Juventud

DEBATE

Como estudiantes no podemos callar ante la militarización de fronteras y las deportaciones masivas ¡Por una juventud antirracista y anti-imperialista!

Durante estas semanas hemos visto una nueva situación dramática en las constantes crisis migratorias que se producen en el Mediterráneo, esta vez en Ceuta. La respuesta del Gobierno “progresista” fue enviar al Ejército para ejecutar deportaciones masivas de las más de 9.000 migrantes que cruzaron la frontera en pocos días.

SEI-Contracorriente

Sindicato de Estudiantes de Izquierdas - Contracorriente, Zaragoza

Viernes 4 de junio | 14:39

La izquierda juvenil no podemos estar al margen de esta tragedia humanitaria y desde Contracorriente hemos condenado estas políticas racistas del imperialismo español, pero también queremos debatir las posiciones de algunas organizaciones.

Porque no toda la izquierda ni los colectivos estudiantiles están denunciando estos hechos. Por el contrario, organizaciones como el Partido Comunista de España (PCE) han hablado de defender la “soberanía nacional” frente a Marruecos, mientras el Gobierno del que forman parte deportaba masivamente. Incluso grupos stalinistas y rojipardos, como el Frente Obrero, realizaron convocatorias en defensa del imperialismo español en el mismo lugar y hora que Falange.

En Zaragoza, por ejemplo, las compañeras y compañeros de Contracorriente propusimos a colectivos de estudiantes y jóvenes, como Estudiantes en Movimiento (EeM), Frente de Estudiantes (FdE) o Purna, sumarse a un comunicado de denuncia conjunto sobre lo que estaba pasando en Ceuta. Sin embargo, estas organizaciones o no quisieron dar respuesta alguna como en el caso de Estudiantes en Movimiento, o no estaban de acuerdo como Purna y Frente de Estudiantes. O bien sin dar justificación política, en el primer caso, o bien aludiendo que la labor como colectivo de estudiantes no es la de pronunciarse sobre temas de actualidad que no sean estudiantiles, en el caso del Frente de Estudiantes.

La crisis migratoria que se vive en Ceuta, como la de Canarias y en general de todo el Mediterráneo es dramática, resultado de las políticas imperialistas y de la organización mundial que el capitalismo impone sobre los territorios, las personas y los recursos naturales. Callarse ante la responsabilidad política del Estado español, de sus gobiernos de turno y de toda su herencia colonial e imperialista es inaceptable.

No se combate a la extrema derecha sin combatir al imperialismo español

Se habla de que hay que combatir a la extrema derecha y no posicionarse claramente ante este tipo de hechos, es el mayor favor que le podemos hacer. La política de militarizar las fronteras y realizar deportaciones masivas es la lógica de la “Europa fortaleza” imperialista y la política que defiende Vox, pero que ya están aplicando gobierno como el PSOE y Unidas Podemos tragándose su hipocresía progresista.

Como decíamos en la declaración: «La “izquierda” que aplica las políticas de la derecha solo les abre paso. Muchos de los y las migrantes que vemos estos días son jóvenes como nosotros y su lucha es también nuestra lucha. Porque los gobiernos que protegen las reformas laborales que nos precarizan, envían la policía a reprimirnos y mantienen la Ley Mordaza son los mismos que ahora envían el ejército a Ceuta contra migrantes».

Estudiantes en Movimiento o el Frente de Estudiantes lanzan críticas constantes a Castells o Celáa por sus políticas educativas, pero no cuestionan al Gobierno del que forman parte esos ministerios y que es el responsable también de las deportaciones masivas y la militarización de fronteras. Más sangrante todavía en el caso de Estudiantes en Movimiento, impulsado por las juventudes del PCE, partido que forma parte de ese mismo gobierno como decíamos.

Por ello repetimos que «desde Contracorriente rechazamos la política criminal de este gobierno con el envío de tropas al enclave colonial de Ceuta y las devoluciones en caliente. Frente al imperialismo español, defendemos la inmediata devolución de los enclaves coloniales de Ceuta y Melilla, utilizados como base para defender los intereses del Estado Español y la UE en el continente. Igualmente exigimos la derogación de toda la legislación de extranjería, papeles para todes y el cierre inmediato de los CIEs».

Contra el “corporativismo estudiantil” ¡Estudiantes anticapitalistas e internacionalistas!

Y desde luego, no compartimos la lógica corporativista de organizaciones como el Frente de Estudiantes, que reducen la organización estudiantil a defender cuestiones que afectan exclusivamente a los estudiantes y a través de luchas que sólo deben ser de estudiantes. Pero incluso en este sentido corporativo, tampoco levantan una crítica antirracista a una educación clasista que segrega en primaria y secundaria, y se corona con una Universidad elitizada y blanca de principio a fin, que en modo alguno recoge la diversidad social ni aspira a hacerlo, menos todavía cuando impone tasas hasta cuatro y seis veces más elevadas a las estudiantes no comunitarias.

Por eso, en primer lugar, ya es un error no cuestionar las propias dinámicas racistas en la educación. Pero es consecuencia de una estrechez política enorme que no ve lo importante que es que como estudiantes cuestionemos las políticas imperialistas del Estado español, cuando además estás se traducen en la educación a todos los niveles. Pero según parece para muchos colectivos estudiantiles y de juventud, ni siquiera ante situaciones como las que se viven en Ceuta hay motivos para pronunciarse tajantemente.

Sin olvidar que el potencial estudiantil es el de servir de revulsivo político ante no sólo cuestiones educativas, sino también para cuestionamientos mucho más amplios. Lo hemos visto recientemente con la juventud al frente de movimientos por el Clima, del Black Lives Matter, en Chile contra el Régimen pinochetista de Piñera o en defensa del derecho a decidir en Catalunya. Pero es algo que viene de lejos históricamente, como cuando estudiantes franceses se opusieron a la Guerra de Vietnam y enfrentaron al Régimen gaullista en el mayo del 68; y aquí en el Estado español por aquellos años se combatía a la dictadura franquista desde las aulas.

Ese revulsivo político de las estudiantes y la juventud es lo que puede interpelar y radicalizar a la clase obrera en sus luchas y esta es una cuestión estratégica. La centralidad política de la clase obrera es clave por su capacidad para paralizar la producción y golpear al capitalismo desde sus propias entrañas. Y para eso nos organizamos en Contracorriente, no sólo para hacer sindicalismo estudiantil, sino para pensar una política anticapitalista y anti-imperialista hasta el final.

Por ello, nuevamente «denunciamos la postura racista e imperialista de las organizaciones que se dicen de izquierda y se han posicionado de forma abiertamente reaccionaria en una crisis migratoria que es responsabilidad directa del expolio y los conflictos causados por el imperialismo español».

«Seguiremos peleando contra este régimen heredero del franquismo y del colonialismo en África y por la solidaridad con la lucha de los pueblos que, en el Sahara, en Palestina o en todo el mundo enfrentan al imperialismo y los capitalistas que lo extienden».

Defendemos una izquierda de clase que sea independiente políticamente y enfrente al Régimen del 78, su Estado, sus partidos de turno y su burocracia sindical. No queremos una “gestión progre” del imperialismo español, ni blanqueamos o callamos ante sus políticas. Apostamos en cambio, por levantar organizaciones revolucionarias y dar la pelea junto a una clase obrera más diversa, feminizada y racializada que nunca.






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