Géneros y Sexualidades

MOVIMIENTO DE MUJERES

El 8 de marzo en Burgos, apuntes para un análisis de situación

El día de la mujer trabajadora trascurrió lleno de actividades y gente en las calles a pesar del relatico descenso de movilización que se ha sentido en varias ciudades del Estado español.

Irene Ruiz

Burgos

Jueves 12 de marzo | 08:24

Aunque la jornada contó con diferentes convocatorias en la ciudad, y al igual que a nivel estatal el proceso hasta ese día no estuvo exento de idas y venidas entre los diferentes sectores del feminismo local, en esta nota recorremos las actividades convocadas por la Asamblea Huelga 8M Burgos, y haremos un pequeño análisis.
La Asamblea Huelga 8M Burgos, que nació en 2018 como espacio unitario para organizar la Huelga Feminista, es un espacio abierto donde participan compañeres independientes y de diferentes agrupaciones feministas de la ciudad, siendo el único espacio en Burgos donde se puede participar a nivel individual, sin tener que pertenecer a ningún colectivo para ello.

La Asamblea ha estado reuniéndose desde diciembre para organizar las actividades del 8M 2020 en el marco de la Revuelta Feminista, así como la Manifestación que partía del Cid. Para ello como en años anteriores se han organizado asambleas, repartos de octavillas, ensayos, venta de materiales y vermuts para autofinanciarse.

El 8 de marzo de 2020 en Burgos arrancó a las 00:00 de la noche con una Marcha Nocturna en la que un centenar de mujeres y personas de género no binario recorrió el centro urbano y los espacios de ocio más populares para denunciar las agresiones, el acoso y el negocio que hacen los empresarios del ocio nocturno con el cuerpo de las mujeres. En ella llamaron a autoorganizarse, a defenderse y revindicaron que “La calle y la noche también son nuestras”.

Por las calles resonaron gritos en defensa de la libertad sexual y contra aquellos que tratan de criminalizarla, como “Vamos a abortar a Casado y Abascal”, “Patriarcado y Capital, alianza criminal” y “Hay que quemar la conferencia episcopal”. Además, llevaron a cabo un ensayo lleno de humor para preparar la performance del día siguiente, y toda la jornada estuvo amenizada por unas jotas castellanas, reconvertidas en feministas que también venían a reivindicar la identidad cultural y el folclore propio.

El día 8 a las 12:00 horas, la Asamblea llamaba a un pasacalle con performances en las que se hizo hincapié en el acoso callejero, pero también en la doble jornada y la precariedad laboral, las humillaciones al colectivo LGTBI o la justicia patriarcal. También en la necesidad de no guardar silencio ante estos hechos, ya que como explicaron la responsabilidad de señalar a los responsables y hacer frente común con las agraviadas es colectiva.

A las 13:30, tuvo lugar la multitudinaria performance del conocido himno de Las Tesis “Un violador en tu camino” en la Plaza de la Catedral en el que, como las compañeras chilenas, se señalaba a las fuerzas represivas, la justicia, el estado y sus representantes como responsables y cómplices, poniendo de relieve el carácter estructural e internacional de las mismas en el Patriarcado y el Capitalismo.

Durante la misma, los compañeros de CGT, que ya los años anteriores se organizaron para apoyar la Huelga Feminista, se acercaron a la plaza para ofrecer un refrigerio de bocatas, cafés y caldo que hizo más llevadera la jornada de movilización que todavía quedaba por adelante.

Tras este acto, la asamblea Huelga 8M se reunió en la Plaza Mayor para disfrutar de una comida popular. Sentadas en circulo compartieron bocatas, juegos, risas, canciones, poesías y taller de pancartas que se alargaron hasta la hora de comenzar la manifestación a las 19:00 horas.

Sobre esa hora comenzó la organización de la salida de la Manifestación. A pesar de que la Asamblea Huelga 8M convocante de la misma había difundido octavillas con el orden de los bloques a seguir en la manifestación, hubo problemas para que grupos como el PSOE respetaran el mismo, teniendo que ser redirigidos en varias ocasiones por las organizadoras.

A la hora prevista la manifestación marchó por su recorrido habitual en una marea violeta que, pese a la alerta por Coronavirus, las contrainformaciones sobre la convocatoria de la Manifestación desde diferentes medios de comunicación y grupos feministas de la ciudad, o la ausencia de convocatoria de Huelga y la desmovilización que esta ha provocado, inundó el centro de Burgos.

