Economía

CATALUNYA

El BBVA “cede” 1800 pisos y hace su agosto

La Generalitat y el BBVA firmaron un acuerdo en esta semana por el cual el Banco “cede” 1800 pisos a familias pobres por un alquiler social. No es oro todo lo que reluce.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Viernes 8 de julio de 2016 | 19:12

Foto: El presidente Carles Puigdemont, junto a la directora de BBVA España Cristina de Parias.

Algo completamente impensable hace algunos años atrás ha sucedido. El BBVA, uno de los grandes bancos españoles, ha firmado un convenio por el cual acabará cediendo 1800 viviendas a la Generalitat en un plazo de tres años. El objetivo es que la administración catalana las gestione entre las familias más necesitadas y que estas paguen un alquiler social acorde a sus posibilidades.

Pero, ¿es que la banca ha cambiado radicalmente, y luego de desahuciar miles y miles de familias, se arremanga para ayudar a los más necesitados? O, ¿es que los chupasangres de sus directivos que cobran sueldos millonarios se encuentran más sensibles hacia el pueblo pobre? Nada de ello, la banca está buscando otro negocio más, junto a la Generalitat de Junts pel Sí.

Si quiere la vida color de rosa, no vaya al BBVA

En primer lugar, hay que aclarar que la banca, en toda Catalunya, posee alrededor de 50.000 pisos vacíos. Con la cesión actual, estamos hablando de menos del 4% del total de pisos vacíos. La primera tanda sólo representa algo más del 0,5%. Es decir, que a ésta velocidad pasarán muchos años hasta que la gente disponga de un techo donde vivir. Si la banca quisiera “ayudar” al pueblo golpeado por los recortes, despidos y desahucios, podría ceder todos los pisos vacíos inmediatamente y sin condiciones. Pero, por si hace falta aclararlo, que eso suceda por la “buena voluntad” de los banqueros es una utopía.

En el acuerdo firmado, el BBVA se compromete a que la mitad de los pisos estarán vacíos. La otra mitad está ocupada por familias que fueron desahuciadas del inmueble que había comprado y lo han ocupado para poder vivir, aunque en míseras condiciones. Con éste acuerdo, el BBVA traspasa la “impopular” tarea del desahucio a la Generalitat. La Generalitat le pone una mano de pintura rosa y transforma el desahucio en “inserción social” de las personas que ahora están en esos pisos. El trabajo sucio para la Generalitat y el BBVA se limpia las manos. Negocio redondo para el BBVA.

En marzo pasado, la Generalitat había aprobado un impuesto a las viviendas vacías y por el cual pretendía recaudar unos 8 millones de euros anuales. El BBVA se ahorra de pagarlos, al menos en los pisos cedidos. Y, no solo se ahorra el impuesto. La Generalitat se encargará de cobrar un alquiler social que sería de entre el 10 y el 18% de los ingresos de la renta familiar (calculan entre 150 y 300 euros). Lo que la banca no puede cobrar o le costaría mucho tiempo y dinero hacerlo, lo hará gratis la Generalitat. Una vez más, negocio redondo para el BBVA. Y la Generalitat seguirá con su plan de compra de pisos a la banca. Un traslado liso y llano del dinero de todos a la banca. Negocio redondo, por si no quedaba claro.

Cristina Parias, firmante del acuerdo en representación del BBVA declaraba “nos implicamos en el desafío de nuestra sociedad, facilitando el acceso a una vivienda para familias en riesgo de exclusión…”. Lo que cabe preguntarse es: ¿por qué después de cinco años de miles y miles de desahucios ahora ceden pisos a las familias pobres? Esto es así porque la Generalitat hará el trabajo sucio y como si esto fuera poco, el BBVA cobrará algo. Así la banca podrá ir cambiando activos inútiles en sus libros contables por dinero contante y sonante.

Por una Reforma urbana al servicio de los trabajadores y el pueblo

Para resolver el problema de la vivienda, en primer lugar, lo que hay que hacer es buscar resolver el problema de las familias sin techo o que están ocupando pisos con el miedo de ser echadas en cualquier momento. Y para ello hay que tomar una medida sencilla: expropiar todos los pisos vacíos de los grandes propietarios (banca, inmobiliarias, etc.) y ponerlos a disposición de todas estas familias. Ni un duro para la banca. Primero la gente.

Esta es una medida urgente para ir resolviendo los graves problemas sociales que hay en los barrios, como la falta de equipamientos sociales, de colegios y de institutos. La falta de espacios verdes o de instalaciones sanitarias. Para ello es necesario diseñar una gran reforma urbana sobre la base de impuestos progresivos a las grandes fortunas para solucionar los graves desajustes que tienen los barrios populares.

Pero esto, claro está, no se puede hacer mediante la gestión eficientemente capitalista de los ayuntamientos o los gobiernos de las comunidades. Esto a los banqueros, que consideran su propiedad un derecho inalienable, hay que imponérselo. Como decía Marx, derecho contra derecho, prima la fuerza.






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