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Borbón y cuenta nueva: Juan Carlos de vuelta en España

Dos años después el rey emérito vuelve al país… para irse de regatas. La declaración pública del patrimonio de Felipe VI, el cierre de todos los casos de corrupción de Juan Carlos… un lavado de cara histórico de la monarquía amparado por los partidos del régimen y los ministros progresistas. Preparan su regreso definitivo.

Elías Lavín

Sábado 21 de mayo
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El emérito llegó a Vigo para participar en las regatas del IV Circuito Copa de España. Llegó en un jet privado. El trayecto del viaje está calculado en unos 100.000 euros. Del el aeropuerto fue trasladado a Sanxenxo en un todoterreno Volvo de alta gama. Como es costumbre en todo lo que involucra a los Borbones nadie sabe a cuenta de quién corren estos gastos.

Toda la prensa ha acogido al emérito con los brazos abiertos, hablan de su ilusión por volver, de su vida como “expatriado”, de su sufrimiento lejos de la familia, etc. Un blanqueamiento total del Borbón. Durante estos 655 días fuera del país lejos ha estado de pasarlo mal. Acogido por sus amigos de la dictatura saudí de Emiratos árabes como medida preventiva para escapar de los focos mientras era investigado por delitos de corrupción, Juan Carlos ha estado viviendo en una mansión localizada en una isla privada cerca de la capital Abu Dhabi . El alojamiento, que cuesta 25.000 euros la noche, y en el que dispone de cinco personas a su servicio, ya se ha convertido en su residencia oficial.

Mientras Juan Carlos estaba a buen recaudo en Abu Dhabi la Fiscalía Anticorrupción se ha encargado de archivar uno por uno las investigaciones de los delitos del exmonarca. La fortuna del emérito se construyó desde los años 70 a base de comisiones por la importación de petróleo árabe, la participación en operaciones de venta de armamento, etc. la más conocida es la comisión de 80 millones de euros por la construcción del AVE a la Meca por las 12 principales constructoras españolas. Su inocencia era indemostrable, pero a través de las distintas regulaciones fiscales que presentó (previo aviso de Anticorrupción), la prescripción de los delitos o mediante el recurso a su inmunidad, todos han quedado archivados.

De hecho, en ningún momento el padre del actual rey ha llegado a estar imputado ni llamado a declarar. Como afirmábamos en Izquierda Diario hace unos días “Su condición de inviolable hasta la abdicación se ha extendido de facto hasta el final de sus días. Un privilegio real que nos recuerda que la institución pilar del régimen del 78 es una reminiscencia feudal puesta hoy al servicio de los capitalistas y el imperialismo español.”

Desde que Juan Carlos saliera del país el 3 de agosto de 2020 la campaña de todos los medios de comunicación y de los partidos del régimen por restaurar la imagen de la Corona no ha descansado un solo día. Juan Carlos visitará el lunes a Felipe VI en Madrid. El Gobierno afirma que el monarca no será acogido en La Zarzuela hasta que no dé explicaciones por sus opacos negocios ante los españoles. No es que el monárquico PSOE se haya convertido en republicano precisamente, de hecho, tanto el PSOE como la derecha y la extrema derecha han hecho frente común para evitar que se creara una comisión de investigación.

Las declaraciones del PSOE y los tweets, más encendidos, de los ministros de Podemos y PCE, ministros de Su Majestad, no dejan de ser eso, declaraciones. Buscan, eso sí, separar en todo lo posible la figura del padre respecto a la del hijo. Recorren la misma carrera de fondo junto a la derecha por limpiar la imagen del exmonarca para que vuelva al Estado español definitivamente. El País firmaba el jueves: “La idea, en todo caso, es que la primera visita del rey emérito sirva para normalizar su presencia en España y dar paso a visitas regulares hasta que se produzca su regreso definitivo.” Pues de eso se trata.

Este republicanismo de Podemos y PCE que deja el cuestionamiento para algún tweet o declaración y que limita sus críticas a las corruptelas y no a toda la institución, no puede pasar del nivel de la palabrería. Es necesario reavivar la indignación antimonárquica que este viaje y toda la impunidad real genera, para reimpulsar un gran movimiento en todo el Estado.

Solo así podremos terminar con la Corona, imponer un referéndum sobre la monarquía -retomando el ejemplo de los que se hicieron en 2018 en más de 30 universidades o el pasado sábado en decenas de pueblos y ciudades- y que sobre las ruinas de los Borbones podamos abrir verdaderos procesos constituyentes dónde pueblos como el vasco o catalán puedan decidir su derecho de autodeterminación y podamos realmente decidirlo todo.

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