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Este 25N nos movilizamos contra las múltiples violencias del capitalismo patriarcal

Un año más salimos a las calles para luchar contra las múltiples violencias del capitalismo patriarcal, contra la violencia machista, la violencia racista, la precariedad, y ahora más que nunca, el guerrerismo imperialista.

Pan y Rosas Estado español

Jueves 24 de noviembre
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En el contexto de una guerra que está dejando cientos de miles de muertos y millones de desplazados, de una enorme escalada armamentística de los países imperialistas, de crisis económica, inflación y precariedad, este 25 N nos sobran los motivos para manifestarnos contra las violencias hacia las mujeres.

En este año ya se contabilizan oficialmente 60 feminicidios en el Estado español, a los que hay que sumar decenas de miles de llamadas al 016 (servicio de atención contra la violencia de género). Además, hay otras múltiples violencias hacia las mujeres que también enfrentamos. La brecha salarial no baja de un 24% en nuestro país, la precariedad laboral sigue teniendo rostro de mujer y las tareas de cuidados no remuneradas siguen cayendo sobre nuestros hombros. Con los desorbitados niveles de inflación, llegar a fin de mes es una misión cada vez más difícil para una clase trabajadora más feminizada que nunca.

Contra el callejón sin salida del feminismo punitivista

Sin embargo, todas estas problemáticas que afectan a la mayoría de las mujeres, a las más oprimidas, las trabajadoras, las migrantes, etc., no están en la agenda del debate para los grandes medios de comunicación, ni en las polémicas en el parlamento entre gobierno y oposición. Todos se esfuerzan por enfocar el debate en el reforzamiento de un código penal ya sumamente represivo. Porque, mientras las hordas de VOX y el PP aprovechan para desplegar sus discursos machistas, todo el marco del debate se ha movido hacia la derecha, con discursos punitivistas en torno a la aprobación de la ley conocida como “solo sí es sí”.

Para la aprobación de esta ley buscaron imponer la idea de que la violencia de género se resuelve con penas y castigos más duros en el código penal. De este modo, le han dejado el camino abierto a una derecha que ahora discute cada punto y coma del código penal, traduciéndose toda política en una exigencia de penas cada vez más fuertes. Está claro para ellos: buscan dotar de más instrumentos punitivos a la policía, el sistema carcelario y el sistema judicial, instituciones que solo generan y reproducen las violencias hacia las mujeres, las personas migrantes, así como aquellas que luchan o se movilizan. Ahí está el ejemplo del encarcelamiento de raperos críticos con la monarquía, políticos independentista catalanes y activistas sociales. De hecho, no es casual que, también en estos días, se haya acordado una modificación del código penal que endurece la criminalización de la protesta social. Algo que parece haber pasado desapercibido en esta peligrosa normalización del punitivismo. Al restringir el debate a la cuestión del castigo individual, se oculta la dimensión estructural y sistémica de las violencias de género, que se alimentan y complementan con todas las violencias de esta sociedad capitalista que desecha las vidas humanas y destruye el planeta.

Desde Pan y rosas queremos señalar este 25 N que el feminismo punitivista constituye un callejón sin salida para el movimiento de mujeres, ya que solo fortalece al Estado patriarcal y capitalista que es el generador de múltiples violencias. Tenemos que volver a poner el foco en cómo luchar contra esas violencias de la alianza criminal del capitalismo y el patriarcado. Porque mientras gobierno y oposición discuten sobre el código penal, la violencia contra las mujeres no cesa de crecer.

Contra la extrema derecha y el guerrerismo

La extrema derecha se siente cómoda con este giro discursivo, cuya principal diana volvemos a ser las mujeres, las personas LGBT, las racializadas. Sus discursos de odio se expanden, incluso buscando tener más influencia en la juventud, como se ve en institutos o en las redes sociales donde reivindican los ataques racistas, LGTBIfóbicos, niegan las violencias que sufrimos y ponen en tela de juicio los derechos que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir. La reciente victoria de Meloni en Italia, el crecimiento de Marine Le Pen en Francia, o Vox en el Estado español, son ejemplo de esta tendencia reaccionaria. Sin embargo, tampoco son ninguna alternativa para las mujeres, la clase obrera y la juventud los gobiernos “progresistas” como el de PSOE y Unidas Podemos. Un gobierno que está aprobando los presupuestos generales más militaristas de la historia, con un aumento del 26% de la partida en defensa y más del 2% del PIB en armamento exigido por la OTAN. Es decir, con una inversión total de 2200 millones de euros, 40 veces más que lo destinado al ministerio de Igualdad, y casi la misma cuantía que todos los ministerios sociales juntos. Una deriva militarista que solo nos conducirá a más catástrofes humanitarias, ambientales, hambrunas, crisis económicas, inflación y pérdida de poder adquisitivo para la las mujeres trabajadoras y empobrecidas de todo el mundo. Como las hambrunas que ya azotan África, ante las cuales la UE y el Gobierno “progresista” responden endureciendo las políticas de extranjería y con matanzas como las de Melilla. Todo ello sin derogar la racista ley de extranjería que condena a las mujeres migrantes a situaciones de extrema vulnerabilidad y violencia.

Violencia hacia las mujeres es la guerra en Ucrania, que ya está causando cientos de miles de muertes y millones de desplazados. Violencia hacia las mujeres es la inflación, las tarifas energéticas impagables, mientras llega el invierno. Violencia son las Reformas Laborales, incluso la última que aprobó este gobierno, ya que garantizan la precariedad y la temporalidad para una mano de obra feminizada. Violencia hacia las mujeres es que la mayor parte de los trabajos de cuidados recaigan en sus espaldas en los hogares, mientras se privatizan las residencias de mayores y se recortan los servicios públicos. Violencia es que se sigan postergando las reivindicaciones de las personas trans. Y violencia es que se destinen miles de millones de euros a aumentar los presupuestos militares, mientras que las enfermeras y médicas luchan en varias comunidades contra la destrucción de la sanidad pública.

Por eso desde Pan y Rosas exigimos:

¡Aumento de los presupuestos para prevención y recursos para las mujeres en situación de riesgo! ¡Basta de financiar a los centros educativos concertados y religiosos desde donde la Iglesia extiende un discurso misógino y reaccionario!

¡Aumento de los presupuestos para sanidad y educación públicas! ¡Educación sexual integral en todos los niveles educativos! ¡Que la sanidad pública garantice la realización de abortos, que actualmente en muchas comunidades autónomas sigue sin poderse ejercer!

¡Separación inmediata de la Iglesia y el Estado!

¡Derogación de la Ley de Extranjería y papeles para todas! ¡Ley trans efectiva ya!

¡No a los presupuestos militaristas que sirven a los intereses del imperialismo español, de la UE y la OTAN! ¡No a las guerras que desencadenan más violencia hacia las mujeres!


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Estado español | @PanyRosasEE

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