Internacional

ENTREVISTA DESDE IDOMENI

Desde Grecia: "Huyen de la guerra, reciben balas y gases"

Entrevistamos telefónicamente a una reconocida activista de los movimientos sociales de Barcelona, que se encuentra en el campo de refugiados de Idomeni (Grecia) como voluntaria. Nos cuenta la brutal represión del domingo.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Martes 12 de abril de 2016

Foto: @Sirereta / Refugiados en Idomeni frente a balas de goma y bomas de gases

Sirereta, sabemos que son muchas las personas voluntarias que como tú, están brindando su colaboración en los campos de refugiados. Cuéntanos tu experiencia.

Yo vine junto a un grupo de mujeres que nos organizamos autónomamente para ayudar. Nosotras hemos recaudado dinero mediante "Ayuda Pro Refugiados", con el objetivo de poder pagar todo lo que necesitamos para ayudar a las mujeres, a los niños y todo lo que necesitan los refugiados, porque en Idomeni no hay nada. La gasolina, estancia, coche y billetes corre por nuestra propia cuenta, lo solventamos nosotras.

Ahora mismo aquí, según Médicos Sin Fronteras, hay unas 11.000 personas. Y el domingo, con la esperanza de la apertura de la frontera, llegaron aún más personas de otros campos que hay alrededor de Tesalónica e incluso de Atenas. Se han tenido que levantar nuevas tiendas, se calcula que llegaron unas 1.000 personas más, ya son unas 12.000 personas.

Las condiciones climáticas son muy adversas, cambiantes y las tiendas de campaña no son muy resistentes y salen volando con el viento. La gente ha de cubrirse con plásticos y calentar agua en ollas oxidadas. Las personas voluntarias reparten 4.000 comidas diarias y a rasgos generales la gente puede comer una vez al día. El tema de la sanidad es super complicado, hay que esperar 3 horas para poder ducharse, los lavabos están siempre bastante concurridos. Imagínate 11.0000 personas conviviendo, el tema de la limpieza es un poco complicado.

¿Cómo comenzó la represión del pasado domingo en Idomeni de parte de la policía de Macedonia?

La represión del domingo comenzó cuando se pusieron carteles en árabe por el campo diciendo que iban a abrir la frontera. Entonces este rumor fue corriendo por internet y la gente se fue acercando a la valla a la hora indicada, que eran las 9hs de la mañana, y empezaron a forzarla. Hasta que la policía de Macedonia comenzó a lanzarles gases lacrimógenos, empezaron a lanzarlos cada vez más lejos. Y el problema es que hay una carretera que cruza el campo y los gases llegaban hasta allí, donde estaban los servicios sanitarios, atendiendo a los intoxicados y los gases acabaron llegándonos a todas.

La policía empezó a cargar sobre las 10:30hs de la mañana y cuando se les acabaron las balas de goma y los gases, empezó a tirar piedras contra los refugiados y lo peor de todo es que después les tiraban besos y les guiñaban el ojo en tono de burla. Tiraban gases lacrimógenos de dos tipos, militares y policiales, balas de goma de diferente tamaños y cañones de agua.

¿Cómo podían resistir las personas refugiadas?

Los refugiados cogían mantas para tirarlas encima de los botes de gas. La policía las lanzaba cada vez más lejos y los botes de gas llegaban a las tiendas de campaña donde se refugiaban los niños, las madres y los ancianos. La policía de Macedonia lo hacía a propósito, tiraban los gases a la carretera porque sabían que ahí estaban los médicos, de hecho tiraban subidos en sus furgonas para estar por encima de la valla y hacer tiro al blanco perfectamente, fueron 7 horas de carga fácilmente.

Tiraron un bote de gas que cayó en una tienda y la incendiaron por completo justo al lado de un pino. Y fue un caos, los bomberos no podían apagar el fuego porque estaban atendiendo intoxicados, fue un momento bastante dramático. Los niños estaban llorando sin poder ver ni respirar, la gente vomitando, un señor llegó a vomitar sangre y un niño dejó de respirar y pensábamos que no sobreviviría. Los sanitarios también se vieron afectados y no podían seguir atendiendo a los refugiados y fueron momentos de bastante caos. Mientras tanto la valla estaba totalmente militarizada con tanques, furgones con cañones de agua y policías en todo el perímetro.

¿Cómo actúa el Gobierno griego?

El gobierno griego esta aquí prácticamente en forma de policía, se dedica a vigilar sin más, incluso cuando hay disparos de gas o balas de goma por parte de la policía de Macedonia, la policía griega permanece de pie totalmente impasible. Les dicen a los refugiados que si quieren pasar que lo intenten, que ellos no se van a oponer pero que sepan que la policía macedonia les va a disparar, sin más.

¿Cuál es la situación de las personas refugiadas después de la represión?

El balance de Médicos Sin Fronteras es de 300 intoxicados y 100 heridos por balas de goma, niños con heridas de bala de goma en la cabeza. El tema es que se corren rumores constantes de que la frontera va abrir y la frontera no se abre. Nosotras estábamos repartiendo fruta por la mañana, que es lo que hacemos cada día desde que llegamos, y nos decían que no repartiéramos más porque ellos "se iban ya a Alemania". Y lo decían con mucha ilusión y una sonrisa en la cara, "nos vamos ahora a Alemania". Nosotras les decíamos que la frontera no iba a abrir y ellos te decían "Sí, sí va abrir", con una sonrisa en la cara.

Luego veías cómo la policía cargaba y se te rompía el alma. Veías sus caras de desilusión y desesperación y te rompías por dentro. Los niños llorando desesperados, las madres llevando 5 o 6 niños huyendo de los gases, personas mayores, mutiladas o en silla de ruedas, con muletas, intentando correr. Fue bastante duro, la verdad.

¿Cómo lo has vivido desde el campo de refugiados como voluntaria?

Una cosa muy importante es que las personas refugiadas también se solidarizaban con las personas voluntarias que sufríamos intoxicación. Ellos vieron cómo las personas voluntarias untaban con limón la cara de los refugiados para quitarles los efectos del gas. Y después, cuando algunos de los mismos voluntarios también estábamos intoxicados, los refugiados corrían a untarnos la cara con limón o a ayudarnos a respirar. Fue muy bonito encontrar ese hermanamiento en medio de la represión.

Cuando intentamos disuadirles de enfrentarse con la policía macedonia, y les dices "No, es que la policía dispara gases, dispara balas", ellos te dicen que "da igual, no nos importa, venimos de una guerra, de recibir bombas, la policía de Siria dispara balas de verdad".

Es que nosotros no podemos imaginarnos de lo que huye esta gente y estando aquí, junto a ellos, nos parece super grave (que lo es, es dramático) verlos a ellos recibiendo los gases. Pero ellos están desesperados porque vienen de una realidad muy dura, de que los bombardeen, entonces no les importan los gases, saben con qué se van a encontrar. Ellos están con la ilusión de que van a poder pasar la valla. Pero ver sus caras de desilusión y desesperación cuando la policía carga contra ellos, te rompe por dentro. Es durísimo. Es que claro, esta gente huye de la guerra y aquí reciben balas y gases.






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