Miles de personas de todas las edades se unieron para gritar en las calles contra las violencias machistas. Las organizadoras lanzaban consignas que venían a recoger las variadas realidades que vivimos las mujeres trabajadoras, reafirmando de esta manera que existen múltiples opresiones que atraviesan el género al grito de “Obreras y estudiantes, unidas y adelante” “Mujer trabajadora, también cuidadora” “Que viva la lucha de la mujer obrera” o “Ni una menos, vivas nos queremos”

Tanto en los canticos como el manifiesto final, leído en el templete de Plaza Mayor, hubo referencias a la “respuesta” que está dando la Unión Europea a la crisis que sufren las refugiadas, y a las políticas del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos hacia las migrantes, con especial mención a Grande Marlaska, conocido por mirar hacia otro lado en casos de tortura y violaciones, que no se contenta con subir las vallas de las fronteras 10 metros o anunciar la construcción de un nuevo CIE, sino que además trata de subirse al carro en un lamentable video que el PSOE publicó en su cuenta de Twitter y al que muchas compañeras en todo el estado no tardaron en contestar.

El manifiesto de la Asamblea 8M, con un fuerte contenido crítico y anticapitalista, recorrió cuestiones como la privatización de los servicios públicos, la de la sanidad que está cerrando urgencias en Burgos y condenando al ostracismo sanitario al mundo rural, o la necesidad de una educación pública, gratuita, laica y de calidad y una educación sexo afectiva integral, mientras la extrema derecha pretende imponer el pin parental.

Señalaron el suelo pegajoso y la precarización de las condiciones de trabajo de las mujeres más empobrecidas, y que no se solucionan con una subida del SMI a la que calificaron de “irrisoria”, clamaron contra los desahucios y la gentrificación en los barrios de clase trabajadora, contra la persecución de las migrantes y la violencia hacia la diversidad sexual...

Denunciaron la violencia machista y los femicidios, señalando que las salidas punitivistas para aumentar las penas, o la Prisión Permanente Revisable no son la solución, ya que no están orientadas a la reinserción ni a la transformación de la sociedad, sino a castigar individualmente, mientras las grandes estructuras siguen perpetuando y legitimando la violencia machista. “Mas valen 5 euros en educación, que 100 en prisiones” sentenciaron.

Acabaron planteando que el capitalismo no puede ser feminista, que en él no se puede “poner la vida en el centro” ya que la acumulación de capital es incompatible con los derechos humanos, poniendo de relieve la necesidad de acabar con él como aliado natural y necesario del Patriarcado, y reivindicando a todas aquellas que se atrevieron a enfrentar el orden social establecido y caminar hacia la revolución social.
Tras la lectura del manifiesto, la jornada acabo con una batucada de mujeres que acompañó toda la manifestación, representando nuevamente la performance de “El violador en tu camino”, entre aplausos, y con la llamada a participar en futuras movilizaciones y en la jornada del año que viene, aunque recordando que la lucha sigue todos los días.

La situación del movimiento feminista a nivel local

Como ocurre en el resto del estado español, es de sobra conocido que en Burgos existen diferentes sectores del movimiento feminista con planteamientos muy diferentes entre sí. Por una parte, existe el feminismo histórico de la ciudad, vinculado a líneas ideológicas del feminismo radical y de la igualdad, con una estrategia más centrada en lo institucional y en la divulgación académica, y ligada a una forma de protesta “respetuosa” con los cauces impuestos desde las mismas.
Este sector está representado desde 2016 por la “Coordinadora Feminista de Burgos”, constituida para convocar las “fechas del calendario feminista”, la cual se encuentra actualmente integrada por grupos como Asamblea Feminista, Hypatia, Colectivo 8 de marzo, Iniciativa Feminista, La Rueda y Sinergia Feminista.

Por otro lado, desde hace unos años ha venido desarrollándose en la ciudad un movimiento feminista identificado como interseccional, con un claro carácter anticapitalista y combativo, autogestionado, crítico con la estrategia institucional y que apuesta por organizarse al margen de las mismas, señalando a las propias instituciones como responsables de la violencia estructural y como dique de contención para la necesaria radicalización del movimiento.

