Cultura

HUELGAS ESPAÑA

El Ballet Nacional de España va a la huelga

Los bailarines y músicos del Ballet Nacional de España (BNE) convocan una huelga para reivindicar la mejora de sus condiciones de trabajo y terminar con la temporalidad de sus contratos.

Clara Mallo

Madrid | @ClaraMallo

Viernes 24 de junio de 2016 | 19:39

Foto: El sombrero de tres picos. Ballet Nacional de España. Fotografía: María Alperi

Los paros convocados por el Comité de Huelga integrado por las y los trabajadores están previstos para los días 18, 19, 25 y 26 de junio, y 2 y 3 de julio. La huelga será secundada por un grupo de 33 bailarines, músicos y cantaores, de los 42 que componen el BNE y que reclaman la "naturaleza indefinida de sus contratos", actualmente en fraude de ley, una reivindicación que rechaza el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM) del cual es dependiente el Ballet Nacional de España.

El objetivo de esta huelga es denunciar la lamentable situación contractual en la que se encuentran y que les obliga a tener que firmar un contrato temporal de 1 año de duración cada mes de septiembre, al inicio de una nueva temporada. Los integrantes de la compañía estatal pública solicitan el reconocimiento de antigüedad en sus respectivos contratos (algunos llevan hasta 16 años solapando contratos temporales) algo a lo que el INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música), institución dependiente del Ministerio, se opone frontalmente. Desde este organismo alegan que para disponer de un contrato indefinido deben haber superado una prueba de selección, prueba (de enorme dificultad) que todos y cada uno de ellos ya han superado para poder acceder a la compañía.

El motivo que ha desencadenado esta situación es la última decisión del INAEM cuando, en marzo de 2016, les propuso a los bailarines y todo el equipo del BNE una “solución alternativa” a esta situación ya de por sí precaria. Se mantenía la temporalidad de sus contratos (actualmente en fraude de ley como corroboran varias sentencias judiciales), pero hay que añadir que los bailarines estarían obligados a pasar una audición todos los años para poder seguir en la compañía. Dicha prueba, repetimos, ya la han superado todos los integrantes que conforman en la actualidad la compañía para poder acceder. Si no realizasen dicha audición, perderían su antigüedad en el ballet, antigüedad que a día de hoy tampoco queda reflejada por el carácter temporal de sus contratos.

Además de pasar una audición anual para poder permanecer en la compañía, les obligarían a firmar un nuevo contrato de una duración de 3 años, tras los cual se produciría el cese de sus contratos, asistiendo a la casi completa desaparición de toda la plantilla que conforma la compañía con nefastas consecuencias artísticas para la institución. Ésta propuesta del INAEM (que se produce en un momento de desconcierto y bloqueo político) afectaría al futuro de la compañía y debe ser estudiada y analizada detenidamente. Ante esta situación, los artistas del BNE se han visto obligados a convocar paros parciales que afectarían a las funciones del sábado y el domingo en el Teatro de la Zarzuela hasta el próximo 3 de julio.

Estas lamentables condiciones laborales también son padecidas por los bailarines y equipo artístico de la Compañía Nacional de Danza, el otro referente estatal en el ámbito de la danza. Durante los últimos años, la Compañía Nacional de Danza también ha reivindicado una mejora de sus condiciones laborales debido a la problemática especialmente en relación al pago de horas extras. En mayo del 2014 asistimos a una alteración del horario de inicio de algunas representaciones en el Teatro Real.

A esto debemos añadir la particular e insólita situación que viven tanto el Ballet Nacional de España como la Compañía Nacional de Danza, las dos principales compañías estatales dependientes del ministerio, al carecer de una sede propia, esto es, un teatro que actúe como sede principal para cada compañía. Los principales teatros del mundo cuentan con su propia compañía de ballet. La Ópera de París, el Teatro La Scala de Milán, la Ópera de Viena, el Teatro Colón de Buenos Aires o el Teatro Municipal de Santiago de Chile, por poner algunos ejemplos, son espacios escénicos que cuentan con una compañía de ballet propia que actúa a lo largo de la temporada.

Las consecuencias de esta situación insólita a nivel mundial es que ambas compañías se ven obligadas a contactar con diferentes espacios escénicos para poder conformar una temporada estable y planificar los diferentes estrenos y piezas de repertorio que van a interpretar cada temporada. Recordemos que este grave problema viene de lejos, desde la creación de ambas compañías, hace ya más de 35 años.

La situación de bailarines y músicos del Ballet Nacional de España no es excepcional en el ámbito de la cultura y las artes escénicas. Como en muchos otros sectores los convenios y situación de precariedad que viven sus trabajadoras y trabajadores es enorme. En este caso, el Ballet Nacional de España es una compañía de titularidad pública, lo cual no garantiza la mejor situación laboral.






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