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El mal menor "contra la derecha" ya gobierna. Sí, abre camino a la derecha y sí, necesitamos una alternativa

Tienes inquietud por frenar a la derecha, que sería capaz de enviar al ejército contra migrantes, aumentar el gasto en rearme imperialista o sacar tanquetas contra huelguistas. Solo que ésto ya lo ha hecho el gobierno “progresista” que aplica su agenda. Sin embargo, es posible (y necesario) construir una alternativa.

Jorge Remacha

Lunes 30 de mayo
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Cuando Margaret Thatcher se retiró como Primera Ministra de Gran Bretaña le preguntaron cuál había sido su mayor logro político. Tras declarar la guerra a Argentina, participar en atolladeros imperialistas en medio mundo, imponer un programa de desmantelamiento de los servicios sociales británicos, declarar la guerra a sindicatos, profundizar la persecución racista, promover una vuelta a los valores patriarcales y ser un referente del neoliberalismo mundial, no eligió ninguna de estas como respuesta.

Simplemente dijo “el nuevo laborismo”. Y posiblemente era una afirmación certera.

El “nuevo laborismo” era resultado del eslogan "New Labour, New Life for Britain" que asumió el Partido Laborista británico para resumir su conversión al neoliberalismo. No es que antes no hubiera traicionado a la clase trabajadora británica o aplicado ajustes una y otra vez, pero Thatcher sabía bien que conseguir que el principal partido que se decía de izquierda aplicara políticas de derecha era una enorme victoria.

“There’s no alternative”, decía.

Pero ahí no tenía razón. Es cierto que al decir que no hay alternativa reflejaba bien la falsa pluralidad de la democracia burguesa cuando los partidos asumen la propiedad privada y el orden capitalista. Pero también, aunque esto implique que los partidos capitalistas de derecha y de izquierda discutan mucho en la televisión o el congreso, pero realmente obedezcan a los mismos dueños de todo, sí hay alternativa. Sólo que esa alternativa está más allá del sistema capitalista, también en 2022. Te equivocaste, Margaret.

Esta anécdota nos sirve para ver cómo los capitalistas saben muy bien que lo que nos expropian cada día está bien a salvo también bajo los gobiernos que se dicen de izquierda o progresistas, pero tienen una estrategia de reformas dentro del sistema capitalista. Por eso, para este ejemplo ya no hablamos de la Thatcher, sino el gobierno de PSOE con IU y Podemos, que criticaban la reforma laboral del PP, pero han llevado adelante una reforma laboral que cuenta con el visto bueno de las direcciones de CCOO, UGT, la patronal y hasta de Ana Botín o la FAES.

Y tal vez las direcciones de UGT y CCOO se hayan esforzado en mantener quieta la calle y alabar la reforma en contra de los intereses de la clase trabajadora, pero en el caso de la patronal y la banca, al igual que Thatcher, no se suelen equivocar de bando.

Cuando decimos que este gobierno supuestamente progresista le abre el camino a la derecha nos referimos a que se encarga de aplicar este tipo de ajustes no muy lejos de cómo haría la derecha, pero dejando vía libre a la extrema derecha (y sí, hablamos de VOX) para tratar de parecer “rebelde”, pero no es más que el partido de los pijos y señoritos tratando de ganarse el apoyo de los trabajadores cabreados y la juventud frustrada.

Aquí coincidimos con lo que decía el compañero Pablo Castilla al preguntarse “¿Por qué crece la extrema derecha? Para responder a esta pregunta hay que preguntarse ¿Qué está haciendo el gobierno del PSOE y Unidas Podemos? Porque no hay nada mejor para que crezca la derecha que un gobierno mal de izquierdas que aplica su agenda.”

Si dice que es “de izquierda” un gobierno que nada más llegar abrió un nuevo centro de internamiento para extranjeros, mandó tanquetas a Cádiz (mientras pedía confianza), ha subido el gasto en defensa mientras manda armas a Ucrania y se apunta el primero de la fila a aplicar sanciones, llevó al ejército a Ceuta y Melilla contra miles de migrantes, vendió al Sáhara a la monarquía marroquí a cambio de reprimir a quien huye del hambre y la guerra más lejos de Europa, ¿esta es la izquierda que va a parar a la derecha xenófoba?

