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FRANCIA // CENSURA

Francia: la extrema derecha y el gobierno censuran La vida de Adéle

La extrema derecha y el gobierno francés demandan la anulación del derecho de distribución para el film La vida de Adéle. Este hecho deplorable se da en marco de una escalada de la extrema derecha que comenzó con el rechazo a la ley de matrimonio para todos.

Martes 15 de diciembre de 2015

Traducción: Celina Demarchi

La extrema derecha propone...…

Al demandar la anulación del derecho a la distribución del film de Abdellatif Kechiche “La vida de Adele” (2013), película que obtuvo la Palma de Oro en Cannes ese mismo año, la asociación “Promouvoir” (una asociación católica integrista francesa), ha golpeado nuevamente. Esta asociación, que reivindica los valores “judeo-cristianos”, le ha pedido al Tribunal Administrativo de París suspender el derecho a la distribución de dicho film a través de la ministra de Cultura y de la Comunicación debido a las escenas de “sexo realista” que contiene esta historia de amor “chocante y pornográfica”. El tribunal deberá expedirse antes del 9 de febrero próximo.
Es la misma asociación católica integrista creada en 1996 que previamente ha logrado que la película “Ninfomaníaca” (2013) de Lars Von Trier sea calificada apta para mayores de 16 años, “Love”(2015) de Gaspard Noe y “Saw 3D: capítulo final”(2010) menores de 18 años.

Con respecto a la película ”Violame” de Virginia Despentes, a pesar de haber sido calificada para menores de 16 años en un principio, luego fue clasificada como X y retirada de los cines dos días después de su estreno.

¿Cuál es el origen de todo esto? El sexagenario Gaspard Bonnet, ex militante del Movimiento por la Francia (MPF), luego del Frente Nacional y por consiguiente ferviente defensor de la Manif pour tous (la asociación que lucha contra la ley de matrimonio igualitario). A él se le deben las declaraciones relativamente neutras y tolerantes como “la práctica homosexual está en contra de la naturaleza” o aún más ”hay una relación manifiesta, una correlación estadística entre homosexualidad y pedofilia”. Palabras pronunciadas el 13 de marzo de 2011 en un programa de televisión. Bonnet vive con la esperanza de que los musulmanes se conviertan al cristianismo. Lamentamos que este catho-tradi (católico tradicional), padre de 8 hijos, carezca de tiempo para continuar militando políticamente y se contente únicamente con bregar en contra de la violencia y el sexo en el cine. Sin duda ya es suficiente con que promueva ideas profundamente racistas, xenófobas y liberticidas.

La lesbofobia de estado dispone

En una sociedad de consumo a ultranza, de hiper-sexualización, donde la mujer se presenta únicamente como un objeto de consumo sexual, el hecho de que la ministra de Cultura, Fleur Pellerin, acepte anular el derecho a la distribución del film “La vida de Adele” es sintomático y muestra una doble moral. Lo que realmente molesta no son las escenas de “sexo realista” sino más bien que no haya hombres en el horizonte. Patriarcado, heterosexualidad normativa, son conceptos que hacen que la vida se perpetúe.

La anulación del derecho a la distribución de esta película no es, lamentablemente, un caso aislado. Además este film muestra relaciones en donde el hombre no interfiere en absoluto. El hecho de que el gobierno haya cedido a las presiones de la asociación católica cercana a la extrema derecha, muestra claramente una lesbofobia a nivel estatal.

¿Por qué estas escenas son más graves que los múltiples orgasmos simulados en las propagandas de café por ejemplo?

Hay dos puntos a tener en cuenta: el primero es que prohibir la distribución de la película es un atentado a la cultura. Es, efectivamente, una forma de censura y el segundo es que no podemos olvidar la particularidad que tiene dicha censura.
La indignación se apoderó de la Sociedad Civil de Autores, realizadores y productores (ARP) que habla de “darle la razón a los argumentos vergonzosos de una asociación oscurantista. Creemos que la agresión a la buenas costumbres ha retornado a nuestra sociedad contemporánea.”

Lo que esta asociación olvida es que esta forma de opresión ha estado siempre presente, en diferentes niveles, en nuestra sociedad y que en este período político que estamos viviendo, la opresión cobra un nuevo impulso. Lo que se cataloga como “desvío” es cada vez más reprimido. En una sociedad basada en la explotación del cuerpo de las mujeres por los hombres, un film que muestra que la heterosexualidad no es la norma, que no es la regla, aparentemente no tiene lugar.






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