SUPLEMENTO

Estados Unidos: “Necesitamos un partido revolucionario de la Generación U y de toda la clase obrera”

Maryam Alaniz

Estados Unidos: “Necesitamos un partido revolucionario de la Generación U y de toda la clase obrera”

Maryam Alaniz

Reproducimos la emotiva participación de Maryam Alaniz, trabajadora, estudiante e integrante de Left Voice, en el foro en homenaje a León Trotsky, organizado por el MTS de México, que contó con la participación de militantes socialistas de EE.UU. y México, y saludos internacionalistas de Cuba, Costa Rica y Argentina.

Hola camaradas. Gracias por invitarme a este evento para conmemorar la vida y las ideas de Trotsky. Mi nombre es Maryam Alaniz, soy una trabajadora y estudiante que vive en la ciudad de Nueva York y militante de Left Voice que forma parte de la red de La Izquierda Diario.

Quería hablar un poco sobre la relevancia de las ideas de Trotsky, teniendo en cuenta el surgimiento de fenómenos políticos recientes en los Estados Unidos, incluyendo un cambio a la izquierda en la conciencia de una nueva generación de jóvenes y trabajadores, la aparición de procesos de lucha de clases como el movimiento BLM y las luchas de sindicalización en importantes empresas multinacionales como Amazon, así como las intervenciones de la izquierda socialista en general y de Left Voice en particular, que al igual que el MTS tiene la tarea de construir una organización revolucionaria en medio de estos importantes fenómenos.

Para empezar, creo que es importante situar por qué está surgiendo este fenómeno. Y quería hacerlo utilizando mi propia experiencia como joven trabajadora. Pertenezco a una generación que ha sido moldeada por las diversas y profundas crisis del capitalismo que se entrecruzan, desde las crisis económicas hasta las crisis medioambientales, pasando por las crisis sanitarias y todo lo demás. Como muchos de ustedes saben, la crisis de 2008 fue especialmente formativa para mi generación, tanto estructural como políticamente. El movimiento Occupy Wall Street fue el primer movimiento en el que participé y después de apoyar políticamente las promesas de "esperanza" y "cambio" de Obama, vimos literalmente de la noche a la mañana la verdadera cara de los demócratas como Obama, tras los rescates de Wall Street y los repugnantes ataques con drones en Medio Oriente. A través de experiencias como estas, los jóvenes como yo nos volvimos hacia Bernie Sanders, ya que buscábamos una respuesta a nuestros problemas como la deuda estudiantil y nuestras ansiedades sobre el futuro. Aunque la retórica anticapitalista de Sanders y la crítica a los demócratas y sus políticas neoliberales nos atraían, poco a poco empezamos a ver los límites de la estrategia de Sanders y de otros reformistas en organizaciones como el DSA (Socialistas Democraticos de America), que es la organizacion socialista mas grande de Estados Unidos.

Sabiendo que este sistema explotador y opresor está en la raíz de nuestros problemas, vimos cómo este sector de la izquierda se subordinó políticamente al Partido Demócrata capitalista e imperialista, sin una perspectiva estratégica más allá de ganar reformas moderadas y convencernos de que nosotros, la clase trabajadora, que en realidad tiene el poder de cerrar la producción, no tiene mucho más poder que votar por los demócratas, la gente que quiere hacer todo lo posible para mantener el sistema en su lugar.

Para mí, como hija de inmigrantes de Irán, fue una píldora particularmente dificil de tragar, la idea de que nuestro camino para conseguir lo que queremos significaba una lealtad continua al partido del capital imperialista, la idea de que mis derechos valen mas que los derechos de mis hermanas y hermanos en Iran o en Mexico, porque yo se que ustedes saben lo que es la opresión imperialista y la violencia que trae consigo.

Para otros jóvenes y trabajadores, el proceso de politización se aceleró con la experiencia de la pandemia, que nos enseñó cómo la clase obrera es esencial, con el movimiento BLM, que nos mostró el papel de la policía bajo el capitalismo, y con los actuales ataques a los derechos democráticos, incluido el derecho al aborto, que están poniendo de manifiesto la naturaleza antidemocrática de la democracia burguesa. A medida que las contradicciones del capitalismo se hacen más claras para gente como yo, y con otra profunda crisis económica en el horizonte, está claro que estamos viviendo tiempos históricos. En la Fracción Trotskista, -nuestra organización internacional- , nos referimos al período actual como una era reactivada de crisis, guerras y revoluciones y es fácil ver por qué, como decia Jimena.

