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BANKIA DESPIDOS

El trágico suicidio de un trabajador despedido por el ERE de Bankia

Un trabajador despedido por el ERE de Bankia se suicidó hace unos días. Desde Izquierda Diario queremos recordar a todos los trabajadores que se han quitado la vida ante la terrible indefensión laboral.

Juan Romero

Madrid | @jromelasco

Viernes 12 de febrero de 2016 | 20:14

Esta historia empezó en el 2013, pero los despidos se han sucedido hasta fines del 2015. La tragedia de los despidos se acrecienta con el paso del tiempo y la falta de salidas.

Hace años, antes del inicio de la crisis, el pensamiento predominante entre muchos trabajadores era mejorar, conseguir un mejor trabajo, donde te explotasen menos y no tener que vivir para trabajar, sino trabajar lo suficiente y vivir lo máximo. Con la crisis, las expectativas han cambiado y nos agarramos a curros miserables. Pero esto no es lo más triste. Lo peor es que haya trabajadores despedidos como los del ERE de Bankia que lleguen a quitarse la vida. Muchos de estos trabajadores despedidos se preguntan ¿Por qué me han despedido? ¿Por qué tenemos que pagar la crisis?

El ERE de Bankia que en principio se estimó en la destrucción de 6000 empleos, fue renegociado en Bruselas, quedando reducido a “solo” 4500 trabajadores despedidos. Ante esto, muchos trabajadores que superaban los 56 años pidieron darse de baja, pero a muy pocos de ellos les fue aceptada, debido que habían trabajado muchos años y su indemnización era alta. Por lo tanto, Bankia despidió a los que llevaban menos tiempo. Según el ERE, una comisión evaluaría las competencias de cada trabajador, para despedirle. Pero… para la patronal los trabajadores somos peones sin importancia y los despidos fueron al azar, mediante una carta tipo de 3 renglones sin explicación alguna.

Además, los trabajadores nunca fueron informados de lo que habían firmado los sindicatos con la patronal y en palabras de un trabajador: “Nos han dejado como basura en un rincón.”

Los sindicatos CCOO, UGT, ACCAM, SATE y CSICA pactaron indemnizaciones de 30 días por año trabajado, tanto para las bajas voluntarias como para los despidos forzosos.

Para las bajas se establecía un tope de 22 mensualidades, una prima de antigüedad de 2.000 euros por cada trienio y otra de voluntariedad, de entre 4.000 y 24.000 euros, dependiendo de la antigüedad, así como una tercera prima para quienes llevaran más de 25 años en la empresa: entre 5.000 y 6.000 euros por año según la retribución individual del trabajador.

Los forzosos, en cambio, tenían un límite de 20 mensualidades y sólo cobrarían la prima de antigüedad de 2.000 euros. Si, además, aceptaban inscribirse en la bolsa de empleo de Bankia, la indemnización se reducía a 25 días por año, con un tope de 16 mensualidades y no cobraban la prima de 2.000 euros. Es decir, a Bankia le resultaba mucho más rentable despedir que aceptar una baja voluntaria.

Por si fuera poco, Bankia y las direcciones burocráticas de CCOO, UGT, ACCAM, SATE, CSICA y ACB bajo la apariencia de acuerdos de aplicación de la Ley Orgánica de Libertad Sindical y de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se comprometieron a no promover o convocar elecciones sindicales hasta el 2018 a cambio de diversas prebendas, entre ellas una inyección económica de 647.000 euros anuales.

Resultado de todo esto, con decenas de juicios iniciados por despido improcedente, tres trabajadores se suicidaron.

Pero además de esto, lo más importante es el mensaje que la patronal aliada con las elites políticas y las burocracias sindicales envían a la clase trabajadora, tratando de normalizar lo que no lo es.

No puede ser normal el trabajo basura, los salarios de hambre y unas condiciones laborales decimonónicas. No puede ser normal que haya sindicatos con direcciones burocratizadas que traicionan a los trabajadores y sistemáticamente acuerdan negocios con las patronales para que éstas hagan y deshagan a su antojo.

Quieren hacernos sentir que en esta situación de crisis económica con cinco millones de parados la perdida de nuestro puesto de trabajo pasando a la situación de paro es una sentencia de muerte, en la que tanto la experiencia como la edad juegan en contra.

La Patronal, no nos engañemos, no busca crear empleo, busca la esclavización de la clase trabajadora mediante la precariedad y la indefensión laboral para conseguir su única meta: la apropiación del capital Poco o nada les importa pisotear derechos humanos y laborales, abocándonos a la pobreza y esclavizándonos por medio de la precariedad laboral.

Por ello, solo mediante la organización y la unidad de clase, podremos hacer frente este enemigo común, que despide, humilla y mata a nuestros compañeros.

El trabajador CJFR despedido por el ERE de Bankia se suicidó hace unos días… ¡Por él y por todos, no nos rindamos!






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