Política EE. UU.

LOCURAS DE LA PANDEMIA

Escándalo trumpiano: “No coman detergente ni se inyecten desinfectantes”

El Servicio de Emergencias del Estado de Washington y fabricantes del sector de la limpieza alertan que no se pueden tomar al pie de la letra las palabras del presidente que busca remedios milagrosos para el Covid-19.

Raúl Dosta

@raul_dosta

Viernes 24 de abril | 21:01

Este viernes Trump volvió a ser noticia por sugerir inyectarse desinfectante para enfrentar al coronavirus. En Twitter fueron tendencia palabras como “Lysol” (desinfectante que promete 99% de eficiencia), “no bebas lejía”, e incluso algún sarcástico “inyéctate desinfectante”. Así respondieron a las ocurrencias de Donald Trump, desesperado, junto a sus amigos empresarios, por cancelar el confinamiento o distanciamiento social y poner a todos a trabajar aun cuando no existan las condiciones sanitarias que ayuden a evitar más contagios e incluso a impedir una segunda oleada de brotes virales.

Pero el escándalo desatado por la declaración de Trump el día de ayer deja en el aire la preocupante sensación de si el amo y señor de la Casa Blanca padece de sus facultades mentales o es un dechado de ignorancia y a la vez un hábil manipulador verbal que considera que puede engañar a la población de un país entero para sus propios fines.

Uno de ellos en lo inmediato: levantar las restricciones por la pandemia y mandar a los que están en casa a sus centros de trabajo y así satisfacer a los patrones. Otro, a mediano plazo, hacerse el virtuoso conocedor de todo lo humano y lo divino que puede aconsejar a todo su país, y algunos otros despistados del mundo, de cómo resolver mágicamente una crisis sanitaria brutal y así apuntalar su imagen de cara a las elecciones de fin de año.

El caso es que aprovechó el espacio propagandístico que le ofrece la cadena de TV Fox News, y sus principales conductores, siempre tan prestos a adularlo y fungir como una mesa de opinión interesada en denostar a sus competidores políticos, llámense Sanders, Warren o Biden, Así que ayer jueves, apareció en pantalla acompañado de Bill Bryan, director de la División de Tecnología y Ciencia del Departamento de Seguridad Nacional, quien llevaría a cabo una exposición sobre determinadas medidas para evitar la propagación del coronavirus.

Trump intentó utilizar a Bryan para exponer sus dos últimas ocurrencias, por un lado, el poder sanador de la luz (aseguró que a partir de ese momento “la gente iba a salir corriendo a la calle” mostrando solapadamente su obsesión por acabar con el aislamiento social) y, por otro, la posibilidad de inyectar un desifectante para atacar al “enemigo invisible” llamado Covid-19. Aquí sus dichos:

“Supongamos que golpeamos el cuerpo con una tremenda luz ultravioleta, o simplemente con una luz muy poderosa”... “Dicho eso, supongamos que traes esa luz hacia dentro del cuerpo, a través de la piel o de alguna otra manera. Después veo el desinfectante, que lo deja KO en un minuto, ¿hay alguna manera de que podamos hacer algo así mediante una inyección? Porque ves que entra en los pulmones y hace un daño tremendo en los pulmones (!!!), así que sería interesante probarlo”.

Con este amigou... ¡pa’ qué queremos enemigos!

El dia de hoy el presidente Trump, se dedicó a tratar de enderezar el entuerto declarando ante periodistas:

“Formulaba la pregunta de manera sarcástica a los periodistas como ustedes, solo para ver qué pasaba”

Uno de los reporteros le planteó: "La gente sintoniza estos informes: quieren obtener información y orientación y quieren saber qué hacer". No están buscando rumores ". La respuesta fue fulminante:

"Soy el presidente y ustedes son noticias falsas", dijo Trump, y agregó que sus comentarios "son solo una sugerencia".

Evidentemente tan tremendo traspié ha impedido al magnate ignorante formular una excusa que lo saque del mal paso. De ninguna manera su soberbia y cinismo le harán formular una disculpa. Pero, si la pandemia ha sacado a escena la debilidad del aparato estatal para enfrentar la crisis sanitaria y la crisis económica que conlleva, en esta ocasión nos está revelando toda la potencialidad de míster Trump para convertirse en un enemigo público con desastrosos efectos para sus seguidores.

Antes de este escándalo se la pasó durante varias semanas, haciendo menciones públicas, acompañadas incondicionalmente de una campaña de los presentadores de Fox News, de que se podia vencer al Covid-19, no apoyándose en los test masivos y el seguimiento y aislamiento de positivos y contactos ni el aislamiento social, sino en su remedio "eficaz": la hidroxicloroquina, o en su defecto el fosfato de cloroquina, que se han usado para combatir al paludismo.

Esto llevó a que uno de sus seguidores, contagiado de Covid-19, dejara sin comer a sus pececitos y se tomara una buena dosis de fosfato de cloroquina, lo que lo llevó a la muerte. Posteriormente la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) tuvo que publicar una advertencia de que las cloroquinas lejos de ayudar a combatir la pandemia, podría ser mortal.

El peligro que significa que más ciudadanos que confían en la peligrosa grandilocuencia de este personaje hizo que

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  • El cirujano general de Estados Unidos, Jerome Adams, portavoz de Salud Pública del Gobierno federal, se vio en la obligación de advertir a la gente contra la automedicación. “Un recordatorio para todos los estadounidenses”, decía este viernes por la mañana en Twitter. “POR FAVOR, hablen siempre con su profesional sanitario antes de administrarse cualquier tratamiento o medicamento a ustedes o a un ser querido”.
  • Aún más explícito fue el servicio de emergencias del Estado de Washington, en su advertencia difundida por Twitter el jueves por la noche: “Por favor, no coman pastillas de detergente ni se inyecten ningún tipo de desinfectante”.
  • “Para quien necesite escuchar esto esta noche: los productos que usas para matar directamente virus y bacterias normalmente matan células humanas sanas también”, decía en Twitter el doctor Ryan Marino, experto en toxicología de los hospitales universitarios de Cleveland.
  • “Por favor no hagan eso. Atentamente, todos los toxicólogos”, tuiteaba el profesor de Harvard Bryan D. Hayes.
  • “Inyectarse o ingerir cualquier tipo de producto de limpieza”, recordó el neumólogo Vin Gupta en la NBC, "es un método habitual para las personas que quieren matarse”
  • Su rival demócrata en las elecciones presidenciales del próximo noviembre, Joe Biden, puso en Twitter: “No me puedo creer que tenga que decir esto; por favor no bebáis lejía”.
  • Reckitt Benckiser (RB), fabricante de populares productos de limpieza y desinfección como Lysol y Dettol, ha emitido un comunicado desaconsejando dichos experimentos: “Debido a la reciente especulación y actividad en redes sociales ... bajo ninguna circunstancia deben ser administrados nuestros productos desinfectantes al cuerpo humano, sea por inyección, ingesta o cualquier otra ruta”





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