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MONARQUÍA

El Gordo de 82 millones del Rey Emérito sin boletos

La fiscalía suiza cifra en 82 millones de euros los negocios que tenían en común el monarca emérito y Corina Larsen. Un auténtico Gordo sin jugar un solo boleto, tan solo hacía falta estar en el trono por gracia de Dios y de Franco.

Ivan Vela

@Ivan_Borvba

Miércoles 23 de diciembre de 2020 | 17:37

Las investigaciones llevadas a cabo por la fiscalía suiza cifran en nada más y nada más que en 82 millones de euros los negocios comunes entre el Rey emérito y Corina Larsen. Un montante repartido entre sociedades, cuentas y fundaciones. Es decir, parte de esos fondos o bien fueron directamente a cuentas vinculadas al monarca, a través de fundaciones, o bien fueron derivados por estructuras mercantiles del ex monarca a cuentas bancarias vinculadas a Larsen.

¿La procedencia?, según el fiscal Yves Bertossa estos fondos vienen de Kuwait, Bahrein, Arabia Saudí, México y Marruecos (en este último caso en forma de unos terrenos). Esa agenda de amigos que el rey emérito ha sabido cultivar a lo largo de su reinado con dictaduras de diferente pelaje y que tan suculentos beneficios le han reportado, a la luz de la investigación de la fiscalía helvética.

El montante más grande de esta cantidad sigue siendo el “regalo” del anterior Rey de Arabia Saudita de 64,8 millones de euros. Una transferencia que la fiscalía suiza cree que es una comisión relacionada con la construcción del AVE a La Meca. Este movimiento se empezó a tramar en 2008, con Juan Carlos en el trono y por lo tanto con la correspondiente inmunidad que la “democracia” del Estado español le otorga.

Es en ese momento cuando contacta con Dante Canónica y Arturo Fassana para construir esa arquitectura financiera para recibir el pago desde Arabia Saudita. Cuatro años después, en 2012, un endurecimiento de las leyes en Suiza contra evasión fiscal provocan el siguiente movimiento del emérito. Juan Carlos se deshizo de los más de 64 millones realizando una transferencia “irrevocable” a Larsen.

En una de las cuentas de ese entramado de fundaciones y cuentas, quedaron depositados los 64 millones; concretamente en las cuentas de la fundación Lucum, creada por Rhone Gestión, sus gestores de los fondos en Suiza.

Esta documentación está siendo remitida a las instituciones judiciales españolas, pero como se dice, “las cosas de palacio van despacio” y además, nuevamente PSOE, PP y Vox se ponen al servicio de la corona bloqueando toda investigación que se pretenda abrir sobre el emérito.

De hecho, tras el último escándalo de corrupción del emérito que pagó más de 678 mil euros a hacienda para evitar la vía penal, hace dos semanas se presentaron en el Congreso dos solicitudes para investigarlo y a la Casa Real. Pero el martes de la semana pasada ya fueron rechazadas.

Frente a este parapeto de PSOE y PP (al que lógicamente se suma VOX) tanto Podemos e Izquierda Unida giran la cara. Echenique ya avisó en abril que no era momento de investigar a la Corona, y parece que en esas siguen, limitando lo máximo posible las críticas. Ni tan siquiera fueron parte de las citadas solicitudes de investigación impulsadas por EH Bildu y apoyadas por ERC, JuntsXCat, CUP, BNG, Más País y Compormís.

Es indignante que mientras siguen saliendo noticias que indican lo que era un “secreto a voces” de la familia real, el actual gobierno siga protegiendo a la institución más reaccionaria, corrupta y arcaica del Estado español. La monarquía ha sido y sigue siendo garante de que las grandes familias capitalistas que se enriquecieron durante la dictadura franquista pudieran seguir haciéndolo hasta el presente.

La monarquía borbónica está atravesando la que probablemente sea su mayor crisis desde su restauración en 1975. Y más en estos momentos de crisis económica y social, los negocios del emérito y de la Corona no pueden si no provocar aún más rechazo. No cuesta pensar la inversión que se podría realizar en Sanidad o Educación pública si los costes de la Familia Real en las arcas del Estado quedaran en 0 euros.

Frente a los intentos restauracionistas que impulsa el gobierno “progresista”, intentando proteger a la Corona y separando al emérito de Felipe VI, la pelea por un programa democrático radical, que pelee por procesos constituyentes donde poder decidir la forma de Estado, solo puede plantearse desde un gran proceso de lucha y autoorganización obrera y popular.

Un proceso que dejará aún más en evidencia el papel de la monarquía, de los partidos al servicio del IBEX35 y sus instituciones y hará que cada vez más sectores de la clase trabajadora y el pueblo vean la necesidad de luchar por un verdadero poder propio para que su voluntad sea respetada: gobiernos de las y los trabajadores y los sectores populares.






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