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ELECCIONES MADRID

El "Carmenismo" y las razones de su derrota electoral

La mayoría de encuestas preelectorales auguraban en Madrid un escenario donde las fuerzas del llamado “bloque de izquierdas” revalidaban la victoria del 2015. Como se vio el pasado domingo, no fue así.

Juan Carlos Arias

Madrid | @as_juancarlos

Miércoles 29 de mayo | 17:19

Los insuficientes resultados obtenidos en las municipales por Más Madrid han dado al traste con el proyecto de Manuela Carmena de continuar rigiendo la capital durante al menos otra legislatura.

A hombros de realizaciones políticas tan escasas como “Madrid Central”, la enorme reducción de la deuda municipal y/o la rehabilitación de algunas calles y aceras del centro de Madrid, Manuela Carmena pretendía erigirse en triunfadora de la noche electoral madrileña.

Esto, unido a un cóctel de traiciones esenciales por parte de Carmena al programa que le dio la alcaldía en 2015, una política manifiestamente neoliberal, un exacerbado personalismo y las propias luchas políticas en el seno de Podemos, han desembocado en el enorme fracaso del principal “Ayuntamiento del cambio”.

Al calor de la subida electoral del PSOE de Pedro Sánchez y la consistente movilización de “la izquierda” que se había producido en las generales, junto al tirón que se esperaba de Manuela Carmena en la capital y los índices de popularidad cercanos al “mejor” Gallardón, la victoria parecía algo muy tangible. Todo ello aderezado con una fuerte caída del PP por la corrupción, sumado a unos candidatos bastante débiles y con una campaña marcada de polémicas.

Además, Vox y Ciudadanos que seguían siendo una incógnita sobre su solidez política frente al PP. Frente a esta situación, las únicas inquietudes que sobrevolaban la candidatura de Más Madrid era el posible trasvase de votos a Madrid en Pie (de Carlos Sánchez Mato), o el hecho de que en las generales de hace un mes los resultados en la capital no sumaron una mayoría para reeditar la victoria del 2015.

Finalmente, se produjo la victoria de Manuela Carmena pero con números que no han sumado, junto a los del PSOE, lo suficiente para asegurar la continuidad en el Ayuntamiento de Madrid del “bloque de izquierdas”, a expensas de lo que termine haciendo Ciudadanos que últimamente parece expresar dudas sobre sus posibles alianzas políticas.

La candidatura encabezada por Carmena obtenía el 30,94% de los votos totales emitidos. Esto significa que la votaron 503.666 madrileños. Un retroceso de algo más de 16.000 votos y casi un 1% menos de volumen de voto.

Detrás de la candidatura de Más Madrid quedó el PP, que alcanzó los 394.442 votos el 24,23% del total de los sufragios emitidos, lo cual resulta una absoluta debacle. Pierde nada menos que el 10,37% del apoyo electoral, dejándose por el camino la friolera de 169.712 votos. Aunque resultará una “derrota dulce” si al final consiguen el Gobierno de Madrid con los apoyos de Ciudadanos y Vox.

A continuación se ha situado el partido de Ciudadanos con el 19,13% de los votos (311.416 votantes) superando el 11,4% de 2015. Un ascenso insuficiente para conseguir el objetivo más preciado, y con relevancia en el actual contexto político de división en el bloque de la derecha, el de realizar el sorpasso al PP.

El PSOE ha quedado relegado a la tercera fuerza electoral en el municipio de Madrid al ser adelantado por Ciudadanos. Sufriendo un profundo batacazo en un momento de relativa proyección ascendente del proyecto político socialista de Pedro Sánchez. La pérdida de 1,58% puntos porcentuales, parece seguir en la estela que lleva el PSOE elección municipal tras elección municipal en Madrid según la cual no termina de tocar fondo.

Por último la irrupción de Vox como quinta fuerza política en la capital, confirma los augurios tenebrosos sobre la presencia de una ultraderecha neo franquista y ultra-reaccionaria que con 124.181 votos, partiendo de menos de 10.000 en las pasadas elecciones locales, experimenta un crecimiento porcentual de casi el 8% sobre el volumen de votación.

El fracaso de Manuela Carmena en los barrios obreros y populares

La fuerza de la candidatura de Ahora Madrid en las elecciones de 2015 tuvo relación directa con la existencia de una efervescencia política derivada de las consecuencias del 15M y de las importantes movilizaciones impulsadas por las diferentes mareas y las marchas de la dignidad.

Con el impulso de las confluencias y los movimientos sociales, políticos y ciudadanos que se integraron en la candidatura de Ahora Madrid, se despertaron ilusiones en los barrios populares y obreros de la capital sobre la base de un programa reformista que abordaba problemas sociales candentes que estaban movilizando a amplios sectores: fin de los desahucios, remunicipalización de los servicios públicos, auditoría de la deuda, impulso de las inversiones y las políticas sociales en los distritos más humildes, políticas urbanistas de igualdad territorial y no especulativas, creación de bolsas de empleo municipal, etc.

