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CRISIS SANITARIA

Caos en los centros educativos de Madrid por el malogrado plan de vacunación

La semana se abre con un caos en los centros docentes fruto de los efectos secundarios de la vacuna. El resultado han sido cientos de profesores de baja, estudiantes sin clase y centros que no han podido abrir, al no poder formar grupos burbuja ni paliar la falta de personal.

Martes 2 de marzo | 08:51

Sin embargo no podemos caer en el error. Esta situación no se ha dado por una vacunación relámpago, eficiente y planificada pero que, desgraciadamente, tiene estos daños colaterales por un par de días. La planificación del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha sido pésima desde el inicio de la pandemia. Matizamos: ha sido pésima para todos menos para los empresarios a los que beneficia con programas de privatización en los hospitales o mediante la obvia especulación a través de proyectos como el Zendal.

Para el resto no ha generado tantos dividendos. Nos referimos a los miles de ancianos muertos de la mano de su gestión, de los intentos de privatización de la limpieza del Gregorio Marañón o de las plantas del Hospital Niño Jesús. La última ha sido una planificación de la vacunación completamente irregular, descabellada y caótica.

Desde hace dos semanas los docentes denunciaron la completa desinformación respecto al plan de vacunación. Si la vacunación de los trabajadores del sector Educativo comenzaba el 25 de Febrero, el día anterior no sabía si debían acudir a los hospitales o si los sanitarios irían al centro. Tampoco los criterios de vacunación estaban claros y han sido conscientemente confusos y opacos: las listas de vacunación también provocaron indignación cuando excluyeron de las listas a docentes en riesgo, mayores de 55 o que tenían alguna dolencia respiratoria. Por otra parte, tampoco se definía ningún criterio para la vacunación entre los centros: mientras que unos están siendo totalmente vacunados, otros próximos a estos han sido dados de lado.

Si ni lo más obvio era mínimamente planificado, resulta evidente que tampoco iban a tomar medidas preventivas para el posible efecto secundario que tuviera la primera dosis de la vacuna. De nuevo los docentes denunciaron la actuación de Comunidad de Madrid en este sentido y, lejos de corregirse, prosiguen el plan. En las próximas semanas se vacunará masivamente y sin ningún tipo de control ni criterio a al resto de personal de los centros educativos: trabajadores de comedor, monitores, etc. En vista a lo acontecido hasta ahora, los centros temen lo peor si no se produce la vacunación de forma escalonada.

Aunque por ahora no ha habido un desastre como el de Madrid, la absoluta improvisación de las distintas comunidades autónomas hace pensar que será un panorama que veremos con frecuencia. En lugar de llevar a cabo una campaña general a través de las distintas comunidades, el Estado ha permitido a cada una según su criterio. Así tenemos comunidades que han empezado por los grupos de riesgo, pero otras, como Andalucía, que ha empezado por sanitarios y fuerzas represivas del Estado. En otras comunidades, como Euskadi, se ha puesto al mismo nivel los sanitarios de los centros públicos y de los privados, a pesar de que son los primeros quienes más están soportando el peso real de la pandemia.

Estas diferencias no se deben sólo a cuestiones legislativas. No habría lugar a la improvisación si no fuera porque los servicios públicos han sido fuertemente mermados a base de recortes en las distintas comunidades. De igual modo, los criterios y la agilidad para ofrecer un plan de vacunación aceptable habrían sido muy distinta si se hubiera reforzado el sector expropiando a la privada para poner sus recursos al servicio de los ciudadanos, si el mismo Estado hubiera podido producir la vacuna gracias a la universalización de patentes y si el supuesto Gobierno progresista hubiera impedido a las comunidades y empresarios hacer negocio de la pandemia como ha ocurrido en la Comunidad de Madrid.

En lo que respecta al sector educativo, es el segundo foco de infección en Madrid y uno de los más castigados en los últimos años. La falta de planificación no es mera torpeza: es un ataque más. Los centros educativos son víctimas de una absoluta precarización laboral, tanto para los docentes como para el resto de trabajadores, con contratos basura, temporalidades, externalizaciones y un cuerpo de docentes soportado a base de interinos. Precarización que se traduce en miseria y en una mala calidad educativa para los alumnos.

Es una tendencia que va in crecendo: en Febrero de 2020 y en vista de la pandemia, Ayuso recortó un 1,7% de su presupuesto en educación y para verano habían eliminado más de 14.000 plazas laborales. Es una tendencia que sólo puede frenarse con organización y lucha en los centros educativos, uniendo a todo a docentes, trabajadores y alumnos para defender la educación pública, gratuita, de calidad y, sobre todo, segura.






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