GALICIA

Familias en huelga de hambre frente al Ayuntamiento de Vigo contra sus desahucios

Desde el 2 hasta el 5 de Mayo al mediodía, Merche, Ricardo e Isabel estarán acampados frente a las puertas del Ayuntamiento de Vigo, como forma de protesta por los inminentes desahucios a los que se enfrentan. Todas las personas afectadas están en régimen de alquiler.

Jacobo A. García

@Jacobscarface

Jueves 5 de mayo de 2016

Hablamos con los afectados para informarnos sobre las condiciones a las que se enfrentan. Mercedes ya tuvo un juicio del cual está esperando la resolución y tiene previsto, en principio, su desahucio para el 19 de Mayo. Ella tiene 3 hijos a su cargo. Tanto Isabel como Ricardo tienen previsto su juicio para el 6 de Mayo y el desahucio para el 10 de Mayo. Isabel tiene un hijo a su cargo y Ricardo dos. La deuda de estas familias no supera en ningún caso los 4000 euros. Los tres afectados son miembros de la RSP, la Red de Solidaridad Popular, que en Vigo tiene su sede en un centro social ocupado, y son activistas del movimiento por la vivienda en Vigo.

Frente a esta situación dramática la Xunta de Galicia ofreció a las familias pisos fuera de Vigo, en pequeñas poblaciones de la provincia. Ellos rechazan esta oferta y exigen un piso en Vigo, ya que tienen hijos en edad escolar y más posibilidades de encontrar trabajo en la ciudad. Un alquiler adecuado a sus ingresos. La socialista Isaura Abelairas, concejal de Benestar Social de Vigo, ofrece a las familias pagar un mes más para demorar el desahucio. En caso de que se produzca también ofrece un mes de fianza y un mes de alquiler en otro piso en Vigo.

Estos casos no son más que una muestra de la vergonzosa situación a la que se tienen que enfrentar muchas personas en la ciudad de Vigo. Según datos oficiales en el pasado año se ejecutaron más de 500 desahucios en la ciudad. Por otra parte existen pisos que serían de fácil cesión para el alquiler social que no están siendo utilizados. El Concello de Vigo tiene 15 pisos vacíos en la Calle República Argentina y el SAREB, popularmente conocido como el banco malo, posee 39 pisos en la ciudad.

Los afectados presentaron una carta a todas las fuerzas políticas del consistorio en las que se exigieron la cesión de pisos con un alquiler adecuado a sus ingresos, que rondaría el precio de unos 50/60 euros. El PP, en un claro ejercicio de oportunismo político, apoyó en principio esta exigencia presentando una moción en el Pleno del Ayuntamiento, pero presentando esa cesión bajo competencia de la Xunta. El PSOE votó en contra y Marea de Vigo (coalición en la que participa Podemos, IU y Anova) se abstuvo. El motivo de esta abstención es que no estaban de acuerdo con el plan de realojamiento de familias del gobierno autonómico que ellos consideran una farsa.

Sin embargo, la realidad es que son irrelevantes las dificultades técnicas y burocráticas que puedan suceder para realojar estas familias. Así como hace el movimiento por la vivienda en Vigo, con organizaciones como la RSP, OS Ninguéns o la PAH, exigimos un parque de vivienda en régimen de alquiler social para todas aquellas personas que lo necesiten. La forma de conseguir esto no va a ser mediante la acción institucional que parece ahogarse en un vaso de agua, con sus trámites burocráticos y excusas de tipo legalista o técnico. No hay lugar para que las distintas instituciones se pasen el problema de una a la otra, apoyándose en el argumento de las competencias.

Lo que demuestran estos hechos es que solamente un fuerte movimiento por el derecho a la vivienda en Vigo puede ayudar a parar esta situación de continuos desahucios y revertirla. Un movimiento donde todas las organizaciones que se ocupan de este problema estén unidas en un frente común de lucha, junto con el resto de activistas de centros sociales y otros colectivos.

Una forma de dar respuesta a esta dramática situación sería bajo la expropiación de los pisos vacíos a la banca no sólo para realojar a familias que están siendo desahuciadas sino para dar techo a mucha gente que hace años que tiene que vivir en la calle. El gobierno municipal hace un ejercicio de cinismo negando el problema y derivando responsabilidades a la Xunta de Galicia. Todos los grupos políticos locales se han visto incapaces de aportar verdaderas soluciones a los afectados. Es el turno del propio movimiento por la vivienda, que en alianza con otros sectores en lucha tiene la oportunidad para demostrar la fuerza suficiente en las calles y en las plazas, para imponer mediante la movilización social sus demandas.






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