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ELECCIONES 26J

El PP sube, En Marea baja y el BNG se hunde en Galicia

El PP concentra el voto de derecha y sube en el interior. En Marea recibe más votos en las provincias de la costa y los núcleos industriales, pero es castigada por la abstención. El BNG sigue en caída libre.

Jacobo A. García

@Jacobscarface

Martes 28 de junio de 2016 | 20:32

Foto: Twitter @En_Marea

Este 26J la participación bajó en Galicia con respecto a las elecciones de diciembre en aproximadamente un 4% y 80.000 votos. El censo electoral también se redujo, en 12.000 electorales, lo cual tiene relación con el envejecimiento de la población. En Galicia se eligen 23 diputados al Congreso.

El Partido Popular (PP) obtuvo, según el escrutinio definitivo, 641.151 votos y un 41,51%, 30.000 votos más y un 4% más que en diciembre. Obtiene dos escaños más que en la anterior elección, situándose en 12, con respecto a los 10 escaños de obtenidos el pasado 20D.

El PSOE cosechó 343.668 votos y el 22,25 %, 7.000 votos menos y un 1% más que en diciembre, obteniendo así 6 escaños que mantiene con respecto a la anterior elección.

Podemos-En Marea-Anova-EU obtuvo por su parte 342.258 votos, 70.000 menos que en diciembre, y el 22,16 % frente al 25 % que cosechó en la anterior elección, con lo que pierde un escaño y pasa a 5 de 6 que obtuvo el 20D.

Frente al 9% que obtuvo en diciembre, Ciudadanos retrocedió al 8,62 %. Este escaso margen unido a la subida del PP hace que pierda su escaño en Galicia.

El BNG, finalmente, ha perdido alrededor de 25.000 votos con respecto a las pasadas elecciones, conquistando un magro 2,9 %, con respecto al 4,32% de diciembre.

Con estos resultados, el PP vuelve a ostentar la mayoría absoluta en Galicia, un fenómeno que se explica porque la abstención ha perjudicado claramente a la izquierda, mientras el PP ha concentrado el voto de derecha y del sector más conservador del electorado socialista. La suma de los votos que perdieron Ciudadanos, UPyD y el PSOE (unos 30.000 aproximadamente) y lo que obtuvo el PP en las pasadas elecciones de aproximadamente el resultado actual de los populares.

Los resultados, sin embargo, varían mucho territorialmente. En las provincias de interior, Lugo y Ourense, el voto rural y envejecido va hacia el PP, mientras que en las provincias costeras, Pontevedra y A Coruña, donde hay más industria y población joven, el PP obtiene peores resultados y sube En Marea.

En localidades obreras, En Marea supera al PSOE. Este es el caso por ejemplo de las localidades de la comarca del Morrazo, bien conocida sus históricas jornadas de lucha, asociadas en el pasado al sector conservero. En Cangas, una de las localidades de esta comarca, En Marea gana con un 38,13% de los votos, con respecto a un 30,78% del PP. En Moaña, otra localidad de la comarca, En Marea queda en segunda posición, pero muy cerca del PP, a solo medio punto de diferencia (32,45% frente a un 32,84%). En ambas localidades el BNG tiene mejores resultados que en la media gallega. En Vigo los resultados también son buenos para En Marea, con un 30,33 %, muy cerca del PP con un 31%.

En la provincia de A Coruña los mejores resultados para la coalición reformista están en A Coruña capital (con un 26 %) y Ferrol. También se ven buenos resultados en localidades cercanas como Narón, cerca de Ferrol y cuyo principal motor económico sigue siendo el sector naval. En Ferrol, En marea cosechó el 27 % de los votos, frente a un 28% en Narón, muy cerca del PP con un 36 % y 34% respectivamente.

En relación a las elecciones generales de diciembre de 2015, el PP ha recuperado votos y la “izquierda” los ha perdido. En este fenómeno, así como se ha dado en el resto del Estado, ha influido la apatía generada por los autodenominados “ayuntamientos del cambio”, en Galicia representados en A Coruña y Santiago de Compostela.

La gestión económica de éstos no difiere en gran medida de la que podría hacer un gobierno del PP o del PSOE, y muchas de las medidas que prometieron en su programa electoral, como la remunicipalización de los servicios públicos o la creación de alternativas habitacionales para personas desahuciadas han quedado sin cumplir.

Por otra parte, su implicación en las luchas obreras y sociales, como la de los ganaderos que protestaban por el ínfimo precio que les imponían las grandes superficies, deja mucho que desear. Más que impulsar y defender a los trabajadores en lucha en las diferentes luchas, la preocupación de los consistorios se ha centrado más en la paralización de la movilización, para, como llegaron a afirmar “no perturbar tranquilidad de los vecinos”.

Aunque sería aventurado decir que todos los votos que ha perdido En Marea en Galicia han sido debido a una “abstención por izquierda”, pero si lo es en buena parte, por lo que los resultados de las elecciones en Galicia no expresan en términos generales una derechización de la población gallega.

En este marco se torna aún más necesario impulsar una alternativa anticapitalista en Galicia, que pueda agrupar a los todavía pequeños sectores disconformes con la “nueva” izquierda, y su incapacidad para resolver los problemas del pueblo trabajador.

Un papel que evidentemente no puede jugar el BNG. Su resultado el 26J, después de una caída libre de más de cuatro años, resulta catastrófico. Pero tiene una explicación: su integración en “las instituciones”, en los gobiernos con el PSOE y la gestión del sistema capitalista, política que lo ha hecho sucumbir ante un nuevo reformismo con una mejor imagen discursiva.

Esto no significa que no haya sectores dentro del BNG que frente al desencanto comiencen a hacer una experiencia y sean permeables a posiciones anticapitalistas y revolucionarias, para defender el derecho de autodeterminación para el pueblo gallego, la nacionalización bajo control obrero de sectores estratégicos como transporte, energía, telecomunicaciones y banca, el reparto de las horas de trabajo y aumento del salario mínimo o el no pago de la deuda, entre otras medidas.

Se abre un reto para la izquierda anticapitalista y de clase en Galicia. Donde la clave de nuestra actividad deberá estar en animar e impulsar la lucha obrera y social, ofreciendo soluciones a la clase trabajadora y el conjunto de los oprimidos. Y, sobre todo, que se prepare para enfrentar en las calles los ajustes que vendrán, gobierne quien gobierne.






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