Cada vez somos más los que nos damos cuenta de que no le debemos nada a un sistema que produce guerras reaccionarias, como la guerra de Ucrania o las guerras con las que crecí en Medio Oriente, horrorizando al mundo una vez más e iluminando las atrocidades del capitalismo en la época imperialista, donde el imperialismo estadounidense gasta billones en el presupuesto militar y armas mientras los trabajadores se enfrentan al hambre y la miseria en todo el mundo.

En cierto modo, este momento actual se remonta a los años 30 del siglo XX, otro período profundamente marcado por las crisis, las guerras y las revoluciones que despertaron a una nueva generación a la vida política y que estuvo marcado por importantes experiencias de lucha de clases, incluso aquí en los Estados Unidos. Es durante ese período que Trotsky, escribiendo en el exilio debido a la represión política del stalinismo y del imperialismo, dio una importancia fundamental y un pensamiento creativo a la cuestión de cómo construir una organización revolucionaria en los Estados Unidos, el corazón del imperialismo.

Utilizando el método de Trotsky, los trotskistas estadounidenses fueron capaces de desempeñar un papel político clave durante luchas históricas como las huelgas de Minneapolis y Toledo y la masiva contraprotesta antinazi en la ciudad de Nueva York. Al enfatizar la lucha política contra las tendencias reformistas del movimiento obrero y presentar un programa revolucionario, con el objetivo de organizar los camaradas más revolucionarios de las luchas de la clase obrera, los trotskistas de mi tradición aquí en los Estados Unidos fueron capaces de construir una tendencia revolucionaria con una perspectiva hacia la lucha revolucionaria internacional en medio de un período muy convulso.

Tomemos por ejemplo la experiencia de la huelga de Minneapolis, que el líder trotskista James Cannon describió como una fusión entre "la militancia nativa de los trabajadores" y una "dirección políticamente consciente", una combinación que más tarde describió como capaz de "conquistar el mundo entero".

A partir de la experiencia de las huelgas de Minneapolis y Toledo, y a instancias de Trotsky, el Partido Obrero Americano surgió en 1934 como resultado de una fusión entre la Liga Comunista de América y el Partido Obrero de América. Un año más tarde, en 1935, Trotsky ayudó a dirigir una lucha política dentro del Partido Obrero Americano para tener una táctica especial hacia los nuevos trabajadores y jóvenes del Partido Socialista Americano, que se habían radicalizado por los acontecimientos internacionales como el ascenso del fascismo. El Partido Socialista de los Trabajadores (SWP, por sus siglas en inglés) surgió de esta experiencia en 1936.

Mis compañeros de Left Voice y yo esperamos situarnos dentro de esta tradición de lucha del movimiento trotskista y pretendemos jugar un papel en la fusión con los elementos más revolucionarios de los fenómenos más dinámicos de la actualidad, haciendo experiencias comunes en la lucha de clases y protagonizando luchas políticas, utilizando nuestra página web como herramienta para ello, para llegar a los sectores con los que dialogamos - la juventud de izquierda, los trabajadores y los oprimidos- más allá de nuestras solas fuerzas.

Sin duda, el desarrollo de la lucha de clases aquí en Estados Unidos y en todo el mundo, en el contexto de este período político agudizado, está creando nuevas posibilidades para la convergencia del marxismo revolucionario y el movimiento obrero.

Volviendo al ejemplo del fenómeno del incipiente sindicalismo de base aquí en Estados Unidos, estamos viendo que la Generación U, como se les llama, ve a los sindicatos como herramientas de lucha para organizarse contra la explotación y la opresión a la que nos enfrentamos bajo el capitalismo y como espacios que pueden quitarse el yugo de las burocracias sindicales tradicionales. Concretamente, cada vez más trabajadores ven la importancia de luchar en sus lugares de trabajo contra cosas como el racismo, la xenofobia, el sexismo y la homofobia. Formamos parte de una generación que se movilizó contra el racismo y la desigualdad, así que para muchos de nosotros, especialmente para las minorías oprimidas que forman parte de los sectores más explotados de la clase obrera, no hay una línea divisoria entre la lucha contra la discriminación y la lucha por los sindicatos.

