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Encuentro entre Merkel y Obama: la miseria de lo posible

Frente a decenas de miles de oyentes, los dos defensores del orden mundial neoliberal hablaron sobre lo que no hicieron en tantos años de gobierno.

Jueves 25 de mayo de 2017 | 12:19

Obama visitó Alemania como conferencista del evento Implicarse en la democracia: adoptar responsabilidades en lo local y en lo global, organizado en el marco del día de la Iglesia evangélica.

El expresidente estadounidense era el invitado de honor del Congreso Evangélico, ante el que se ha desplegado un dispositivo reforzado de seguridad y en el que, hasta el domingo, participará la plana mayor de la política alemana y hasta 150.000 asistentes.

Frente a 70.000 personas congregadas este jueves frente a la puerta de Brandeburgo, la canciller alemana, Angela Merkel, y el expresidente estadounidense Barack Obama reivindicaron su gestión y llamaron al activismo en defensa de los valores “democráticos”.

Horas antes de viajar a Bruselas para participar en la cumbre de la OTAN y encontrarse con el sucesor de Obama en la Casa Blanca, Donald Trump, Merkel compartió escenario con su anterior colega, que regresó a la última ciudad europea que visitó como presidente.

Ambos protagonizaron el principal acto del Congreso de la Iglesia Evangélica alemana en el quinto centenario de la reforma protestante, un coloquio con referencias a Dios y a la religión, pero cargado también de mensajes políticos.

Obama, honrado de volver a sentarse al lado de una de sus "socias preferidas" durante su presidencia, se mostró "muy orgulloso" de su trabajo en la Casa Blanca, destacando de su legado la reforma sanitaria que ahora estaría "en peligro" con Trump en el presidencia.

Ambos subrayaron la importancia de reconocer que es imposible alcanzar al cien por cien los objetivos que se marca un mandatario, poniendo como ejemplos nada más ni nada menos que la la guerra siria, el drama de los refugiados en el Mediterráneo o el terrorismo islamista.

Por supuesto que su “acto de contrición”, como lo definió el pastor de la región de Wittenberg, Helmuth Riebe, que se encontraba entre los presentes, no incluyó una reflexión sobre la responsabilidad que les cabe como jefes de los países imperialistas más importantes del globo, en esos dramáticos fenómenos. "Dos políticos del más alto nivel capaces de admitir sus limitaciones, casi un acto de contrición público, muy de acuerdo al espíritu de Lutero", opinó el religioso.

Hipócritamente, la canciller alemana subrayó que "Hay que mirar hacia delante", y rescató recuerdos de la Alemania comunista, donde creció, y recordó que Obama nació en 1961, año en que se construyó el muro de Berlín.

A pesar del diagnóstico basado en hechos dramáticos como la situación de los refugiados y la terrible guerra en Siria, además del retroceso del escueto “legado” (el Obamacare) tras dos mandatos, el estadounidense afirmó que el progreso desde entonces muestra la vigencia de los ideales y valores que comparten Europa y Estados Unidos, el estado de Derecho, el respeto a la dignidad humana, la libertad de religión y de prensa o las economías liberales de mercado.

Al frente ahora de una fundación que lleva su nombre y apoya a “jóvenes con talento y capacidad de liderazgo”, Obama llamó a combatir la xenofobia, los nacionalismos y la intolerancia. Merkel, paradójicamente, defendió de nuevo su criticada política de refugiados, incluido el pacto alcanzado con Turquía para contenerlos.

Sin citar a Trump y sus planes de recortes presupuestarios, Obama dijo que la ayuda humanitaria o la lucha contra el cambio climático no son "caridad", sino una "inversión" en el bienestar nacional", porque nadie puede aislarse. Sobresale el carácter utilitario dado por Obama al hablar de cuestiones tan sensibles para la humanidad en términos de “inversión para el bienestar nacional”. Sin embargo, no nos debe sorprender de un presidente que tuvo pocas iniciativas, tardías y “utilitarias”, como fue el caso del “histórico” acuerdo ambiental con China luego de la derrota en las elecciones de medio término de 2014, empeñado en recuperar su imagen.

El tono de resignación se entiende en el marco de las expectativas que había generado el expresidente durante su campaña presidencial: "Obviamente no es el líder joven que nos entusiasmó como candidato. Es un expresidente que se tropezó con el peso de ser un Nobel de la Paz y tener que ordenar acciones de guerra", opinaba Beate Strauss, berlinesa de 39 años, quien había asistido ya al mitin que Obama dio en Berlín en 2008, cuando aún era candidato.

Ahora tuvo que responder a preguntas críticas, como una relativa al Nobel y a las víctimas civiles de los drones estadounidenses: "el problema no son los drones, sino la guerra", dijo pretendiendo lavarse las manos.






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