Internacional

"Caso Pujol" y la crisis al proyecto independentista de CiU y el Régimen

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Miércoles 10 de septiembre de 2014

Las últimas declaraciones del PP catalán exigiendo que comparezca Artur Mas tras el "caso Pujol", a días de la Díada, es un golpe para el proyecto independentista de Ciu. Un proyecto que a su vez se encuentra atrapado entre la ofensiva centralista del PP y la fuerte retórica independentista de ERC.

El caso Pujol es una verdadera crisis para el Gobierno de Artur Mas. En sus confesiones del mes de julio, era la primera vez que Jordi Pujol reconocía lo que siempre negó tajantemente: la existencia de cuentas en el extranjero. Hasta ahora cualquier insinuación de desvíos de fondos a paraísos fiscales, tanto de Pujol como de Artur Mas, era rebatido con un ataque de defensa: acusarlos significaba atacar a Cataluña y el proceso independentista. Ya cuando recién había sido elegido presidente de la Generalitat, tras el caso de la Banca Catalana, el reluciente presidente dijo desde el palacio de la Generalitat: “Este ataque no es contra mí, sino contra Cataluña”.

Desde la confesión, Artur Mas, intentó ocultar lo que es un problema de gravedad política, diciendo: “Lo que ha explicado el ex-presidente Pujol es un tema personal suyo: nada que ver ni con CDC ni con el Gobierno”. Pero sostener este argumento le fue imposible. Pujol ha tenido que abandonar sus actuales cargos como presidente fundador y de honor de Convergència Democràtica y de la federación con Unió Democràtica. También aceptó la revocación de su pensión, el cierre de la oficina que tenía atribuida y el título de Molt Honorable.

El sentimiento de "dolor y pena" de Artur Mas tampoco deja bien parado a quien fue parte de los Gobiernos de Pujol y su candidatura a la presidencia de la Generalitat se la debe a él y a su familia. No será fácil ocultar su complicidad. Mas ha compartido todas las reuniones decisivas de Convergència y de CiU en la última década, siendo además consejero de Hacienda. Pujol no sólo tiene toda una historia en la política catalana, es quien también ha estado en todos los momentos decisivos de CDC y en todas las decisiones que afectan al proceso soberanista. La caída de Pujol significa dejar a CDC sin referente y sin historia.

Todo ello afecta también al demagógico proyecto "independentista" de Artur Mas, que siempre contó con el respaldo de Pujol siendo determinante para el referéndum del 9N y del llamado doble sí: a la consulta y a la independencia. En definitiva, sin el patriarca Pujol, no habría proyecto soberanista de Artur Mas. Estamos hablando de la crisis del partido de la burguesía más importante de Catalunya que hoy está a la cabeza del proyecto independentista.

Esta crisis abre las puertas al fortalecimiento de otros grupos políticos como ERC, que, aunque con la misma estrategia política, sostienen una posición hacia la independencia más firme. Precisamente después de las declaraciones de Sánchez Camacho, Oriol Junqueras afirmó su total apoyo a Mas incluso dispuesto a gobernar con el presidente catalán para blindar el 9N. También causó mucho revuelo cuando su declaración culminó hablando de "desobediencia civil" si el Estado veta la consulta.

El problema de fondo es que, ante la gran crisis de CiU, podrían liberarse fuerzas sociales que la burguesía catalana no podrá controlar ni mediatizar como hasta ahora. Por tanto, no es sólo una "crisis catalana", es también una crisis para todo el Régimen político del Estado español.

Crisis Pujol: un eslabón más de la crisis del Régimen del 78’

¿Estamos ante una "conspiración" de la derecha anti-independentista digitada desde Ministerio del Interior? Seguramente sí, bajo las sombras del periódico El Mundo se esconden las fuerzas políticas que operan desde la Policía y el Ministerio del Interior. Pero esta operación es una muestra más de una profunda crisis del Régimen que saca a la luz las peleas entre diferentes facciones burguesas y alas políticas que existen sobre una cuestión clave para el Régimen político: la cuestión catalana.

Lo cierto es que también estamos ante una cadena de casos de corrupción al descubierto de la que no se ha salvado ni la Monarquía y que trastocó a todos los partidos del Régimen, incluidos los sindicatos. Lo que está claro es que el caso Pujol no ha sorprendido a nadie. No tomaron "por sorpresa" a CIU; pero tampoco al PSOE, al PP y a los sucesivos Gobiernos del Estado español.

Tampoco en su momento se sorprendieron Rajoy y el PP de la trama Gürtel, Bárcenas, Matas, Carlos Fabra, de Francisco Camps, de Cotino. Seguramente la Infanta tampoco desconocía las andanzas de Urdangarin. Y sería extraño que entre los gobernantes de Andalucía se desconociera a los dirigentes sindicales que se quedaron con el dinero de los EREs —Ente de Regulación de Empresa— y los fondos de formación para los desempleados. Y hasta la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) también tuvo su "destape" con el caso Díaz Ferrán, uno más de los empresarios corruptos.

Es que Pujol son "todos": es fiel imagen de un Régimen en crisis que ya no puede ocultar sus aristas más degradantes.






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