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GALICIA 20D

En Marea supera en votos al PSOE en Galicia y el BNG no obtiene representación

El PP pierde un 15 % de votos y aparece Ciudadanos en el espacio de la derecha. En Marea (Anova, Podemos y Esquerda Unida) supera a un debilitado PSOE y desbanca al BNG. Los resultados expresan un importante giro a la izquierda en la sociedad gallega.

Jacobo A. García

@Jacobscarface

Martes 22 de diciembre de 2015

Foto: EFE / Eliseo Trigo

Para empezar es importante señalar que la participación ha aumentado en estos comicios en Galicia. Fue de un 73 % de los votos, frente a un 62 % en la anterior cita electoral. Aun así, es destacable que no haya aumentado el número de electores, dado que la población residente en Galicia ha disminuido por el envejecimiento y la emigración.

Los resultados electorales son los siguientes: el PP obtuvo 10 diputados de los 23 y un 37% de los votos, En Marea (coalición de Anova-IU-Podemos) consiguió 6 con un 25% de los votos y el PSOE 6 pero con porcentaje menor, un 21 %. Marca la sorpresa Ciudadanos, con un 9 % y un diputado. Por otra parte la candidatura Nós-Candidatura Galega, en donde está inscrito el BNG, se queda sin representación, con apenas un 4 % de los votos.

Es significativo que en ciudades como Vigo En Marea sea la primera fuerza política, con el 33 % por encima del PP, y dejando al PSOE en tercera posición, cuando esta ciudad tiene una mayoría absoluta del PSOE en su ayuntamiento. Así como en Ferrol donde se sitúa segunda con un 30 % de los votos. Estas son ciudades con un fuerte peso industrial. En Coruña En Marea también queda segunda con un 30% de los votos pisándole los talones al PP, con poco menos del 31%. Aunque esto era más de esperar por el triunfo obtenido por Marea Atlántica en las Municipales en esa ciudad.

En Santiago de Compostela parece que el BNG resiste mejor con un 5 % de los votos. Al Igual que en Pontevedra con un resultado similar, aunque bastante malo ya que Pontevedra es un feudo tradicional del BNG, que lleva gobernando la ciudad varias legislaturas. En las provincias de Lugo y Ourense es donde el PP sale menos mal parado, superando el 40 % de los votos, y relegando a En Marea a la tercera posición. Tenemos que destacar también la región del Morrazo, en la provincia de Pontevedra, de fuerte tradición de lucha obrera y social, donde triunfan claramente las opciones de izquierda. Mostramos lo más destacable de dos principales núcleos de población de esta comarca; Cangas y Moaña. En Cangas En Marea gana aplastantemente con un 40 % de votos y Nós- Candidatura Galega se mantiene más fuerte superando el 6 %. Resultados similares en Moaña con En Marea ganadora con un 33% y Nós-Candidatura Galega en torno a un 9 % de los votos.

El PP pierde más de 200 mil votos en el conjunto del territorio gallego debido al desgaste de su gobierno por la aplicación de recortes y medidas antipopulares. Ese descontento es recogido parcialmente por Ciudadanos. Pero sobre todo podemos observar un giro a la izquierda, que se expresa en la caída del ya débil PSG-PSOE. Sin embargo, la crisis del bipartidismo no ha beneficiado al histórico partido de la izquierda nacionalista BNG, que ha caído en picado debido al peso de las nuevas alianzas neo-reformistas.

Esto se explica en parte por el descrédito del PSOE por sus casos de corrupción y la participación del BNG en la cogestión de privatizaciones y despilfarro en el gasto público en el bipartito autonómico hasta el 2009, así como una política de colaboración con el PSOE en muchas localidades, que no mejoró la situación económica de sus habitantes. Pero la caída del BNG tiene más que ver con una pinza formada por parte del nacionalismo gallego, Anova, que siempre fue más proclive al pacto con fuerzas de izquierda de ámbito estatal. De esta forma, En Marea fue capaz de obtener votos de un espectro ideológico amplio, desde la identidad más nacionalista o más anticapitalista, hasta la simple crítica a la corrupción de los votantes de centro izquierda. Esa gran “fronte ampla”, que hasta hace poco teorizaba Xosé Manuel Beiras, que además pudo tener el respaldo mediático de Podemos y Pablo Iglesias, terminó de desbancar electoralmente a la fuerza tradicional de la izquierda nacionalista gallega.

