiendo de pie al Rey Felipe. O aún peor, con el escandaloso apoyo de Unidas Podemos al veto en el Congreso a la iniciativa de la CUP para que el Rey comparezca por los contratos con Arabia Saudí. Un nuevo y enorme batracio que están dispuestos a tragar los ministros “del cambio”.

¿Exilio en República Dominicana?

Lo que ocurra con la investigación del Tribunal Supremo depende en gran parte de hasta dónde llegue la investigación de la Fiscalía de Suiza. Mientras tanto, parece que Juan Carlos ya tiene preparada su nueva residencia en instalaciones de lujo en República Dominicana, un paraíso para ricos como él y sus amigos, grandes empresarios de todo el mundo. El cierre del cerco judicial sobre el ex Jefe del Estado podría haber acelerado la decisión de salir de España.

Diferentes fuentes en República Dominicana han confirmado a Diario16 que en el país caribeño se está preparando la nueva residencia para el rey Juan Carlos, situada nada menos que en una de las zonas más exclusivas: “La Romana”, una privilegiada zona residencial internacional.

El emérito podría compartir su exilio allí rodeado de amigos y amigas, entre ellos, Felipe González, Jesús Barderas, Carlos Slim, la familia Clinton, e, incluso, familiares del actual candidato demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos, Joe Biden. “Un ambiente muy propicio para el rey emérito, donde podrá disfrutar de su fortuna sin que nadie le moleste”, ironiza Diario16 en su exclusiva.

La posible marcha de Juan Carlos de Borbón a República Dominicana puede ser una vía para protegerse frente a posibles citaciones o reclamaciones de los tribunales, puesto que el tratado de extradición entre España y el país caribeño, en su artículo 8, indica que: “No se concederá la extradición cuando la responsabilidad penal se hubiere extinguido por prescripción u otra causa, conforme a la legislación de cualquiera de las Partes”. Por lo cual sería muy difícil que el Estado dominicano le concediera a España la extradición, en caso de que fuera requerida.

Por otra parte, República Dominicana está muy cerca de Panamá, un paraíso fiscal con el que el emérito ha tenido mucha relación. Fue justamente en ese país donde se creó la Fundación Lucum, investigada por la Fiscalía de Suiza por ser donde se recibió la supuesta comisión de 100 millones de euros pagada por Arabia Saudí.

Hay que expropiar a la Casa real y terminar con la monarquía

La revista Forbes estima la fortuna real de Juan Carlos en 2.000 millones de euros. ¿Cuántas vidas se podrían salvar si ese dinero fuera expropiado y se invirtiera en la sanidad pública? En medio de una crisis sanitaria y social sin precedentes, con millones de parados y personas sin ingresos, la Casa real otra vez salpicada por su corrupción y los intentos desesperados de salvar a una institución reaccionaria que debe ser expropiada y su fortuna puesta a disposición del pueblo trabajador en esta crisis.

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Ya son más de 40 años que llevamos soportando esta “democracia” borbónica surgida de las entrañas del franquismo. No permitamos un nuevo pacto por arriba que trate de cerrar esta nueva crisis de la monarquía y el Régimen, para darnos 40 años más de lo mismo. Hay que luchar por un referéndum para decidir sobre la forma de Estado y para terminar con la monarquía.

Ante el crecimiento de Vox, es decir de la salida de extrema derecha a la crisis orgánica del régimen monárquico español, no hay salida mediante el “mal menor”. Hace falta luchar por que la clase trabajadora se erija en sujeto hegemónico, en alianza con las y los estudiantes, el movimiento de mujeres y todos aquellos que no quieren seguir siendo súbditos de este Régimen impuesto, para luchar por una salida de independencia de clase a la decadencia del Régimen del 78.

Hoy más que nunca, ante la integración del neorreformismo al régimen monárquico en el gobierno neoliberal “progre”, hace falta una alternativa política que se plante frente a este régimen y su monarquía. Una alternativa que luche por la apertura de procesos constituyentes libres y soberanos sobre las ruinas de este régimen decadente para “decidirlo todo”, como parte de la lucha por el gobierno de las y los trabajadores. Para que esta crisis la paguen los capitalistas y la corrupta monarquía borbónica.






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