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Die Linke deja caer a su consejero de vivienda en Berlín ante una campaña de difamación

Dimite Andrej Holm, figura de la lucha contra la grentrificación, y es despedido de su puesto de docente universitario. Los estudiantes responden con movilizaciones por su reinstalación.

Stefan Schneider

Grupo RIO - Berlín

Jueves 19 de enero de 2017 | 16:44

Foto: Klasse Gegen Klasse

Tras una campaña difamatoria, el secretario de Estado de Vivienda de la ciudad-estado de Berlín, el independiente Andrej Holm, tuvo que dimitir. Además, el docente de izquierda, que es ampliamente conocido por sus críticas a la gentrificación, fue echado de la universidad. En protesta, cientos de estudiantes ocuparon el Instituto de Ciencias Sociales de la histórica Universidad Humboldt de Berlín, demandando su reinstalación.

“Si Holm se debe ir – entonces nosotros nos quedamos”, así se lee en la pancarta a la entrada del Instituto de Ciencias Sociales en la histórica Universidad Humboldt de Berlín. La sede del Instituto fue ocupada por cientos de estudiantes el miércoles en protesta por el despido del docente Andrej Holm. Los estudiantes demandan su reinstalación inmediata y anunciaron que la ocupación seguirá hasta lograrlo.

Holm es un conocido crítico de la gentrificación y referente de los movimientos sociales que se movilizan en contra de los desahucios y la subida de los alquileres. Después de las recientes elecciones berlinesas, que llevaron a la formación de un gobierno de coalición entre los socialdemócratas del SPD, Los Verdes y el partido Die Linke (“La Izquierda”), Andrej Holm fue nombrado secretario de Estado de Vivienda en un ministerio liderado por Die Linke.

Lo que siguió fue una campaña difamatoria en contra de Holm por parte de los medios burgueses, ya que vieron en Holm un peligro para las ganancias de los grandes inmobiliarios. Para ello se buscaron un pretexto infame y lleno de anticomunismo burgués: lo acusaron de haber mentido sobre su pertenencia al servicio secreto de la ex-Alemania Oriental (RDA), la “Stasi”. En septiembre de 1989, poco antes de la caída del Muro de Berlín y cuando tenía 18 años, Holm había comenzado de forma voluntaria un periodo de formación en la Stasi que no completó porque el organismo fue disuelto con el fin de la Alemania estalinista.

Tras un mes de campaña mediática, el alcalde de Berlín, Matthias Müller (SPD), demandó el despido de Holm el pasado viernes. Holm presentó su dimisión el lunes, y el gobierno ratificó su dimisión el martes.

El miércoles, la presidenta de la Universidad Humboldt, Sabine Kunst, anunció el despido de Holm de su puesto de docente, a causa de haber mentido en un cuestionario. En una entrevista en 2007 Holm había reconocido haber omitido en 2005, en un cuestionario previo a su contratación como colaborador científico para la Universidad Humboldt de Berlín, haber desempeñado una actividad a tiempo completo en la Stasi. En su defensa declaró no haberlo hecho conscientemente y que sólo tras leer hace unas semanas su acta de la Stasi entendió que su relación con la policía política de la RDA estaba consideraba una actividad a tiempo completo.

Pero queda claro que la polémica en contra de Holm poco tenía que ver con la Stasi, sino sobre todo con sus posiciones políticas como crítico de la gentrificación. En tanto, el despido de Holm es un ataque al movimiento social de conjunto que en Berlín está luchando ya durante años contra la subida de alquileres.

Los estudiantes de la Humboldt que se solidarizaron con Holm con su ocupación reconocen en una declaración: “Con su decisión, la gestión de la universidad se opone a las demandas de gran parte del estudiantado. La mayoría de los estudiantes valora las contribuciones de Andrej Holm como docente e investigador”, y demandan su inmediata reinstalación.

Durante los últimos dos días, la ocupación recibió un amplio apoyo desde distintas universidades de Alemania, así como de activistas sociales y sindicalistas combativos. El jueves, una asamblea general de los estudiantes de la Humboldt llamó a los grandes sindicatos a defender el puesto de Holm.

Al contrario, el despido de Holm como secretario de Estado y como docente es muestra de que la coalición entre SPD, Verdes y Die Linke, valora más a los intereses de los grandes inmobiliarios que los intereses de los inquilinos.

Sobre todo hay que culpar a Die Linke, que gestiona el ministerio de la Vivienda y que había prometido en las elecciones un “cambio en la política” en la cuestión de los alquileres. El despido de Holm muestra que Die Linke es más fiel a la coalición que a sus promesas de “cambio”.

Por eso, mientras hay que denunciar fuertemente el ataque a Holm como ataque a los intereses de los inquilinos y la mayoría de la población, también hay que denunciar que Die Linke no hizo nada para efectuar un verdadero cambio y sacrificó a Holm para salvar sus puestos en el gobierno. Otra muestra de que un verdadero cambio se consigue en la lucha y no esperando a los gobiernos, aunque sean “de izquierda”.






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