Utilizando los principios revolucionarios del trotskismo como brújula, podemos impulsar estas experiencias hacia la promoción de la autoorganización contra la burocracia del movimiento obrero y las burocracias de los movimientos sociales, hacia la perspectiva de que necesitamos unificar nuestras luchas en los lugares de trabajo, y movimientos como la lucha por el derecho al aborto con una perspectiva de hegemonía obrera. Debemos señalar la importancia de la independencia de clase y la necesidad de una organización revolucionaria para coordinar nuestras luchas. Tenemos que plantear estas perspectivas al mismo tiempo que desafiamos la perspectiva predominante en la izquierda, la idea de que tenemos que subordinarnos a cualquier burocracia, incluso a una más progresista, la idea de que podemos seguir confiando en el Partido Demócrata, la idea de que debemos enfatizar las demandas de toda la clase y subordinar la lucha contra la opresión, o incluso la idea de que no debemos desafiar las tendencias chovinistas del movimiento obrero estadounidense.

Claramente, la tradición que heredamos del trotskismo exige nuestro compromiso con las cuestiones políticas clave. Durante mucho tiempo, ser trotskista significaba nadar vigorosamente contra la corriente, pero ahora, a medida que la crisis capitalista se profundiza, las debilidades de las direcciones reformistas y burocráticas pueden convertirse en una ventaja para nosotros y la puerta está abierta para que desempeñemos papeles decisivos en la lucha de clases como las huelgas de Minneapolis y Toledo.

Podemos hacerlo apoyándonos en las ideas y principios que hemos heredado gracias a décadas de experiencia en la lucha de clases, así como en la claridad programática que ofrece el método marxista, el cual Trotsky aplico creativa y dialecticamente. No es de extrañar que gente como yo haya encontrado relevancia y resonancia en las ideas de Trotsky muchas décadas después de su muerte.

Pero eso, si queremos derrocar este sistema e iniciar el proceso de construcción de uno nuevo, tenemos que avanzar en la construcción de un partido revolucionario para construir una fuerza real que sea capaz de soportar todas las pruebas y desafíos políticos que se interpongan en nuestro camino. Después de unirse al Partido Bolchevique, Trotsky apoyó la construcción de partidos revolucionarios durante el resto de su vida, desde la formación del SWP hasta la Cuarta internacional, hasta el día en que fue asesinado, porque como él mismo dijo "El Partido revolucionario reúne en su seno a la flor de la clase [obrera] progresista. Sin un Partido capaz de orientarse en su entorno, de apreciar la marcha y el ritmo de los acontecimientos y de ganarse pronto la confianza de las masas, la victoria de la revolución proletaria es imposible. Estas son las relaciones recíprocas entre los factores objetivos y subjetivos de la insurrección y la revolución".

Por lo tanto, necesitamos un partido revolucionario de la Generación U, de los que estaban en las calles durante Black Lives Matter, los que arriesgaron sus vidas durante la pandemia, los que se están movilizando contra los ataques a los derechos democráticos en todo el país. Y también tenemos que organizarnos internacionalmente. Trotsky sabía que el internacionalismo tenía que ser más que un sentimiento. Era una llamada a la acción. Eso significaba construir un partido internacional, no sólo uno nacional, anclado en una practica incondicionalmente anti imperialista. Así que estoy orgullosa de luchar por una organización internacional con mis compañeros del MTS y de todo el mundo, reuniendo a jóvenes como yo a través de las fronteras para recuperar una perspectiva internacional revolucionaria. Contra las traiciones teóricas, estratégicas y programáticas del estalinismo.

En este día, en el que conmemoramos el asesinato de Trotsky, esperemos que a medida que más y más trabajadores y jóvenes de todo el mundo se vuelvan a las ideas socialistas en medio de esta crisis histórica del capitalismo, podamos también acercar a estos miembros de nuestra clase a la perspectiva trotskista. Fusionando las generaciones que han estado librando esta batalla durante décadas, con mi generación, y las futuras generaciones que también saben que el capitalismo no tiene nada que ofrecerles.


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