El BNG intentó contrarrestar esta alianza con un agrupamiento de pequeños partidos nacionalistas a su izquierda y a su derecha, así como en su periferia política y cultural para salvar la elección. Así, optó por un discurso en clave más nacional que social que no caló en los electores. Además, realizó un pequeño giro a la izquierda, con propuestas como la Banca Pública o la salida de la OTAN, para intentar ganar al electorado más anticapitalista y tapar la anterior gestión en bipartito con el PSOE hasta el 2009. Pero, de alguna forma, Nós-Candidatura Galega no realizó un verdadero ejercicio de autocrítica y cayó en el victimismo.

Los malos resultados electorales del BNG, no obstante, no necesariamente impedirán que siga teniendo mucha fuerza a nivel sindical y social, ya que existen numerosas estructuras y redes asociadas al nacionalismo gallego que marcan habitualmente los ritmos en la lucha de clases y en los fenómenos políticos extraparlamentarios. Por otra parte, la hegemonía de Anova, IU y Podemos es principalmente electoral, con poca fuerza e inserción en la clase trabajadora gallega y en sus luchas, así como en el sector estudiantil, salvo contadas excepciones.

Los programas electorales de En Marea y Nós-Candidatura Galega son similares. La primera formación muy posiblemente llevará a frustraciones en el pueblo trabajador como las que ha logrado Syriza en Grecia, dado que no proponen las medidas anticapitalistas necesarias para llevar a cabo un salida de la crisis favorable a los trabajadores. La segunda formación, hegemonizada por el BNG, aunque con un programa más a la izquierda, ha sido partícipe de la gestión de las instituciones autonómicas y locales, la cual no se ha diferenciado a grandes rasgos de la del PSOE. El despilfarro en la gestión pública, los pactos con el PSOE y hasta la corrupción, han hecho mella en el que fue el principal partido de oposición en Galicia. Además existen fuertes contradicciones entre el ideario teórico del BNG a nivel gallego y lo que finalmente realiza cuando gobierna en las ciudades o a nivel autonómico.

Por otra parte el BNG es muy heterogéneo y, aunque muestra un mismo programa a nivel nacional, su política es muy distinta en los diversos territorios. El partido se posiciona a favor de la remunicipalización de los servicios públicos y contra los toros, por ejemplo. Sin embargo en Pontevedra observamos una política completamente opuesta, donde se mantienen las concesiones privadas y se subvenciona la plaza de toros. El ejemplo opuesto lo tenemos en el Morrazo, donde el BNG se adapta a su electorado combativo y participa activamente en las luchas vecinales. Incluso tiene la estructura de “Asembleas Abertas”, donde los simpatizantes pueden decidir sobre asuntos locales. Este tipo de contradicciones han permitido al BNG triunfar en municipios con una base social muy distinta, pero no son útiles para obtener un buen resultado electoral en unas generales o autonómicas.

En definitiva, se abre un reto importante para los aún pequeños sectores anticapitalistas en Galicia que deberán desarrollarse en estrecha relación con el desarrollo de la lucha de clases, sin la cual no será posible llevar a cabo transformaciones sociales profundas. Una izquierda anticapitalista y obrera que defienda el derecho de autodeterminación y levante consignas como el no pago de la deuda pública, la expropiación de la banca para garantizar una vivienda digna, o la nacionalización bajo control obrero de los sectores estratégicos. Esta última medida será indispensable para una industrialización ecológicamente sostenible. La actual burguesía gallega, que adopta el proyecto españolista, no quiere realizar esa tarea, ya que pretende relegar a Galicia al extractivismo y al atraso cultural y tecnológico. Solamente la clase trabajadora gallega, a la cabeza de los sectores oprimidos del pueblo, puede dirigir la necesaria transformación económica que permita una mayor industrialización, la soberanía alimentaria, la ordenación del territorio y una planificación económica para alcanzar el pleno empleo y la satisfacción de todas nuestras necesidades individuales y sociales.






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