Pero con el problema, como señalábamos desde la CRT, no solo del programa reformista de Ahora Madrid y de Podemos, sino que ni siquiera se establecía una estrategia de movilización social y enfrentamiento político contra los grandes grupos económicos de poder de la ciudad. Único modo real de llevar adelante cualquier programa que abordara aunque sea parcialmente el problema de la vivienda, del urbanismo o de la deuda.

Siendo que finalmente los presupuestos aprobados fueron votados junto con el PP y que supusieron el cese del concejal de Hacienda Carlos Sánchez Mato, que hasta el final también estuvo aplicando los ajustes necesarios.

Todo ello con el apoyo directo y explícito de Podemos y sin llamar ninguno de los grupos pertenecientes a Ahora Madrid a movilizaciones y lucha en la calle contra la imposición política presupuestaria del Gobierno neoliberal del PP.

Por eso, toda esa corriente de ilusión se ha ido desinflando, como era previsible, ante las políticas absolutamente decepcionantes y claramente neoliberales y continuistas con las del PP o del PSOE, de Manuela Carmena y Ahora Madrid.

Tras cuatro años de legislatura, que en ningún caso han llevado a cabo ni siquiera las políticas reformistas prometidas, queda agotado el proyecto político, con el desvío a lo institucional y sin que el denominado “bloque de izquierdas” haya sido capaz de capitalizar en Madrid la polarización política.

Un primer fenómeno ha sido la caída de la participación en lo que conocemos como los distritos del “cinturón rojo” de la capital. Distritos como Villaverde, Usera, Vallecas, Carabanchel, San Blas, La Latina y Vicálvaro bajaron su participación entre un máximo de un 4,3% y un mínimo de un 1,6%.

Mientras en el conjunto de la capital la abstención no llegó al 32%, en estos distritos se superó (Puente de Vallecas 41%; Usera 42,4%; Carabanchel 38,64%; Villaverde 39,79%).

Como contracara, en los barrios de mayor renta del norte y centro la abstención fue bastante menor (Retiro 23,47%; Salamanca 26,78%). Por ejemplo, en el distrito de Puente de Vallecas el “bloque de izquierdas” obtuve 9.098 votos menos, mientras que el “bloque de derecha” 2.362 más.

Resumiendo y agrupando los resultados totales por los distritos de la capital, se obtiene un resultado que implica una pérdida de votos para "el bloque de izquierda" que alcanza los 47.781 votos, mientras que el bloque de derecha suma 70.906 votos más de conjunto.

Salvo salvamento in extremis, nada menos que de Ciudadano, la “abuelita entrañable” queda fuera de la alcaldía y de la política. De hecho para lograr la victoria Manuela Carmena hubiera necesitado muchos más votos, además de los perdidos: unos 60.000 más, nada menos.

Por eso los votos obtenidos por la candidatura de Madrid en Pie encabezada por Carlos Sánchez Mato (42.598 votos, un 2,63%) no han sido la causa de la derrota del “bloque de izquierdas”. Incluso si todos esos votos hubieran ido en bloque hacia Manuela Carmena no serian suficientes para lograr la mayoría absoluta.

El fracaso electoral de Podemos de un lado y Carmena-Errejón de otro ha dejado muy tocados a Pablo Iglesias y Errejón, sin que ninguno pueda presumir de un panorama político claro y con futuro.

Sin embargo, la situación política podría dar un giro de 180 grados si, pese a los resultados, tratara de ser nombrada alcaldesa el próximo día 15 de junio cuando se produzca la constitución del Ayuntamiento tras las elecciones. Incluso ha llegado a señalar que tratará de lograr la investidura dado que “es la candidatura que tiene mayor número de votos”.

Lo que parece indicar que podría alcanzar un acuerdo nada menos que con Ciudadanos y el PSOE con lo que el sesgo conservador y neoliberal podría llegar a alcanzar cotas estratosféricas respecto de sus políticas ya bastante conservadoras.

Desde la CRT pensamos que solamente la movilización y la lucha organizada y permanente en la calle, sin ninguna expectativa ante el Gobierno municipal que pueda surgir, no digamos de un pacto con Ciudadanos, puede lograr modificar la relación de fuerzas necesaria para imponer un programa que acabe con los problemas estructurales de los sectores populares.

Un programa que luche por la finalización de los desahucios -siguiendo el ejemplo de los vecinos de Argumosa que durante mucho tiempo hicieron imposibles los desahucios en su edificio-; la lucha en favor de la viviendas sociales públicas mediante la expropiación de las viviendas de los bancos especuladores; la construcción de las escuelas infantiles (guarderías) gratuitas y públicas necesarias; la finalización y reversión para uso público de los pelotazos urbanísticos; la remunicipalización de los servicios; la atención a las necesidades sociales de la población humilde por encima de todo; y el fomento de las inversiones públicas y la creación de empleo directo municipal.






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