Economía

España, aldeas abandonadas se venden por chauchas y palitos

Lucía Ortega

@LucuRaOrtega

Jueves 25 de septiembre de 2014

Circula por el mundo una excentricidad que para muchos españoles no es tan alegre. Reportajes emitidos en toda Europa, el mundo árabe y hasta regiones bien alejadas sobre los más de 3 mil pueblos abandonados en España han ganado la atención de inversionistas que comienzan a sacar la calculadora. La compra para fines turísticos, centros vacacionales o cotos de caza son algunos de los negocios que están en mente de los interesados, aunque la mira principal está puesta en la especulación. La adquisición por sólo algunas monedas hoy, podría transformarse en millones el día de mañana. “Una mina de oro”, se regodea Mark Adkinson, un inglés afincado en Galicia que ya tiene cinco aldeas a la venta. “Esto sólo puede ir a más. Hay mucha gente con dinero en el mundo. En cuanto se les pase el miedo de la crisis financiera, vendrán. La gente está harta de la ansiedad de las grandes ciudades. Quiere ser dueña de su tiempo y elegir a sus vecinos. Eso en España es posible”, se puede leer en el diario El País de España. Una ilusión mercantilista del “comparar barato y vender caro” hecha realidad.

Según también informa El País, a pesar de las numerosas consultas de particulares y grupos de inversores –sobre todo extranjeros- las operaciones concretadas aún son escasas debido a la incertidumbre respecto a la eficacia del negocio. Suizos, alemanes, mexicanos, rusos, chinos y estadounidenses consultan diariamente en un portal de internet exclusivo de venta de aldeas abandonadas, en donde cerca de un centenar de precios se anuncian entre 60 mil y 2 millones de euros. Esto es menos de la mitad de precio que un garaje en Londres según informa el sitio británico Daily Mail. Sin embargo, se trata de un mercado poco transparente, hay poca información del alcance de este negocio y de las transacciones efectivas. Se estima que el costo de la reconstrucción supera con creces la compra inicial.

Sin duda, se trata de una de las expresiones más paradójicas de las crisis capitalistas. Mientras los desalojos y los remates de casas en las grandes ciudades españolas a partir de la crisis de 2008 provocaban la desesperación de jefas y jefes de familia que quedaban sin techo y sin trabajo aumentando la tasa de suicidios, la tendencia al éxodo rural y el abandono de los pueblos del interior continúa sin pausa. Por la caída de precio de las propiedades, mucha gente está endeudada por un monto mucho mayor de lo que su casa cuesta actualmente.

No falta quien saque provecho de esta situación, la compraventa de viviendas urbanas por extranjeros ha registrado un máximo histórico en el segundo cuatrimestre del año. Ahora también este mercado se está extendiendo a los pueblos rurales, muchos de los cuales se encuentran abandonados. Los propietarios salen a vender por necesidades económicas, la crisis y el empobrecimiento. Ya la mayoría se ha mudado a las ciudades, o se trata de herederos que poco se vinculan con las tareas agrícolas que supieron existir en esos pueblos. Las zonas más atrasadas y donde no ha llegado la “plata dulce” de la Unión Europea, son las más afectadas. Aragón, Castilla, Galicia, Asturias, León, Tarragona, albergan las aldeas que fueron quedando deshabitadas. Otras directamente son ruinas. En los últimos 15 años habrían desaparecido 900 pueblos españoles.






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