Si dice que es “de izquierda” un gobierno que prohibió el 8M mientras autorizó a los nazis a desfilar amenazando por Chueca, mantiene todos los pactos entre la Iglesia y el Estado con dinero público y leyes educativas, sigue negando el derecho al aborto si no hay papeles o a cientos de kilómetros de tu casa, minimizó y aplazó todo lo que pudo la Ley Trans, tuvo a las trabajadoras del SAD acampadas frente al Ministerio, reprimió la manifestación contra el asesinato homófobo de Samuel, ¿esta es la izquierda que va a parar a la derecha patriarcal?

Si dice que es “de izquierda” un gobierno que está rescatando a las grandes empresas con dinero público mientras los precios están en su mayor subida desde 1985, los sueldos siguen congelados, la electricidad y los carburantes están alcanzando récords, los desahucios y despidos siguen mientras protege las ganancias más altas de la historia de las eléctricas y la gran patronal, ¿esta es la izquierda que va a parar a la derecha antiobrera? ¿La van a parar las burocracias sindicales de CCOO y UGT que obedecen a este gobierno?

Más bien, una “izquierda” que se dedica a hacer esto sólo puede contribuir a que se extienda la desmovilización y se le ponga la alfombra roja a la derecha. No podemos permitir que la extrema derecha se extienda por el espacio libre que le deja este gobierno, que cunda el pesimismo, ni que los capitalistas, con gobiernos de derecha o que se dicen de izquierda, nos impongan nuevas derrotas.

¿Acaso confiar en el PSOE, Podemos o IU nos sirve para pelear por medidas tan básicas y urgentes como una subida salarial directa que revierta la mordida salarial que ya se ha efectuado, cláusulas de revisión salarial que indexen el IPC de forma mensual y de forma automática, la nacionalización sin indemnización y bajo control de trabajadores y usuarios de los oligopolios de la energía y el trasporte, la congelación e intervención del mercado del alquiler, la intervención de los grandes mayoristas e intermediarios de la alimentación o la expropiación de las viviendas de los grandes propietarios para crear un parque público de alquiler social?

Más bien sus medidas que explicábamos anteriormente son la prueba de que han hecho todo lo contrario y que estos partidos son responsables, por mucho que se pinten de progresistas o de vez en cuando actúen como si no estuvieran en el gobierno, sin tocarles ni una coma a los capitalistas.

Por eso la alternativa contra la guerra y el rearme imperialista, el ascenso de la extrema derecha y los males y opresiones producto del capitalismo que les jóvenes tenemos que sufrir día a día no pueden venir de aquellos que se proponen gestionarlo, “porque el reformismo, en su camino de pequeñas reformas cuando se puede y ataques cuando de lo pide la patronal o la UE, siembra el terreno para el avance de la derecha y deja desarmada a la trabajadora y los sectores populares para enfrentar las barbaries del capitalismo como lo son la guerra o la pandemia”.

La decadencia de Podemos, lo que queda a su izquierda y la actualidad de pelear por una sociedad socialista

No sólo queremos pelear por reformas y menos aún dentro del capitalismo que nos está llevando a guerras, crisis y miseria. No sólo queremos resistir, queremos conquistar una sociedad socialista, sin explotación ni opresión.

Para esto es nos jugamos a construir una izquierda anticapitalista independiente del reformismo y quienes se resignan a que no hay otro futuro posible que el que el capitalismo nos ofrece. ¿There’s no alternative? Respondemos un no rotundo a Thatcher, pero también al gobierno “progresista” que aplica el programa de la patronal.

Peleamos por levantar una alternativa revolucionaria, una izquierda que ponga en el centro desarrollar la organización y movilización social, con la clase trabajadora al frente, para conquistar ese otro futuro posible y deseable. Pelear por una sociedad socialista en el siglo XXI no tiene nada de utópico. Creer que el capitalismo se puede humanizar, sí.


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Jorge Remacha

Nació en Zaragoza en 1996. Graduado en Historia en la Universidad de Zaragoza. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español y en la agrupación juvenil Contracorriente.

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