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Ganancias sobre seguridad

"Facebook papers": la crisis más grande en la historia de la red social

Un consorcio de 17 medios comenzaron a publicar este lunes una serie de documentos conocidos como "Papeles de Facebook" filtrados por una exempleada de la empresa. Allí queda claro que Zuckerberg priorizó las ganancias ante las advertencias de que la red social estaba ayudando a los discursos de odio, redes de trata, narco y generando ansiedad y depresión entre adolescentes.

Martes 26 de octubre | 10:39

Instalación de 4 metros de altura frente al parlamento británico muestra a Mark Zuckerberg surfeando una ola de dinero con una bandera que dice "Sé que dañamos a los niños, pero no me importa", en referencia a los informes sobre el daño de Instagram en adolescentes.

Un pulgar para arriba, un botón de compartir o un corazón de "me gusta". El modelo de negocios de las aplicaciones fundadas y adquiridas por Mark Zuckerberg están basados en esos elementos de interacción que les dan ganancias multimillonarias en publicidad. Sin embargo, hace años que los propios empleados de Facebook e Instagram denuncian que esa misma interacción descontrolada permite difundir de forma acelerada discursos de odio y todo tipo de actividades ilícitas.

La publicación de los denominados "papeles de Facebook", que ahondan en la forma en la que la compañía antepuso sus ganancias a la seguridad y la desinformación han redoblado la presión sobre su consejero delegado, Mark Zuckerberg.

Estos documentos, que comenzó a publicar este lunes un consorcio de diecisiete medios que incluye a la CNN, el New York Times y el Washington Post, están aportando nuevos detalles a las filtraciones de una exempleada de la compañía, Frances Haugen, que publicó hace semanas The Wall Street Journal.

La política de anteponer los resultados económicos a la seguridad en la red, la falta de control frente a la desinformación o la ausencia de medidas de precaución internas justo antes del asalto al Capitolio, el 6 de enero de este año, son algunas de las cuestiones que se destacan en las nuevas publicaciones sobre la red social.

La compañía se defendió de la publicación de los "papeles" insistiendo en un comunicado en que "la premisa de todas estas historias es falsa" porque aunque Facebook sea un negocio que trata de lograr beneficios, la idea de que lo hacen a costa de la seguridad o el bienestar de las personas "es una mala interpretación".

Sin embargo, entre las nuevas revelaciones se destaca que la empresa de la red social apenas dedica recursos a combatir la información falsa fuera de Estados Unidos, y su efectividad es casi nula en países en vías de desarrollo como India, que es además el país con más usuarios de Facebook del mundo.

Según un informe elaborado por la propia compañía, en 2020 el 84 % de las actuaciones contra información falsa en Facebook e Instagram ocurrieron en EE.UU., pese a que la gran mayoría de sus usuarios se encuentran fuera de ese país.

La empresa también señala que tiene un sistema de inteligencia artificial que detectaría y frenaría hasta el 90% de los mensajes de odio, además de 40.000 empleados para filtrar contenido. Sin embargo, los papeles y la declaración de Frances Haugen, muestran que en realidad no se frenarían más que el 5% de los mensajes de odio y que el control de contenidos solo es relativamente eficiente dentro de Estados Unidos, pero prácticamente inoperante en el resto del mundo.

De hecho, los papeles demuestran que ni siquiera es eficiente dentro de Estados Unidos donde los analistas de la empresa registraron un aumento de los mensajes de odio y fake news antes del asalto al Capitolio pero no hicieron nada al respecto. De hecho los papeles describen cómo la empresa cayó en la desidia tras las elecciones presidenciales en EE. UU. de noviembre de 2020 y desactivaron medidas de precaución antes del asalto al Capitolio del 6 de enero.

Además, Facebook dio marcha atrás con decenas de medidas que había activado para evitar el caos en la jornada electoral como la supresión de ciertos grupos, y el equipo de integridad cívica fue prácticamente desmantelado por temor a las críticas que sus miembros dedicaban con cada vez mayor frecuencia a la propia empresa.

La información contenida en los "papeles" también ofrece más detalles sobre la falta de recursos destinados por parte de la empresa a eliminar discursos de odio, e indica que hace dos años la empresa redujo el tiempo que los moderadores humanos dedican a revisar las quejas de los usuarios por este motivo.

El modelo de la Facebook que comenzó como una red para conectar a estudiantes de distintas universidades en Estados Unidos, encontró la forma de monetizarse y hacer ganancias mediante la interacción de los usuarios. Los botones de "me gusta" y luego la posibilidad de compartir noticias en un solo click, como así también el armado de grupos hicieron que la gente permanezca más tiempo dentro de la aplicación y por lo tanto que consuman mayor publicidad segmentada por la empresa. Pero sobre todo permitieron que la velocidad de interacción sea imposible de controlar. Así, las fake news, discursos de odio, armado de grupos para actividades criminales, entre otros se multiplicaron por millones sin que la empresa hiciera nada al respecto, ya que eliminar esa interacción sería igual a acabar con el modelo de su propio negocio. La empresa tenía estos datos, pero prefirió descartarlos.

Lo mismo ocurrió con Instagram y las investigaciones que señalaban la ansiedad, depresión o malestar que provocaba en los adolescentes el formato de publicación de imágenes y la carrera por "conseguir" "me gusta y seguidores. La empresa tampoco prestó atención a esto porque el sistema de publicidad funciona justamente sobre esa misma base de "influencers" que retroalimentan la red.

Mientras que Facebook atraviesa la crisis más importante de su historia, Zuckerberg anunció recientemente un cambio de nombre de la red social que no solo serviría para intentar dejar atrás esta mala imagen sino para lanzar su próximo proyecto, el "metaverso" que combina realidad virtual y aumentada en lo que podría terminar siendo un mal capítulo de Black Mirror.

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