Actualmente este sector cuenta con la participación de mujeres provenientes de feminismos de corte libertario, antifascista, socialista-revolucionario, y otras compañeras que, aunque no se identifiquen en ninguno de los anteriores no confían en que un feminismo de calendario nos vaya a movilizar demasiado, ni en esperar que los derechos vengan desde arriba.

Ambos movimientos venían tratando de participar juntos hasta que, en 2019 las personas que conforman la Coordinadora Feminista abandonaron el espacio de la Asamblea Huelga 8M por diferencias y discusiones políticas respecto a cuestiones centrales.

En él siguen participado a nivel individual durante este proceso, compañeras feministas de diversos sectores como la izquierda sindical de CGT y CNT, la Coordinadora de Pensionistas, las MARIS Feministas, Pan y Rosas, Diversidad Combativa y otros, así como compañeras independientes que no participan en ningún grupo o que participan en iniciativas de diferente carácter.

Algunas de las discusiones y diferencias que motivaron la salida de las personas pertenecientes a la coordinadora son estratégicas y se dan en torno al debate sobre el sujeto político del feminismo. La inclusión de las personas trans en la lucha feminista, la necesidad de interseccionalizar o tomar en cuenta las diferentes opresiones y poner de relieve que la clase, la procedencia, la orientación sexual o la racialización atraviesan la opresión de género, la importancia de plantear la unión de luchas y el trabajo con otros colectivos, son líneas rojas que forman parte de todos los debates también a nivel estatal y se están trazando a lo largo de todo el movimiento.

Polarización política estatal

En un momento de polarización política a nivel estatal, de debates por las estrategias y los objetivos, es normal que esto se refleje en el movimiento feminista, el más movilizado en este momento, al igual que está ocurriendo en la izquierda política o en la lucha sindical.

Es decir, cuestiones como que el gobierno de coalición actual, desde el estado patriarcal, capitalista e imperialista se presente a sí mismo como adalid del feminismo, refuerza la necesidad de desarrollar un posicionamiento respecto al régimen y la institución; la lucha de las trans, las migradas o las racializadas hace necesario posicionarse respecto a qué feminismo levantar, si uno inclusivo o uno excluyente; las condiciones laborales de miseria de las trabajadoras o la elevación de la edad de jubilación y el empobrecimiento de las pensionistas, las cuales son el sostén de muchas familias, hacen evidente la necesidad de posicionarse sobre si un feminismo para todas debe estar o no atravesado por la cuestión de clase.

Ante las posiciones sectarias y ultraizquierdistas de algunos grupos de la izquierda radical que caracterizan a todo el movimiento de burgués cuando cada vez más trabajadoras lo están peleando, o ante las posiciones cobardes e infantiles que criminalizan y huyen de los debates profundos y las diferencias diciendo que rompen “la sororidad”, nosotras defendemos que existen múltiples debates que abordar y en los que profundizar, porque el feminismo es un movimiento político que está vivo.

Desde nuestro punto de vista consideramos que hacer visible esta polarización es bastante más honesto que pretender hacer creer que sólo existe un único feminismo que debía coincidir en fondo y forma con el planteado institucionalmente, aunque de manera simbólica hiciese guiños a un discurso anticapitalista. Al igual que ocurre en la izquierda política, y en la lucha sindical, existe y es cada vez más visible un feminismo a la izquierda del oficial, que cuestiona elementos del poder del estado y del sistema económico y social.

Desde Pan y Rosas, en Burgos y a nivel estatal tenemos muy claro donde posicionarnos. Respecto a comportamientos vergonzosos y autoritarios de una parte del feminismo abolicionista, dignos del hooliganismo menos político, que pretende acabar con los debates por la fuerza, frente a las provocaciones e insultos a las compañeras trans y los enfrentamientos físicos como los que hemos observado de manera delirante en Madrid este 8M, frente al paternalismo y la difamación del feminismo local también en Burgos, nosotras creemos que solo con discusión honesta y práctica política, basada en argumentos y no en falacias o ataques personales, que sea pública, profunda, y abierta podrá el movimiento feminista avanzar para ser un movimiento que intente representar a la mayoría de las mujeres trabajadoras, precarias o migrantes, aquí en Burgos y en todas partes, y que de una vez por todas nos sirva para derribar toda opresión y construir un mundo nuevo, una sociedad igualitaria y libre de verdad para todas y todos.






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